miércoles, 23 de mayo de 2012

Novena al Espíritu Santo (Día seis)


¡El mundo brilla de alegría!
¡Se renueva la faz de la tierra!
¡Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo!

Lectura bíblica: Rom 8, 14-17

      Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Han recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: "¡Abbá! (Padre). Ese Espíritu  y nuestro espíritu dan un testimonio de que somos hijos de Dios, y si somos hijos , también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados. Palabra de Dios

Invocaciones

Unámonos en la alabanza y la oración a todos los que han sido justificados por el Espíritu de Dios. Digamos:

Que tu Espíritu, Señor, venga en nuestra ayuda.

Señor Jesús, haz que nos dejemos guiar durante todo el día por el Espíritu Santo y que siempre nos comportemos como hijos de Dios.

Que tu Espíritu, Señor, venga en nuestra ayuda.

Convierte en generosidad nuestro egoísmo, para que nuestro gozo esté más en dar que en recibir.

Que tu Espíritu, Señor, venga en nuestra ayuda.

Padre nuestro
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros Tu Reino.
Hágase Tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Amén.

Oración final

¡Oh Dios, que por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia extendida por todas las naciones! Derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica. Por Jesucristo, nuestro Señor.

martes, 22 de mayo de 2012

Novena al Espíritu Santo (Día cinco)



¡El mundo brilla de alegría!
¡Se renueva la faz de la tierra!
¡Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo!

Lectura bíblica: Rom 8, 10-11

El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros nos sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. El que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu y que su intercesión por los santos es según Dios. Palabra de Dios

Invocaciones

Glorifiquemos a Cristo, el Señor, que nos prometió al Espíritu Santo, que procede del Padre y supliquémosle diciendo:

Señor Jesucristo, danos tu Espíritu.

Que tu Palabra, ¡oh Cristo!, habite con toda riqueza en nosotros, para que  te demos gracias con salmos, himnos y cánticos inspirados por el Espíritu.

Señor Jesucristo, danos tu Espíritu.

Haz que obremos guiados por tu sabiduría y que realicemos nuestras acciones a gloria de Dios.

Señor Jesucristo, danos tu Espíritu.

Tú, que eres compasivo y misericordioso, concédenos estar en paz con todo el mundo.

Señor Jesucristo, danos tu Espíritu.

Padre nuestro
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros Tu Reino.
Hágase Tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Amén.

Oración final

Te pedimos, Dios de poder y misericordia, que envíes tu Espíritu Santo para que, haciendo morada en nosotros, nos convierta en templos de su gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Novena al Espíritu Santo (Día cuatro)



¡El mundo brilla de alegría!
¡Se renueva la faz de la tierra!
¡Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo!

Lectura bíblica: Rom 8, 10-11

Si Cristo está con ustedes, aunque el cuerpo está muerto a causa del pecado, el espíritu vive por la fuerza salvadora de Dios. Y si el Espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, el mismo que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también sus cuerpos mortales por el mismo Espíritu, que habita en ustedes. Palabra de Dios

Invocaciones

Bendigamos a Cristo, el Señor, por quien tenemos acceso al Padre en el Espíritu Santo, y supliquémosle diciendo:

Escúchanos, Señor Jesús.

Envía tu Espíritu, huésped deseado de las almas, y haz que nunca le causemos pena.

Escúchanos, Señor Jesús.

Tú, que resucitaste de entre los muertos y estás sentado a la derecha de Dios, intercede siempre por nosotros ante el Padre.

Escúchanos, Señor Jesús.

Enséñanos a acogernos mutuamente, como tú nos acogiste para gloria de Dios.

Escúchanos, Señor Jesús.

Padre nuestro
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros Tu Reino.
Hágase Tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Amén.

Oración final

Padre lleno de amor, concede a tu Iglesia, congregada por el Espíritu Santo, dedicarse plenamente a tu servicio y vivir unida en el amor, según tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

lunes, 21 de mayo de 2012

Alaben a Dios (Salmo 150)

Alaben  a Dios en su santuario,
Alábenlo en el firmamento,
de su inmensa potencia
lo alaben por sus obras grandiosas,
lo alaben por su inmensa grandeza,
alábenlo al son de trompetas.

Alábenlo con cítara y arpa,
lo alaben con tambores y danzas,
lo alaben con trompetas y flautas,
lo alaben con platillos sonoros,
lo alaben con platillos vibrantes.
Que todo viviente 
de gloria a su nombre.

¡Aleluya, aleluya!
¡Aleluya!