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viernes, 7 de marzo de 2014

Primer viernes de mes. Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

      
      La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, cuando se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo. 
      La devoción al Sagrado Corazón está por encima de otras devociones porque veneramos al mismo Corazón de Dios. Pero fue Jesús mismos quien, en el siglo diecisiete, en Parayle-Monial, Francia, el 16 de junio de 1675 se le apareció y le mostró su Corazón a Santa Margarita María de Alacoque, una humilde religiosa. Su Corazón estaba rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior de su corazón salía una cruz.

domingo, 30 de junio de 2013

Decálogo sobre la devoción al Sagrado Corazón de Jesús en la historia de la salvación.

  
      1.  La historia de la devoción al Corazón de Jesús comienza en la tarde del Viernes Santo cuando San Juan contempla como ha quedado Cristo Crucificado (Jn. 19, 31-37). La lanza le ha abierto el Corazón. No es un sufrimiento más sobre Jesús que ha muerto. Es el símbolo más plástico de la voluntad del Padre que quiere que Jesús se nos muestre siempre “a Corazón abierto”.

2. Cuando Jesús se aparece resucitado a Tomás, no le dice que ponga sus ojos en su rostro sino que mire sus llagas; sobre todo la llaga de su costado (Jn. 20, 27-28). Ése es el punto concreto donde todo contemplativo ha de posar su mirada: en ese Costado abierto, a través del cual todos podemos intuir que su Corazón queda de par en par invitándonos a penetrar hacia una relación más profunda, más íntima, con Cristo. Tomás toca el Corazón de Cristo y su escepticismo, su duda, se convierten al instante en pleno acto de fe: “Señor mío y Dios mío”.

viernes, 5 de abril de 2013

Primer Viernes Devoción al Sagrado Corazón de Jesús


El primer viernes de mes se dedica a la devoción del Sagrado Corazón de Jesús. Cuando Jesús se apareció a Santa Margarita María Alacoque le pidió que fuera su instrumento para dar a conocer al mundo la devoción a su Sagrado Corazón.

       Jesús dejó a Santa Margarita doce promesas a quienes fuesen devotos de su Sagrado Corazón:

Las Doce Promesas del Sagrado Corazón

1. Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
2. Les daré paz a sus familias.
3. Las consolaré en todas sus penas.
4. Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.
5. Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.
6. Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.
7. Las almas tibias se volverán fervorosas.
8. Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.
9. Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.
10. Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.
11. Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.
12. Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.


Condiciones para ganar esta gracia:

1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción (obviamente, sin estar en pecado mortal, por ejemplo, por faltar a la Misa dominical). Se sugiere confesión con intención de reparar las ofensas al Sagrado Corazón.

2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.

viernes, 1 de febrero de 2013

Primer viernes de mes. Ofrecimiento diario al Sagrado Corazón de Jesús.



Divino Corazón de Jesús,

por medio del Inmaculado Corazón de María

yo me ofrezco a Dios Padre

en tu santo Sacrificio del altar

con todos mis trabajos,

oraciones, sufrimientos y alegrías de este día,

en reparación por nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu reino.


Y en especial Te ruego

por las dos intenciones

confiadas este mes por el Papa

al Apostolado de la Oración.



Pueden descargar esta oración para rezarla cada día desde aquí.






Sobre la devoción de los 9 primeros viernes de mes dedicados al Sagrado Corazón leer aquí

viernes, 4 de enero de 2013

Primer viernes de mes. Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

      
        El primer viernes de mes se dedica a la devoción del Sagrado Corazón de Jesús. Cuando Jesús se apareció a Santa Margarita María Alacoque le pidió que fuera su instrumento para dar a conocer al mundo la devoción a su Sagrado Corazón.

       Jesús dejó a Santa Margarita doce promesas a quienes fuesen devotos de su Sagrado Corazón:

Las Doce Promesas del Sagrado Corazón

1. Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
2. Les daré paz a sus familias.
3. Las consolaré en todas sus penas.
4. Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.
5. Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.
6. Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.
7. Las almas tibias se volverán fervorosas.
8. Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.
9. Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.
10. Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.
11. Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.
12. Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.

domingo, 3 de julio de 2011

Devoción al Sagrado Corazón, unión de corazones


        El Culto al Sagrado Corazón de Jesús es una devoción muy antigua entre los cristianos y simboliza primordialmente la unión entre el corazón del hombre que se transfigura en el Corazón de Cristo.
        Jesús nos muestra la naturaleza y esencia de su Corazón en la cruz, al entregar, por amor, su vida. "No hay amor más grande que éste, dar la vida por sus amigos" (Jn. 15,13)
        Esto nos llama y nos invita a abrir nuestro corazón a los demás como Él nos enseña y, por amor a Jesús no podemos dejar de amar y servir a nuestros hermanos. Si queremos y decimos ser seguidores de Cristo, nos cabe tener los mismos sentimientos de Cristo: el despojo, el servicio, la entrega, la obediencia a la voluntad del Padre, el amor por los necesitados, la solidaridad con los oprimidos, la defensa de la justicia, la humildad, el ferviente impulso y defensa de los valores de la vida.
        La oración y el culto al Sagrado Corazón de Jesús logran hacer en nosotros una transformación tal, que hará en los demás reconocer en nuestros actos y en nuestra propia vida la cercanía de Cristo, y nos obligará con alegría a invitar a los demás a compartir ese sentimiento y a practicar esta devoción.
        Esta devoción tiene tres pilares que se destacan fundamentalmente:

Amor:  Si verdaderamente amamos a Jesús no podemos dejar en nuestra vida de amar a nuestros hermanos.
 
Consagración: Consagrarse es dedicarse en exclusividad a algo o a alguien. Aquí nos consagramos al Divino Corazón de Jesús. Es responder a su amor. Es un estado de permanente entrega a todo lo que Él hizo y hace por nosotros. Es responder al llamado que desde el Bautismo se completa en la Eucaristía, que es el sacramento del Amor.

Reparación: En esta devoción adquiere un significado particular la actitud de restaurar el mal causado por el pecado del mundo en sus múltiples manifestaciones hacia la figura de Cristo directamente o en los actos de injusticia, corrupción, violencia, desprecio por la vida, etc., que a diario soporta tristemente. Si el pecado es decirle NO al amor de Dios, la reparación está vinculada a esa actitud. De tal manera que teniendo constancia y sentido del pecado, busquemos con nuestros actos y nuestra oración reparar este mal y comenzar a caminar en sentido de la conversión.

       En el documento Gaudium et spes (N° 11) del Concilio Vaticano II leemos: "Los valores del hombre a causa de la corrupción del corazón humano, sufren con frecuencia desviaciones contrarias a su debido orden, por eso necesitan purificación". Nos unimos entonces a Cristo agonizante, siendo solidarios con Él, que se solidariza con la humanidad toda.
        La devoción al Sagrado Corazón es devolver a Jesús todo lo que Él nos ha dado con su entrega sin condicionamientos y sin especulaciones. Es decirle a Jesús que somos sus amigos y jamás volverá a estar abandonado como en el calvario y que por Él seremos capaces de dar nuestra vida; y al igual que la canción popular podremos decir: "El amigo verdadero, ha de ser como la sangre: que siempre acude a la herida, sin esperar que la llamen.


Fuente: Meditaciones al Sagrado Corazón