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viernes, 29 de marzo de 2013

Jueves Santo. Homilía Santa Misa Crismal 28-03-13

Celebración Eucarística y bendición de los óleos

Antífona de Entrada

Jesucristo nos ha convertido en un reino, y hecho sacerdotes de Dios, su Padre. A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

¡Oh Dios!, que por la unción del Espíritu Santo constituiste a tu Hijo Mesías y Señor, y a nosotros, miembros de su cuerpo, nos haces partícipes de su Misma unción; ayúdanos a ser en el mundo testigos fieles de la redención que ofreces a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén


El Señor me ha ungido y me ha enviado a anunciar la buena nueva a los pobres y a darles un aceite perfumado de alegría

Lectura del libro del profeta Isaías
61, 1-3a. 6a. 8b-9

          El espíritu del Señor está sobre mi, porque me ha ungido y me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres, a curar a los de corazón quebrantado, proclamar el perdón a los cautivos, y la libertad a los prisioneros; a pregonar el año de gracia del Señor, el día de la venganza de nuestro Dios.
El Señor me ha enviado a consolar a los afligidos, los afligidos de Sión, a cambiar su ceniza en diadema, sus lágrimas en aceite perfumado de alegría y su abatimiento, en cánticos.
Ustedes serán llamados "sacerdotes del Señor"; ministros de nuestro Dios" se les llamará.
Esto dice el Señor:
          "Yo les daré su recompensa fielmente y haré con ellos un pacto perpetuo. Su estirpe será célebre entre las naciones, y sus vástagos, entre los pueblos. Cuantos los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor".

Palabra de Dios.

Sal 88, 21-22.25 y 27

Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

"He encontrado a David, mi servidor, 
y con mi aceite santo lo he ungido. 
Lo sostendrá mi mano y le dará mi brazo fortaleza.


Contará con mi amor y mi lealtad 
y su poder aumentará en mi nombre. 
El me podrá decir: "Tú eres mi padre, 
el Dios que me protege y que me salva".


Ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para Dios

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan
1, 5-8

Hermanos míos: Gracia y paz a ustedes, de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el soberano de los reyes de la tierra, aquel que nos amó y nos purificó de nuestros pecados con su sangre y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre. A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
Miren: él viene entre las nubes, y todos lo verán, aun aquellos que lo traspasaron. Todos los pueblos de la tierra harán duelo por su causa.
"Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que ha de venir; el todopoderoso".

Palabra de Dios.

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
 
El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres.

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido

Lectura del santo Evangelio según san Lucas
4,16-21

En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: 
"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor".
Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo:
"Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que ustedes acaban de oír".


Palabra del Señor.



Homilía del Papa Francisco en la Misa Crismal del Jueves Santo (28-3-2013)

Ser pastores con olor a oveja

          Queridos hermanos y hermanas: Celebro con alegría mi primera misa crismal como Obispo de Roma. Os saludo a todos con afecto, especialmente a vosotros, queridos sacerdotes, que hoy recordáis, como yo, el día de vuestra ordenación.
          Las lecturas –también el Salmo– nos hablan de los «Ungidos»: el Siervo de Yahvé de Isaías, el rey David y Jesús, nuestro Señor. Los tres tienen en común que la unción que reciben está destinada a ungir al pueblo fiel de Dios, a cuyo servicio están; su unción es para los pobres, para los cautivos, para los oprimidos… Una imagen muy hermosa de este «ser para» del santo crisma es la del Salmo 133: «Es ungüento precioso en la cabeza, / que va bajando por la barba, / que baja por la barba de Aarón, / hasta la franja de su ornamento» (v. 2). La imagen del ungüento que se derrama, que va bajando por la barba de Aarón hasta la franja de sus vestiduras sagradas, es imagen de la unción sacerdotal que, a través del Ungido, llega hasta los confines del universo, representado mediante las vestiduras.