Lidón, Raquel y Jeremías,
alumnos del Colegio donde trabajo, realizaron con mucha alegría la experiencia
de participar de la JMJ 2013 en Brasil, junto a jóvenes de todo el mundo que,
como ellos, fueron con la ilusión de vivir días de verdadero encuentro con
Cristo y con la Iglesia, aquella en la que ponemos nuestra esperanza, porque de
los jóvenes depende el futuro de la humanidad.
Al volver, Lidón me regaló
un rosario bendecido por el Papa, dejándome una importante tarea a cumplir: la
oración.