Mostrando entradas con la etiqueta Tiempo Ordinario Ciclo A 2011. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tiempo Ordinario Ciclo A 2011. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de octubre de 2011

Domingo 27° Tiempo ordinario Ciclo A 2-10-11

PRIMERA LECTURA


La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel.

Lectura del libro de Isaías


1 Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su viña.
Mi amigo tenía una viña
en una loma fértil.
2 La cavó, la limpió de piedras
y la plantó con cepas escogidas;
edificó una torre en medio de ella
y también excavó un lagar.
Él esperaba que diera uvas,
pero dio frutos agrios.
3 Y ahora, habitantes de Jerusalén
y hombres de Judá,
sean ustedes los jueces
entre mi viña y yo.
4 ¿Qué más se podía hacer por mi viña
que yo no lo haya hecho?
Si esperaba que diera uvas,
¿por qué dio frutos agrios?
5 Y ahora les haré conocer
lo que haré con mi viña:
Quitaré su valla, y será destruida,
derribaré su cerco y será pisoteada.
6 La convertiré en una ruina,
y no será podada ni escardada.
Crecerán los abrojos y los cardos,
y mandaré a las nubes
que no derramen lluvia sobre ella.
7 Porque la viña del Señor de los ejércitos
es la casa de Israel,
y los hombres de Judá
son su plantación predilecta.
¡Él esperó de ellos equidad,
y hay efusión de sangre;
esperó justicia,
y hay gritos de angustia!

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

R. La viña del Señor es su pueblo.


9 Tú sacaste de Egipto una vid,
expulsaste a los paganos y la plantaste;
10 le preparaste el terreno, echó raíces
y llenó toda la región.
11 Las montañas se cubrieron con su sombra,
y los cedros más altos con sus ramas;
12 extendió sus sarmientos hasta el mar
y sus retoños hasta el Río.
19 y nunca nos apartaremos de ti:
devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.
20 ¡Restáuranos, Señor de los ejércitos,
que brille tu rostro y seremos salvados!

SEGUNDA LECTURA

Pongan esto en práctica y el Dios de la paz estará con ustedes.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos


6 No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios.7 Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.
8 En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos.9 Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes.

Palabra de Dios.

ALELUIA


¡Aleluia! 

16 No son ustedes los que me eligieron a mí,
sino yo el que los elegí a ustedes,
y los destiné para que vayan y den fruto,
y ese fruto sea duradero.
Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre,
él se lo concederá.
¡Aleluia!

EVANGELIO

Arrendará la viña a otros.

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo


33 Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. 34 Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. 35 Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. 36 El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. 37 Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo”. 38 Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: “Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”. 39 Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. 40 Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?”. 41 Le respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo”.
42 Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras:
La piedra que los constructores rechazaron
ha llegado a ser la piedra angular:
esta es la obra del Señor,
admirable a nuestros ojos?
43 Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”. 44 . *45 Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. 46 Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

Palabra del Señor.

Alocución de S.S. Benedicto XVI luego del Ángelus de este domingo

      ¡Queridos hermanos y hermanas!: El Evangelio de este domingo se cierra con una amonestación de Jesús, particularmente severa, dirigido a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos del Pueblo: 
      “Por eso les digo que a ustedes se les quitará el reino, y se lo dará a un pueblo que produzca los frutos debidos.” (Mt 21,43). Son palabras que hacen pensar sobre la gran responsabilidad de quien en cada época, está llamado a trabajar en la viña del Señor, especialmente con el papel de autoridad, y empujan a renovar la plena fidelidad a Cristo. Él es “la piedra que los constructores han rechazado”, (cfr Mt 21,42), porque lo han juzgado enemigo de la ley y peligroso para el orden público, pero Él mismo, rechazado y crucificado, ha resucitado, convirtiendo la “piedra de ángulo” donde se pueden apoyar con absoluta seguridad los fundamentos de cada existencia humana y del mundo entero. De esta verdad habla la parábola de los viñadores infieles, a los cuales un hombre había confiado su viñedo para que lo cultivaran y recogieran los frutos.
      El propietario de la viña representa a Dios mismo, mientras la viña simboliza a su pueblo, así como la vida que Él nos dona para que, con su gracia y nuestro compromiso, hagamos el bien. San Agustín comenta que “Dios nos cultiva como un campo para hacernos mejores” (Sermo 87, 1, 2: PL 38, 531). Dios tiene un proyecto para sus amigos, pero por desgracia la respuesta del hombres es muy a menudo orientada a la infidelidad, que se traduce en rechazo. El orgullo y el egoísmo impiden reconocer y acoger incluso el don más valioso de Dios: su Hijo unigénito. En efecto, cuando “les mandó su propio hijo –escribe el evangelista Mateo- Los viñeros “Así que le echaron mano, lo sacaron de la viña y lo mataron” (Mt 21,37.39). Dios se entrega a sí mismo en nuestras manos, acepta convertirse en misterio impenetrable de debilidad y manifiesta su omnipotencia en la fidelidad a un diseño de amor, que al final prevé también la justa punición para los malvados. (cfr Mt 21,41).
      Firmemente anclados en la fe a la piedra angular que es Cristo, permanezcamos en Él como un gajo que no puede dar fruto de sí misma si no permanece en la vid. Solamente en Él, por Él y con Él se edifica la Iglesia, pueblo de la nueva Alianza. Al respecto escribió el Siervo de Dios Pablo VI: “El primer fruto de la conciencia profunda de la Iglesia, sobre sí misma, es el renovado descubrimiento de su relación vital con Cristo. Algo bien conocido, pero fundamental e indispensable, pero jamás conocida suficientemente, meditada y celebrada. (Enc. Ecclesiam suam, 6 agosto 1964: AAS 56 [1964], 622).
      Queridos amigos, el Señor está siempre cercano y operante en la historia de la humanidad, y nos acompaña también con la presencia singular de sus Ángeles, que hoy la Iglesia venera como “Custodios”, o sea, ministros de la divina premura para todo hombre. Desde el inicio hasta la hora de la muerte, la vida humana está rodeada de su incesante protección. Y los Ángeles coronan a la Augusta Reina de las Victorias, la Beata Virgen María del Rosario, que en el primer domingo de octubre, en estos momentos, en el Santuario de Pompeya y en Edmundo entero, acoge la ferviente súplica, para que sea abatido el mal y se revele, en plenitud, la bondad de Dios. 

Traducción Patricia Ynestroza- RV

Fuente: 
  • Nuestra Biblia Abierta. El Libro del Pueblo de Dios. (Editorial San Pablo. Cd)
  • Ecclesia Digital

domingo, 11 de septiembre de 2011

Domingo 24° Tiempo ordinario Ciclo A 11-09-11

PRIMERA LECTURA

Perdona el agravio a tu prójimo y entonces, cuando ores, serán absuelto tus pecados

 

Lectura del libro del Eclesiástico


      También el rencor y la ira son abominables, y ambas cosas son patrimonio de pecador. El hombre vengativo sufrirá la venganza del Señor, que llevará cuenta exacta de todos sus pecados.
       Perdona el agravio a tu prójimo y entonces, cuando ores, serán absueltos tus pecados. Si un hombre mantiene su enojo contra otro, ¿cómo pretende que el Señor lo sane? No tiene piedad de un hombre semejante a él ¡y se atreve a implorar por sus pecados! Él, un simple mortal, guarda rencor: ¿quién le perdonará sus pecados? Acuérdate del fin, y deja de odiar; piensa en la corrupción y en la muerte y sé fiel a los mandamientos; acuérdate de los mandamientos, y no guardes rencor a tu prójimo; piensa en la Alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa.

Palabra de Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL

El Señor es bondadoso y compasivo



Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
 bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus dolencias;
 rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura;
no acusa de manera inapelable
ni guarda rencor eternamente;
no nos trata según nuestros pecados
ni nos paga conforme a nuestras culpas.
Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
así de inmenso es su amor por los que lo temen;
 cuanto dista el oriente del occidente,
así aparta de nosotros nuestros pecados.

SEGUNDA LECTURA

Tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma


      Ninguno de nosotros vive para sí, ni tampoco muere para sí. Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor: tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor.  Porque Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor de los vivos y de los muertos.

Palabra de Dios.

ALELUIA

¡Aleluia!
Les doy un mandamiento nuevo:
ámense los unos a los otros.
Así como yo los he amado,
ámense también ustedes los unos a los otros.
¡Aleluia!

EVANGELIO

No perdones sólo siete veces, sino setenta veces siete

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo


      Entonces se adelantó Pedro y le dijo: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?”.  Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: “Señor, dame un plazo y te pagaré todo”. El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.  Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: “Págame lo que me debes”.  El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: “Dame un plazo y te pagaré la deuda”. Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: “¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?”. E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos”.

Palabra del Señor.


Reflexión de La hojita del Domingo. Editorial San Pablo


Corrección fraterna


      Hoy se nos presenta una parábola, es decir una narración que ofrece todos los elementos para entenderla, pero la conclusión la debe sacar el lector. Se contraponen dos servidores, dos deudas, pero dos diferentes acreedores. Una deuda era exorbitante: seis millones de denarios, la segunda, en comparación, misérrima: cien denarios. El denario era la paga de un jornalero por un día de trabajo. A María, para la unción de los pies de Jesús, el perfume le había salido el sueldo de un año de trabajo (Jn 12,5). Cuanto a los servidores, ambos son empleados del rey, pero uno está endeudado con el soberano, el otro con su compañero. La desproporción entre las dos deudas y los acreedores es inmensa. Esto es intencional. ¿A quiénes representan los dos servidores? 
       La parábola está a continuación del evangelio del domingo pasado: un integrante de la comunidad vacila en su fe, y otro lo reprende por el escándalo que eso significaba, como que el primero estuviera en deuda con su comunidad, mientras el segundo se sentiría muy seguro de sí mismo. ¿No querrá decir la parábola de hoy que el que reprende por estar en lo justo, debe ser cuidadosamente misericordioso con su hermano, porque él tuvo una deuda mayor y fue perdonado gratuitamente por su Rey? La parábola apunta a afirmar relaciones de misericordia en nuestras comunidades. La 1° lectura es del libro del Eclesiástico. Lo escribe un nieto que admiraba mucho a su abuelo y no querría que se perdiese su sabiduría. El libro, una colección de proverbios e instrucciones, es del 132 a.C. y pertenece al grupo de los libros bíblicos sapienciales. el texto que leemos está muy relacionado con la parábola de Mateo.


Por P. Aldo Ranieri

Fuente: 

  • Nuestra Biblia Abierta. El Libro del pueblo de Dios
  • La hojita del Domingo (Editorial San Pablo)

domingo, 4 de septiembre de 2011

Domingo 23° Tiempo Ordinario Ciclo A 4-09-11

PRIMERA LECTURA

Si tú no hablas para advertir al malvado, te pediré cuenta de su sangre

Lectura del libro de Ezequiel


      También a ti, hijo de hombre, yo te he puesto como centinela de la casa de Israel: cuando oigas una palabra de mi boca, tú les advertirás de mi parte. Cuando yo diga al malvado: “Vas a morir”, si tú no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. Si tú, en cambio, adviertes al malvado para que se convierta de su mala conducta, y él no se convierte, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida.

Palabra de Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL

R. Ojalá hoy escuchen la voz del Señor


¡Dios vengador de las injusticias,
Señor, Dios justiciero, manifiéstate!
¡Levántate, Juez de la tierra,
dales su merecido a los soberbios!
matan a la viuda y al extranjero,
asesinan a los huérfanos;
y exclaman: “El Señor no lo ve,
no se da cuenta el Dios de Jacob”.
¡Entiendan, los más necios del pueblo!
y ustedes, insensatos, ¿cuándo recapacitarán?
El que hizo el oído, ¿no va a escuchar?
El que formó los ojos, ¿será incapaz de ver?

 

SEGUNDA LECTURA

El amor es la plenitud de la Ley

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma


      Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley. Porque los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro, se resumen en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley.

Palabra de Dios.

 

ALELUIA


¡Aleluia!

Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la reconciliación. ¡Aleluia!

 

EVANGELIO

Si te escucha, habrás ganado a tu hermano

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo


      Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
      También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos”.

Palabra del Señor.

 

Alocución de S.S. Benedicto XVI antes del Ángelus de este domingo 

 

      El texto del Evangelio, tomado del capítulo 18 de Mateo, dedicado al a vida de la comunidad cristiana, nos dice que el amor fraterno comporta también un sentido de responsabilidad recíproca, por lo que, si mi hermano comete una culpa contra mí, yo debo ser caritativo con él y, ante todo, hablarle personalmente, haciéndole presente que lo que ha dicho o hecho no es bueno. Este modo de actuar se llama corrección fraterna: no es una reacción a la ofensa sufrida, sino que es movida por el amor por el hermano. Comenta San Agustín: “Aquel que te ha ofendido, ofendiéndote, se ha inferido a sí mismo una grave herida, y tú ¿no te preocupas por la herida de un hermano tuyo? ... Tú debes olvidar la ofensa que has recibido, no la herida de tu hermano” (Discursos 82, 7).

      ¿Y si el hermano no me escucha? Jesús en el Evangelio de hoy indica una gradualidad: primero ir a hablarle con otras dos o tres personas, para ayudarlo mejor a darse cuenta de lo que ha hecho; si a pesar de esto, él rechaza aún la observación, es necesario decirlo a la comunidad; y si no escucha ni siquiera a la comunidad, hay que hacerle percibir la separación que él mismo ha provocado, separándose de la comunión de la Iglesia. Todo esto indica que hay una corresponsabilidad en el camino de la vida cristiana: cada uno, consciente de sus propios límites y defectos, está llamado a recibir la corrección fraterna y a ayudar a los demás con este servicio particular.

      Otro fruto de la caridad en la comunidad es la oración concorde. Dice Jesús: “Les aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,19-20). La oración personal ciertamente es importante, es más, indispensable, pero el Señor asegura su presencia a la comunidad que –aún si es muy pequeña– está unida y unánime, porque ella refleja la realidad misma de Dios Uno y Trino, perfecta comunión de amor. 

      Dice Orígenes que “debemos ejercitarnos en esta sinfonía” (Comentario al Evangelio de Mateo 14, 1), es decir en esta concordia al interno de la comunidad cristiana. Debemos ejercitarnos tanto en la corrección fraterna, que requiere mucha humildad y sencillez de corazón, cuanto en la oración, para que suba a Dios de una comunidad verdaderamente unida en Cristo. Interroguémonos sobre todo esto por intercesión de María Santísima, Madre de la Iglesia, y de San Gregorio Magno, Papa y Doctor, a quien ayer hemos recordado en la liturgia.

Traducción de María Fernanda Bernasconi - RV

Fuente: 
  •  Nuestra Biblia Abierta. El Libro del Pueblo de Dios. Editorial San Pablo (CD)
  • Ecclesia Digital

lunes, 29 de agosto de 2011

Domingo 22º Tiempo ordinario Ciclo A 28-08-11


PRIMERA LECTURA

Jer 20, 7-9

Lectura del libro de Jeremías.

      ¡Tú me has seducido, Señor, y yo me dejé seducir! ¡Me has forzado y has prevalecido! Soy motivo de risa todo el día, todos se burlan de mí. Cada vez que hablo, es para gritar, para clamar: "¡Violencia, devastación!". Porque la palabra del Señor es para mí oprobio y afrenta todo el día. Entonces dije: "No lo voy a mencionar, ni hablaré más en su nombre". Pero había en mi corazón como un fuego abrasador, encerrado en mis huesos: me esforzaba por contenerlo, pero no podía.

Palabra de Dios.

SALMO

Sal 62, 2-6. 8-9

Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.

Señor, tú eres mi Dios, 
yo te busco ardientemente; 
mi alma tiene sed de ti, 
por ti suspira mi carne como tierra sedienta, 
reseca y sin agua. 

Sí, yo te contemplé en el santuario
para ver tu poder y tu gloria. 
Porque tu amor vale más que la vida, 
mis labios te alabarán. 

Así te bendecirá mientras viva 
y alzaré mis manos en tu nombre. 
Mi alma quedará saciada 
como con un manjar delicioso, 
y mi boca te alabará con júbilo en los labios.
Veo que has sido mi ayuda 
y soy feliz a la sombra de tus alas. 
Mi alma está unida a ti, tu mano me sostiene.

SEGUNDA LECTURA

Rom 12, 1-2

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

      Hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer. No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Mt 16, 21-27

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

      Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: "Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá".   Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: "¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres". Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.  ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras".

Palabra del Señor.

Alocución de S.S. Benedicto XVI previo al rezo del Angelus.

Queridos hermanos y hermanas
      En el Evangelio de hoy, Jesús explica a sus discípulos que tendrá que “ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día” (Mt 16,21) Todo parece darse vuelta en el corazón de los discípulos! ¿Cómo es posible que “el Cristo, el Hijo del Dios viviente” pueda sufrir hasta la muerte?  El apóstol Pedro se rebela, no acepta este camino, toma la palabra y dice al maestro: “Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá” (v. 22).

      Es evidente la divergencia ente el designio del amor del Padre, que llega hasta el don del Hijo Unigénito sobre la cruz para salvar la humanidad, y las expectativas, deseos y proyectos de los discípulos. Y este contraste se repite también hoy, cuando la realización de la propia vida está orientada solamente al suceso social, al bienestar físico y económico y no se razona más según la voluntad de Dios sino según los hombres (v.23).

      Pensar según el mundo es poner a un lado a Dios, no aceptar su designio de amor, es casi impedirle que cumpla su sabia voluntad. Por esto Jesús dice a Pedro una palabra particularmente dura: “Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo” (ibid). El Señor enseña que “el camino de los discípulos es seguirlo, seguir la cruz. Los tres evangelios, sin embargo, explican el seguirlo en el signo de la cruz… como el camino del “perder a sí mismo”, que es necesario para el hombre y sin el cual no le es posible encontrar a sí mismo” (Jesús de Nazaret, Milán 2007, 333).

      Así como lo hizo a los discípulos, Jesús nos invita a nosotros: “El que quiera ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame.” El cristiano sigue al Señor cuando acepta con amor la propia cruz, a pesar de que a los ojos del mundo aparece como un fracaso y una “pérdida de la vida”, el cristiano sabe que no la lleva él solo, sino que la lleva con Jesús, compartiendo su mismo camino de donación. Escribe el Siervo de Dios Pablo VI: “Misteriosamente, el mismo Cristo, para erradicar del corazón del hombre el pecado de presunción y manifestar al Padre una obediencia íntegra y filial, acepta… morir en una cruz”. Aceptando voluntariamente la muerte, Jesús lleva la cruz de todos los hombres y se convierte en fuente de salvación para toda la humanidad. San Cirilo de Jerusalén comenta: “La cruz victoriosa ha iluminado a quien estaba ciego por la ignorancia, ha liberado a quien era prisionero del pecado, ha llevado la redención a toda la humanidad.”

      Confiamos nuestra oración ala Virgen María y a San Agustín, de quien hoy se celebra la memoria litúrgica, para que cada uno de nosotros sepa seguir al Señor en el camino de la cruz y nos dejemos transformar por la gracia divina, renovando el modo de pensar “para poder discernir la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto” (Rom.12, 2).


Fuente: Ecclesia Digital