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domingo, 6 de enero de 2013

Solemnidad de la Epifanía del Señor 6-1-13


Los Magos no son historias de chicos
      Pesebres, cantos junto al árbol de Navidad y las historias de los Reyes Magos se conectan con las vivencias de la infancia de los que ya somos grandes. También recordamos hasta cuando le poníamos un poco de agua a los camellos para que siguieran el viaje. Y los que teníamos patio incluso íbamos a rastrear las pisadas... También estaban los que juraban que en su casa las encontraban. Después crecimos, perdimos esa inocencia y tal vez también la fe. Emancipación adolescente o joven y adulta va anexada al abandono de la fe. La crisis de fe que viene con los primeros años del uso de razón es siempre bienvenida: es el paso obligado para que se forme el cristiano adulto y comprometido. En realidad el evangelista nos presenta a unos magos, mejor dicho sabios en filosofía, teología oriental, quizá sacerdotes de Persia y eruditos en ciencias de Oriente, que en su búsqueda habían detectado la proximidad de un ser especial que debía de llegar. Después la devoción popular los convirtió en Reyes, que llegaban con una especie de corte nómade. También nos enseña a los que conocían las escri- turas sagradas y las promesas de que el Mesías estaba llegando. Se trata de personas con poder político, como Herodes, y otros con poder religioso, como los sacerdotes y los escribas que hasta indicaron dónde iba a nacer. Las reacciones de estos dos grupos de personas, frente a la llegada del Mesías, indican un punto que se reitera en la historia: unos se manchan con crímenes que cometen u ocultan y callan, y otros lo reconocen aunque deben huir. La llegada del Mesías, la persona más importante para nosotros, fue un punto de no retorno, cambió el punto de vista de muchos: unos creen y otros lo ignoran. Pero Dios nunca desaparece, nosotros sí. Palabra y experiencia de los Reyes Magos, mejor dicho, de unos sabios de Oriente que, mirando una estrella, descubrieron el infinito
P. Aderico Dolzani, ssP.
PRIMERA LECTURA
Is 60, 1-6

Lectura del libro de Isaías.

      ¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti. Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora. Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos. Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti. Te cubrirá una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor.

Palabra de Dios.

SALMO
Sal 71, 1-2. 7-8. 10-13

¡Pueblos de la tierra, alaben al Señor!

Concede, Señor, tu justicia al rey
y tu rectitud al descendiente de reyes,
para que gobierne a tu pueblo con justicia
y a tus pobres con rectitud. 

Que en sus días florezca la justicia
y abunde la paz, mientras dure la luna;
que domine de un mar hasta el otro,
y desde el Río hasta los confines de la tierra. 

Que los reyes de Tarsis
y de las costas lejanas le paguen tributo.
Que los reyes de Arabia y de Sabá
le traigan regalos;
que todos los reyes le rindan homenaje
y lo sirvan todas las naciones. 

Porque él librará al pobre que suplica
y al humilde que está desamparado.
Tendrá compasión del débil y del pobre,
y salvará la vida de los indigentes. 

SEGUNDA LECTURA
Ef 3, 2-6

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

      Hermanos: Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes. Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas. Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Mt 2, 1-12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

      Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo". Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. "En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: 'Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel'".  Herodes mandó llamar secretamente a los magos y, después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje". Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.  Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría y, al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor.


Homilía en español del Papa Benedicto XVI en la fiesta de la Epifanía del Señor
En la celebración el Papa Benedicto XVI ordenó obispo a su secretario particular y prefecto de la Casa Pontificia, monseñor Georg Gansweim

      Para la Iglesia creyente y orante, los Magos de Oriente que, bajo la guía de la estrella, encontraron el camino hacia el pesebre de Belén, son el comienzo de una gran procesión que recorre la historia. Por eso, la liturgia lee el evangelio que habla del camino de los Magos junto con las espléndidas visiones proféticas de Isaías 60 y del Salmo 72, que ilustran con imágenes audaces la peregrinación de los pueblos hacia Jerusalén.

      Al igual que los pastores que, como primeros huéspedes del Niño recién nacido que yace en el pesebre, son la personificación de los pobres de Israel y, en general, de las almas humildes que viven interiormente muy cerca de Jesús, así también los hombres que vienen de Oriente personifican al mundo de los pueblos, la Iglesia de los gentiles -los hombres que a través de los siglos se dirigen al Niño de Belén, honran en él al Hijo de Dios y se postran ante él. La Iglesia llama a esta fiesta «Epifanía», la aparición del Divino. Si nos fijamos en el hecho de que, desde aquel comienzo, hombres de toda proveniencia, de todos los continentes, de todas las culturas y modos de pensar y de vivir, se han puesto y se ponen en camino hacia Cristo, podemos decir verdaderamente que esta peregrinación y este encuentro con Dios en la figura del Niño es una Epifanía de la bondad de Dios y de su amor por los hombres (cf. Tt 3,4).
      Siguiendo una tradición iniciada por el beato Papa Juan Pablo II, celebramos también en el día de la fiesta de la Epifanía la ordenación episcopal de cuatro sacerdotes que, a partir de ahora, colaborarán en diferentes funciones con el ministerio del Papa al servicio de la unidad de la única Iglesia de Cristo en la pluralidad de las Iglesias particulares. El nexo entre esta ordenación episcopal y el tema de la peregrinación de los pueblos hacia Jesucristo es evidente. La misión del Obispo no es solo la de caminar en esta peregrinación junto a los demás, sino la de preceder e indicar el camino. En esta liturgia, quisiera además reflexionar con vosotros sobre una cuestión más concreta. Basándonos en la historia narrada por Mateo podemos hacernos una cierta idea sobre qué clase de hombres eran aquellos que, a consecuencia del signo de la estrella, se pusieron en camino para encontrar aquel rey que iba a fundar, no sólo para Israel, sino para toda la humanidad, una nueva especie de realeza. Así pues, ¿qué clase de hombres eran? Y nos preguntamos también si, a partir de ellos, a pesar de la diferencia de los tiempos y los encargos, se puede entrever algo de lo que significa ser Obispo y de cómo ha de cumplir su misión.

domingo, 30 de diciembre de 2012

La Familia Sagrada. Canción



En un rincón del establo más
pobre en Belén una Madre
que arrulla a un Bebé 
con un canto de adoración
admirada de poder tener
en sus brazos a su Salvador.

“¡Duerme Jesús, que
la aurora ya llega a Belén!
Una estrella te viene a alumbrar
para que todos te puedan ver.
Duerme ya mi Jesús Emmanuel, 
mi tesoro y mi Salvador"

"Mira José: ¡Que pequeños
sus manos y pies! Y pensar
que es el Rey de Israel,
el caudillo que vino a salvar
a su Pueblo de la oscuridad.
Este Niño es mi Dios y mi Rey!"

Y así siguió arrullando María
a Jesús acunando en sus brazos
a Dios, y José conmovido también,
se asombra de poder formar

la Familia Sagrada con Él.



Solemnidad de la Natividad del Señor Ciclo C 25-12-12


Jesús es el rostro amoroso del Padre
      El evangelio presenta el tema fundamental de la teología de Juan: Jesús es la Encarnación del Amor del Padre, es decir el Hijo de María, que comunica el Padre a la humanidad. El evangelio inicia con las misma palabras del libro del Génesis. Aquí, "Al principio" mide un tiempo sin tiempo, porque habla del proyecto que el Padre imaginó, antes de la creación del mundo, de dar la existencia a una creatura a "su imagen y semejanza" (Gn 1, 26). San Pablo vuelve sobre este "Al principio" fuera de la his- toria, y nos revela cuál era la imagen de Dios sobre la cual se construiría la semejanza: "...nos ha elegido en Cristo... de antemano, para ser sus hijos adoptivos..." (Ef 1, 4-5). En el pasaje de hoy, Juan nos introduce en la intimidad misma de la trinidad: "el Hijo único que está en el seno del Padre", él se ofreció al Padre como "la imagen y semejanza" para modelar la creación del ser humano. Jesús constituye la única posibilidad ofrecida a los hombres de conocer ese misterio sin límites que es Dios y que nos supera totalmente. Y, sin embargo, curiosamente, siempre estuvo, y sigue estan- do en el ser humano, la tentación de construirse un Dios a su propia imagen y semejanza. De ahí la raíz de todas las guerras entre hermanos, desde Caín y Abel. Es el contexto histórico del 540 a.C. de la lectura del profeta Isaías: Jerusalén está destruida totalmente por los ejércitos babilónicos. Sobre esas ruinas, el profeta divisa un mensajero que trae "buenas nuevas": el retorno del Señor a esas ruinas. Isaías ni se imaginaba quién sería ese mensajero. Este día, nosotros lo celebramos: es Jesús que nos trae la paz, la presencia misma de Dios, en una humanidad que necesita contemplar el amor del Padre en el rostro de Jesús.
P. Aldo Ranieri
Como antiguamente no era costumbre registrar las fechas de los nacimientos, no sabemos con certeza el día del nacimiento de Jesús. Los primeros cristianos, al expandirse en el Imperio Romano, eligieron la fecha del 25 de diciembre porque ese día los paganos celebraban el Nacimiento del Sol. Por eso hoy celebramos el nacimiento de quien es la Luz que llega a iluminar este mundo.

PRIMERA LECTURA
Is 9, 1-6

Lectura del libro de Isaías.

      El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín. Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. Porque las botas usadas en la refriega y las túnicas manchadas de sangre, serán presa de las llamas, pasto del fuego. Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: "Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz". Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.

Palabra de Dios.

SALMO
Sal 95, 1-3. 11-13

Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.

Canten al Señor un canto nuevo, 
cante al Señor toda la tierra; 
canten al Señor, 
bendigan su Nombre. 

Día tras día, proclamen su victoria, 
anuncien su gloria entre las naciones, 
y sus maravillas entre los pueblos. 

Alégrese el cielo y exulte la tierra, 
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos, 
griten de gozo los árboles del bosque. 

Griten de gozo delante del Señor, 
porque él viene a gobernar la tierra: 
Él gobernará al mundo con justicia, 
y a los pueblos con su verdad. 

SEGUNDA LECTURA
Tit 2, 11-14

Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a Tito.

     La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado. Ella nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús. Él se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Lc 2, 1-14

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

      Apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque donde se alojaban no había lugar para ellos. En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: "No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre". Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: "¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres amados por él!".

Palabra del Señor.

Cristianos vayamos



Cristianos vayamos, jubilosa el alma
la estrella nos llama junto a Belén.
Hoy ha nacido el Rey de los Cielos.

CRISTIANOS ADOREMOS (3)

A NUESTRO DIOS.


Humildes pastores dejan su rebaño
y llevan sus dones al Niño Dios,
nuestras ofrendas con amor llevemos.

Bendita la noche que nos trajo el día,
bendita la noche de Navidad.
Desde un pesebre el Señor nos llama.

El Dios invisible vístese de carne,
el Rey de la Gloria llorando está,
viene a la tierra a darnos el Cielo.

La luz de la estrella que guió a los Magos
alumbra el Misterio de Navidad.
Fieles sigamos esa luz del Cielo.



Misa de gallo. Natividad del Señor 24-12-12


PRIMERA LECTURA
Is.9, 1-3.5-6

LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 

      El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande, habitaban tierras de sombra, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repetirse el botín. Porque la bota que pisa con estrépito y la túnica empapada en sangre, serán combustible, pasto del fuego. Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madían. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva al hombro el principado, y es su nombre: Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre Perpetuo, Príncipe de la Paz. Para dilatar el principado con una paz sin limites, sobre el Trono de David y sobre su Reino. Para sostenerlo y consolarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre. El celo del Señor lo realizará.

Palabra de Dios

SALMO RESPONSORIAL
SALMO 95

HOY NOS HA NACIDO UN SALVADOR: EL MESÍAS, EL SEÑOR

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre.

Proclamad día tras día su victoria,
contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque.

Delante del Señor que ya llega,
ya llega a regir la tierra.
El juzgará el orbe con justicia
y a los pueblos con su verdad. 

SEGUNDA LECTURA
2, 11-14

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TITO 

      Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres; enseñándonos a renunciar a la vida sin religión y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro: Jesucristo. El se entregó por nosotros para rescatarnos de toda impiedad, y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.
Palabra de Dios
ALELUYA 
Lc 2, 10-11

Os traigo la buena noticia: nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.

EVANGELIO
2, 1- 14

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 


      En aquel tiempo salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad. También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.
Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo:
--No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
--Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama.

Palabra del Señor

En español, la homilía del Papa Benedicto XVI en la Misa del Gallo de la Nochebuena 2012
Queridos hermanos y hermanas:
      Una vez más, como siempre, la belleza de este Evangelio nos llega al corazón: una belleza que es esplendor de la verdad. Nuevamente nos conmueve que Dios se haya hecho niño, para que podamos amarlo, para que nos atrevamos a amarlo, y, como niño, se pone confiadamente en nuestras manos. Dice algo así: Sé que mi esplendor te asusta, que ante mi grandeza tratas de afianzarte tú mismo. Pues bien, vengo por tanto a ti como niño, para que puedas acogerme y amarme.
      Nuevamente me llega al corazón esa palabra del evangelista, dicha casi de pasada, de que no había lugar para ellos en la posada. Surge inevitablemente la pregunta sobre qué pasaría si María y José llamaran a mi puerta. ¿Habría lugar para ellos? Y después nos percatamos de que esta noticia aparentemente casual de la falta de sitio en la posada, que lleva a la Sagrada Familia al establo, es profundizada en su esencia por el evangelista Juan cuando escribe: «Vino a su casa, y los suyos no la recibieron» (Jn 1,11). Así que la gran cuestión moral de lo que sucede entre nosotros a propósito de los prófugos, los refugiados, los emigrantes, alcanza un sentido más fundamental aún: ¿Tenemos un puesto para Dios cuando él trata de entrar en nosotros? ¿Tenemos tiempo y espacio para él? ¿No es precisamente a Dios mismo al que rechazamos? Y así se comienza porque no tenemos tiempo para Dios. Cuanto más rápidamente nos movemos, cuanto más eficaces son los medios que nos permiten ahorrar tiempo, menos tiempo nos queda disponible. ¿Y Dios? Lo que se refiere a él, nunca parece urgente. Nuestro tiempo ya está completamente ocupado. Pero la cuestión va todavía más a fondo. ¿Tiene Dios realmente un lugar en nuestro pensamiento? La metodología de nuestro pensar está planteada de tal manera que, en el fondo, él no debe existir.   Aunque parece llamar a la puerta de nuestro pensamiento, debe ser rechazado con algún razonamiento. Para que se sea considerado serio, el pensamiento debe estar configurado de manera que la «hipótesis Dios» sea superflua. No hay sitio para él.  Tampoco hay lugar para él en nuestros sentimientos y deseos. Nosotros nos queremos a nosotros mismos, queremos las cosas tangibles, la felicidad que se pueda experimentar, el éxito de nuestros proyectos personales y de nuestras intenciones. Estamos completamente «llenos» de nosotros mismos, de modo que ya no queda espacio alguno para Dios. Y, por eso, tampoco queda espacio para los otros, para los niños, los pobres, los extranjeros. A partir de la sencilla palabra sobre la falta de sitio en la posada, podemos darnos cuenta de lo necesaria que es la exhortación de san Pablo: «Transformaos por la renovación de la mente» (Rm 12,2). Pablo habla de renovación, de abrir nuestro intelecto (nous); habla, en general, del modo en que vemos el mundo y nos vemos a nosotros mismos. La conversión que necesitamos debe llegar verdaderamente hasta las profundidades de nuestra relación con la realidad. Roguemos al Señor para que estemos vigilantes ante su presencia, para que oigamos cómo él llama, de manera callada pero insistente, a la puerta de nuestro ser y de nuestro querer. Oremos para que se cree en nuestro interior un espacio para él. Y para que, de este modo, podamos reconocerlo también en aquellos a través de los cuales se dirige a nosotros: en los niños, en los que sufren, en los abandonados, los marginados y los pobres de este mundo.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Mensaje Urbi et Orbi del Papa Benedicto XVI para la Navidad 2012


«Veritas de terra orta est» – «La verdad ha brotado de la tierra» (Sal 85,12)

      Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero, feliz Navidad a todos vosotros y vuestras familias.
      Expreso mi felicitación esta Navidad, en este Año de la fe, con estas palabras tomadas del Salmo: «La verdad brota de la tierra». En realidad, en el texto del Salmo las encontramos en futuro: «La verdad brotará de la tierra»; es un anuncio, una promesa, acompañada de otras expresiones que juntas suenan así: «La misericordia y la verdad se encontrarán, / la justicia y la paz se besarán; / la verdad brotará de la tierra, / y la justicia mirará desde el cielo; / el Señor nos dará la lluvia, / y nuestra tierra dará su fruto. / La justicia marchará ante él, / la salvación seguirá sus pasos» (Sal 85,11-14).
Hoy, esta palabra profética se ha cumplido. En Jesús, nacido en Belén de la Virgen María, se encuentran realmente la misericordia y la verdad, la justicia y la paz se han besado; la verdad ha brotado de la tierra y la justicia mira desde el cielo. San Agustín explica con feliz concisión: «¿Qué es la verdad? El Hijo de Dios. ¿Qué es la tierra? La carne. Investiga de dónde nació Cristo, y verás que la verdad nació de la tierra… la verdad nació de la Virgen María» (En. in Ps. 84, 13). Y en un sermón de Navidad afirma: «Con esta festividad anual celebramos, pues, el día en que se cumplió la profecía: “La verdad ha brotado de la tierra, y la justicia ha mirado desde el cielo”. La Verdad que mora en el seno del Padre ha brotado de la tierra para estar también en el seno de una madre. La Verdad que contiene al mundo, ha brotado de la tierra para ser llevada por manos de una mujer… La Verdad a la que no le basta el cielo, ha brotado de la tierra para ser colocada en un pesebre. ¿En bien de quién vino con tanta humildad tan gran excelsitud? Ciertamente, no vino para bien suyo, sino nuestro, a condición de que creamos» (Serm. 185, 1).

sábado, 31 de diciembre de 2011

Los cinco minutos de la Madre Teresa. Diciembre 26


       El tiempo de Navidad nos muestra qué pequeño se hace Dios. Vayan a la cuna y verán cuán pequeño se ha hecho, cómo vivió hasta el extremo ese total abandono.
      Debemos aprender a ser como ese niño viviendo nosotros también en completo abandono, confianza y alegría.
      ¡Vean la alegría del Niño Jesús y la alegría de la Navidad! Nunca estén tristes, nunca dejen que algo les quite la alegría. La Navidad nos muestra cuánto el cielo aprecia la humildad, el abandono, la pobreza, porque el mismo Dios, que nos ha creado a todos nosotros, se hizo tan pequeño, tan pobre, tan humilde.