martes, 21 de agosto de 2012

La Imitación de Cristo. Libro 1. Capítulo 7. No te enaltezcas...

2. No te enaltezcas por las riquezas, si las tienes, ni por las amistades, aunque sean influyentes; tu gloria sea Dios que da todas las cosas y sobre todas ellas quiere darse a sí mismo.
No te ensoberbezcas por la gallardía y la hermosura del cuerpo que pueden perderse o afearse por una pequeña enfermedad.

No te engrías por tu habilidad o talento para no desagradar a Dios al cual pertenece todo lo que de bueno te dio la naturaleza.

lunes, 20 de agosto de 2012

Domingo 20° del Tiempo Ordinario Ciclo B 19-08-12


Comida y bebida que sacian el deseo de vivir
      La lectura del evangelio nos presenta la segunda parte del discurso del Pan de Vida. Ahora cambian los verbos que lo tienen como referente. Aparece, en efecto, el verbo “comer” y la palabra “carne” (v 51). Aquí se habla de la Eucaristía. La celebración de la Misa tiene entonces las dos formas del “pan de vida eterna”: la Palabra y la Eucaristía. Si ésta no siempre es posible para todos, la primera sí lo es. Todos van a Jesús y él no rechaza a nadie (vv 37). Resuena aquí una frase de la segunda carta a Timoteo: “Dios quiere que todos los hombres se salven.” (1, 4). Esta vez la audiencia de Jesús no murmura, sino que “se pelea”. Están horrorizados frente a un absurdo, pero Jesús no se desdice, al contrario insiste. “Carne y Sangre” son dos palabras que indican el cuerpo físico de Jesús, el que será “dado”, entregado en la muerte real del Calvario para la vida del mundo (v 51). “Comer y beber”, son dos verbos unidos en una expresión que indica “participar de la intimidad de una persona” (Hch 10, 40-41); aquí, sin embargo, el sentido que les da Juan es el de la experiencia de un auténtico acto físico del comer (v 54), como aparece también en una expresión de la narración de la última cena (Jn 13, 18). El contexto de este pasaje es el de la Pascua y ésta es muerte y resurrección. La idea que domina es la de la Vida. La pregunta no es la que se hacían los judíos discutiendo entre sí escandalizados: ¿qué sentido tiene lo que dice?, sino la que hace Pedro: ¿A quién vamos a ir? Sólo en el sacramento de la Eucaristía encontramos el “Cuerpo y Sangre” de Jesús, humanidad ofrecida al Padre y, resucitada, distribuida a los creyentes, los que han aceptado la Palabra del Padre, como ulterior sacramento de vida eterna.
P. Aldo  Ranieri


PRIMERA LECTURA
Prov 9, 1-6

Lectura del libro de los Proverbios.

      La Sabiduría edificó su casa, talló sus siete columnas, inmoló sus víctimas, mezcló su vino, y también preparó su mesa. Ella envió a sus servidoras a proclamar sobre los sitios más altos de la ciudad: "El que sea incauto, que venga aquí". Y al falto de entendimiento, le dice: "Vengan, coman de mi pan, y beban del vino que yo mezclé. Abandonen la ingenuidad, y vivirán, y sigan derecho por el camino de la inteligencia".

Palabra de Dios.

SALMO
Sal 33, 2-3. 10-15

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

Bendeciré al Señor en todo tiempo, 
su alabanza estará siempre en mis labios. 
Mi alma se gloría en el Señor; 
que lo oigan los humildes y se alegren. 

Teman al Señor, todos sus santos, 
porque nada faltará a los que lo temen. 
Los ricos se empobrecen y sufren hambre, 
pero los que buscan al Señor no carecen de nada. 

Vengan, hijos, escuchen: 
voy a enseñarles el temor del Señor. 
¿Quién es el hombre que ama la vida 
y desea gozar de días felices? 

Guarda tu lengua del mal, 
y tus labios de palabras mentirosas. 
Apártate del mal y practica el bien, 
busca la paz y sigue tras ella. 

SEGUNDA LECTURA
Ef 5, 15-20

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

      Hermanos: Cuiden mucho su conducta y no procedan como necios, sino como personas sensatas que saben aprovechar bien el momento presente, porque estos tiempos son malos. No sean irresponsables, sino traten de saber cuál es la voluntad del Señor. No abusen del vino que lleva al libertinaje; más bien, llénense del Espíritu Santo. Cuando se reúnan, reciten salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y celebrando al Señor de todo corazón. Siempre y por cualquier motivo, den gracias a Dios, nuestro Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.

Aleluya. "El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él", dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO
Jn 6, 51-59

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

      Jesús dijo a los judíos: "Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo". Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?". Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente". Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm.

Palabra del Señor.

En español, la alocución del Papa Benedicto XVI para el Ángelus del domingo 19 agosto 2012
      Queridos hermanos y hermanas: El Evangelio de este domingo (cfr. Jn 6,51-58) es la parte final y culminante del discurso hecho por Jesús en la sinagoga de Cafarnaum, después de que el día anterior había dado de comer a miles de personas con solo cinco panes y dos peces.
      Jesús revela el sentido de aquel milagro, es decir que el tiempo de las promesas se ha cumplido: Dios Padre, que con el maná había saciado el hambre de los israelitas en el desierto, ahora lo ha mandado a Él, el Hijo, como verdadero Pan de vida eterna, y este pan es su carne, su vida, ofrecida en sacrificio por nosotros. Se trata por lo tanto de acogerlo con fe, no escandalizándose de su humanidad; y se trata de «comer su carne y beber su sangre» (cfr. Jn 6,54), para tener en sí mismos la plenitud de la vida. Es evidente que este discurso no está hecho para obtener consensos.

martes, 14 de agosto de 2012

Lo bueno que hay en vos (Canción) Padre Eduardo Meana

Te cuento que en un invierno
algún invierno del alma, ya sabés,
en que peleás con vos mismo,
en que te anulás, y en vos nada bueno ves,

Vino al rescate un hermano
viéndome ciego de mí, se compadeció
“Dejá a los otros –me dijo-
que encuentren y tomen lo bueno que hay en vos”.

LO BUENO QUE HAY EN VOS,
ESE MILAGRO ÚNICO QUE SOS,
MISTERIO QUE HAY EN VOS,
TU MANANTIAL QUE NOS FLUYE DESDE DIOS.

LO BUENO QUE HAY EN VOS,
QUE A VECES ESTÁ OCULTO PARA VOS,
LO HERMOSO QUE HAY EN VOS,
DEJA QUE TOMEN LO BUENO
QUE HAY EN VOS,
LO BUENO QUE HAY,
EN CADA CUAL, EN MÍ Y EN VOS.

Herida y sin aceptarse,
tu alma baja a su sótano, y allí
olvida el bien de su vida,
no hay nada digno de ser amado en mí.

Amnesia autodestructiva,
que el amor y la memoria podrán curar.
Memoria de tantos bienes
amor que se alegra y comparte la vida que hay.

Cuando esa niebla te pierda,
cuando parezca que sólo, a tu alrededor,
sea lícito el pesimismo,
y vale muy poco una vida y ya no es un don.

Dejame ir a tu rescate,
cuando esa nada ahogue tu corazón,
sean mis ojos tu espejo,
y vuelvas a ver lo valioso que hay en vos.





Fuente: Esto que soy

lunes, 13 de agosto de 2012

Domingo 19° del Tiempo Ordinario Ciclo B 12-08-12

Todos serán enseñados por Dios


      Jesús había dicho que era el pan “bajado del cielo” (v 41). La verdad que es difícil entender esta expresión. En el Éxodo la encontramos a propósito del maná (16, 4) y se puede entender como un pan que es “don de Dios”. Jesús se identifica con ese “don de Dios” (6, 32). Este capítulo de Juan está dividido en dos partes por un estribillo que se repite tres veces (6, 31. 49. 58). Hoy leemos la primera parte (vv 35-48). En ella aparecen verbos que con el “pan” no tienen mucho que ver: por ej. “...el que crea”, “...el que escucha...”; “... serán enseñados ”, “...el que aprende”. Todos tienen como referente “el pan”. ¿De qué pan se habla? En esta primera parte, el “pan” es la Palabra de Jesús y quién recibe este pan “no tendrá más hambre”, es decir “tendrá la vida eterna”, o también “será resucitado en el último día” (vv. 35. 40). No se está hablando de la Eucaristía, sino de la Palabra y de la fe en la Palabra. Los que escuchan, en efecto, se resisten a creer a lo que Jesús dice. El evangelio dice que “murmuran”: si Jesús es hijo de José y de María, su palabra no viene del cielo, es una más de las muchas palabras de los hombres. Jesús añade una frase difícil de entender. “si el Padre no lo atrae” (v 44). ¿Habrá entonces alguien a quien el Padre no lo atraiga”? No creo. Pocos antes, Jesús dice: “Todo lo que me dé el Padre, vendrá a mí” y añade que la voluntad del Padre, acerca de lo que le ha dado a Jesús, es que él “no pierda nada” (v 39). ¿Qué le ha dado el Padre a Jesús? La humanidad entera con sus desgracias, fatigas y pecados. Pero, dicen los profetas que: “ Serán todos enseñados por Dios” (v 45). No hay entonces ningún ser humano que no pueda llegar a Jesús.
P. Aldo  Ranieri
PRIMERA LECTURA
1Rey 19, 1-8

Lectura del primer libro de los Reyes.

      El rey Ajab contó a Jezabel todo lo que había hecho Elías y cómo había pasado a todos los profetas al filo de la espada. Jezabel envió entonces un mensajero a Elías para decirle: "Que los dioses me castiguen si mañana, a la misma hora, yo no hago con tu vida lo que tú hiciste con la de ellos". Él tuvo miedo, y partió en seguida para salvar su vida. Llegó a Berseba de Judá y dejó allí a su sirviente. Luego Elías caminó un día entero por el desierto, y al final se sentó bajo una retama. Entonces se deseó la muerte y exclamó: "¡Basta ya, Señor! ¡Quítame la vida, porque yo no valgo más que mis padres!". Se acostó y se quedó dormido bajo la retama. Pero un ángel lo tocó y le dijo: "¡Levántate, come!". Él miró y vio que había a su cabecera una galleta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua.  Comió, bebió y se acostó de nuevo. Pero el Ángel del Señor volvió otra vez, lo tocó y le dijo: "¡Levántate, come, porque todavía te queda mucho por caminar!". Elías se levantó, comió y bebió, y fortalecido por ese alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta la montaña de Dios, el Horeb.

Palabra de Dios.

SALMO
Sal 33, 2-9

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren. 

Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: Él me respondió
y me libró de todos mis temores. 

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. 

El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles,
y los libra. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en él se refugian! 

SEGUNDA LECTURA
Ef 4, 30?5, 2

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

      Hermanos: No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, que los ha marcado con un sello para el día de la redención. Eviten la amargura, los arrebatos, la ira, los gritos, los insultos y toda clase de maldad. Por el contrario, sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo. Traten de imitar a Dios, como hijos suyos muy queridos. Practiquen el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Jn 6, 41-51

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

      Los judíos murmuraban de Jesús, porque había dicho: "Yo soy el pan bajado del cielo". Y decían: "¿Acaso este no es Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo puede decir ahora: 'Yo he bajado del cielo?'". Jesús tomó la palabra y les dijo: "No murmuren entre ustedes. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: 'Todos serán instruidos por Dios'. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero éste es el pan que desciende del cielo, para que aquél que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".

Palabra del Señor.

En español, la alocución de Benedicto XVI previa al rezo del Ángelus del domingo 12 de agosto de 2012
      La lectura del sexto capítulo del Evangelio de Juan, que nos acompaña en la Liturgia estos Domingos, nos ha llevado a reflexionar sobre la multiplicación milagrosa, en la que cinco panes y dos pescados fueron suficientes para saciar una multitud de cinco mil hombres, y sobre la invitación que Jesús dirige a cuantos había saciado de empeñarse por un alimento que permanece para la vida eterna. Él quiere ayudarles a comprender el significado profundo del prodigio que ha obrado: en el saciar en manera milagrosa su hambre física, los predispone a recibir el anuncio que Él es el pan bajado del cielo (cfr Jn 6,41), que sacia de forma definitiva.
      También el pueblo judío, durante el largo camino en el desierto, había probado un pan bajado del cielo, el maná, que lo había mantenido con vida, hasta la llegada a la tierra prometida. Ahora, Jesús habla de si como del verdadero pan bajado del cielo, capaz de mantener con vida no por un momento o por un trecho del camino, sino para siempre. Él es el alimento que da la vida eterna, porque es el Hijo unigénito de Dios, que está en el seno del Padre, venido para donar al hombre la vida en plenitud, para introducir al hombre en la vida misma de Dios.