Preparemos nuestro corazón con la confesión para
recibir mañana a Jesús con un alma limpia y reconciliada, en este marco de celebración
de la Solemnidad de Corpus Christi.
Tanto al hacer
la acción de gracias luego de la comunión como durante la adoración pongamos a
sus pies nuestro corazón y nuestra vida entera pero principalmente roguemos por
las intenciones de nuestra Madre, la Virgen María y por la conversión del
mundo.


