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domingo, 12 de abril de 2015

Mensaje de la Reina de la Paz. 2-04-15



           "¡Queridos hijos! Los he elegido, apóstoles míos, porque todos llevan dentro de sí algo hermoso. Ustedes me pueden ayudar a fin de que el amor por el cual murió mi Hijo, y luego resucitó, venza nuevamente. Por eso los invito, apóstoles míos, a que en toda criatura de Dios, en todos mis hijos, procuren ver algo bueno y a que intenten comprenderlos. Hijos míos, todos ustedes son hermanos y hermanas por el mismo Espíritu Santo. Llenos de amor hacia mi Hijo, pueden hablar de lo que saben a todos aquellos que no han conocido ese amor. Ustedes han conocido el amor de mi Hijo, han comprendido su Resurrección y ponen sus ojos con alegría en Él. Mi deseo maternal es que todos mis hijos estén unidos en el amor hacia Jesús. Por eso los invito, apóstoles míos, a vivir la Eucaristía con alegría, porque en la Eucaristía mi Hijo se da a ustedes siempre de nuevo y con su ejemplo les muestra el amor y el sacrificio por el prójimo. Les doy las gracias."

Fuente: Rosas para la Gospa

jueves, 5 de marzo de 2015

Mensaje de María Reina de la Paz. 2-03-15



            "Queridos hijos, ustedes son mi fuerza. Ustedes, apóstoles míos, que con su amor, humildad y el silencio de la oración, hacen que mi Hijo sea conocido. Ustedes viven en mí. Ustedes me llevan en su corazón. Ustedes saben que tienen una Madre que los ama y que ha venido a traer amor. Los miro en el Padre Celestial, miro sus pensamientos, sus dolores, sus sufrimientos y se los presento a mi Hijo. No tengan miedo, no pierdan la esperanza, porque mi Hijo escucha a su Madre. Él ama desde que nació, y yo deseo que todos mis hijos conozcan este amor; que regresen a Él quienes, a causa del dolor e incomprensión, lo han abandonado, y que lo conozcan todos aquellos que jamás lo han conocido. Por eso ustedes están aquí, apóstoles míos, y yo como Madre, estoy con ustedes. Oren para que tengan la firmeza de la fe, porque el amor y la misericordia provienen de una fe firme. Por medio del amor y de la misericordia, ayudarán a todos aquellos que no son conscientes de que eligen las tinieblas en lugar de la luz. Oren por sus pastores, porque ellos son la fuerza de la Iglesia que mi Hijo les ha dejado. Por medio de mi Hijo ellos son los pastores de las almas. ¡Les doy las gracias!”

Fuente: Rosas para la Gospa

sábado, 3 de enero de 2015

Mensaje de María Reina de la Paz 2-01-15


        «Queridos hijos, estoy aquí entre ustedes como una Madre que desea ayudarlos a conocer la verdad. Mientras vivía en la Tierra la vida de ustedes, yo tenía el conocimiento de la verdad y con eso, un pedacito del Paraíso en la Tierra. Por eso a ustedes, mis hijos, les deseo lo mismo. El Padre Celestial desea corazones puros, colmados del conocimiento de la verdad. Él desea que amen a todos aquellos que encuentran, porque yo también amo a mi Hijo en todos ustedes. Este es el inicio del conocimiento de la verdad. A ustedes les ofrecen muchas verdades falsas. Las podrán superar con un corazón purificado por medio del ayuno, la oración, la penitencia y el Evangelio. Esa es la única verdad y es la verdad que mi Hijo les ha dejado. No deben analizarla mucho. Se pide de ustedes, como yo también lo hacía, que amen y den. Hijos míos, si aman, su corazón será una morada para mi Hijo y para mí, y las palabras de mi Hijo, serán guía para la vida de ustedes. Hijos míos, me serviré de ustedes, apóstoles del amor, para ayudar a mis hijos a conocer la verdad. Hijos míos, yo siempre he orado por la Iglesia de mi Hijo, por eso, a ustedes les pido que hagan lo mismo. Oren para que sus pastores resplandezcan con el amor de mi Hijo. ¡Les doy las gracias!»

Fuente: Rosas para la Gospa

miércoles, 5 de marzo de 2014

Mensaje de María Reina de la Paz 2-02-14


       "¡Queridos hijos! Con amor maternal, quiero enseñaros la honestidad, porque quiero que, en vuestra labor como mis apóstoles, seáis correctos, decididos, y sobre todo honestos. Deseo que con la gracia de Dios estéis abiertos a la bendición. Deseo que con el ayuno y la oración obtengáis, del Padre Celestial, el conocimiento de lo natural, de lo sagrado-Divino. Llenos del conocimiento y bajo la protección de Mi Hijo y la Mía, seréis mis apóstoles que sabréis difundir la Palabra de Dios a todos aquellos que no la conocen y sabréis superar los obstáculos que se os interpongan en el camino. Hijos míos, con la bendición, la gracia de Dios descenderá sobre vosotros, y vosotros podréis conservarla con el ayuno, la oración, la purificación y con la reconciliación. Vosotros tendréis la eficacia que os pido. Orad por vuestros pastores para que el rayo de la gracia de Dios ilumine sus caminos. ¡Os doy las gracias!"
 Comentario:

          En una versión italiana se leía “deseo enseñarles la honestidad”, en la inglesa “la sinceridad”, el término original croata seguramente se presta, como tantas veces, a una u otra traducción, pero lo importante es aferrar el sentido. Cuando se suele decir que alguien es honesto suele referirse a que es honesto en un sentido en cierto aspecto exterior a sí mismo, por ejemplo no toma nada que no sea suyo. Sincero es otra cosa, es la honestidad consigo mismo y con los otros, es el que está o procura siempre estar en la verdad, ser verdadero más que veraz. El sentido más apropiado de ese ser sincero a que alude la Santísima Virgen es el empleado por el Señor en el elogio a Natanael, que encontramos en Jn 1:47, donde leemos: “Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: Ahí tenéis a un israelita de verdad en quien no hay engaño” (en algunas traducciones dice “sin falsedad” o bien “sin dobleces”). Pues, eso es lo que desea nuestra Madre de sus apóstoles(1): que no engañen y que no se engañen, que no teman a la verdad y la proclamen y la busquen siempre, que se opongan y no sean partícipes de ninguna manipulación y engaño. Completa el perfil con otros dos atributos: rectitud y decisión en el obrar. 

Mensaje de María Reina de la Paz 2-01-14

       “Queridos hijos, para poder ser mis apóstoles y ayudar a todos aquellos que están en la oscuridad, a que conozcan la luz del amor de Mi Hijo, debéis tener el corazón puro y humilde. No podéis ayudar a que Mi Hijo nazca y reine en los corazones de aquellos que no lo conocen, si Él no reina —si no es Rey— en vuestro corazón. Yo estoy con vosotros. Camino con vosotros como madre. Llamo a vuestros corazones, que no se pueden abrir porque no sois humildes. Yo oro, pero también orad vosotros, amados hijos míos, para que podáis abrir a Mi Hijo un corazón puro y humilde, y recibir los dones que os ha prometido. Entonces seréis guiados por el amor y por la fuerza de Mi Hijo. Entonces seréis mis apóstoles, que difunden los frutos del amor de Dios por todas partes. Desde vosotros y por medio de vosotros, obrará Mi Hijo, porque seréis uno con Él. Esto es lo que anhela Mi Corazón materno: la unión de todos mis hijos en Mi Hijo. Con gran amor bendigo y oro por los elegidos de Mi Hijo, por vuestros pastores. ¡Os doy las gracias!”
Fuente: Mensajeros de la Reina de la Paz

Mensaje de María Reina de la Paz 2-12-13


“Queridos hijos, con amor materno y materna paciencia miro vuestro continuo deambular y vuestro extravío. Por eso estoy con vosotros. Deseo sobre todo, ayudaros primero a encontraros y a conoceros a vosotros mismos, para que luego podáis conocer y admitir todo aquello que no os permite conocer sinceramente, y con todo el corazón, el amor del Padre Celestial. Hijos míos, el Padre se conoce por medio de la cruz. Por eso no rechacéis la cruz: con mi ayuda buscad comprenderla y aceptarla. Cuando seáis capaces de aceptar la cruz, comprenderéis también el amor del Padre Celestial; caminaréis con Mi Hijo y conmigo; os distinguiréis de quienes no han conocido el amor del Padre Celestial, de quienes lo escuchan pero no lo comprenden, no caminan con Él, ni lo han conocido. Yo deseo que vosotros conozcáis la verdad de Mi Hijo y seáis mis apóstoles; que como hijos de Dios, os coloquéis por encima del pensamiento humano, y siempre en todo, busquéis de nuevo el pensamiento de Dios. Hijos míos, orad y ayunad para que podáis comprender todo lo que os pido. Orad por vuestros pastores y anhelad conocer, en comunión con ellos, el amor del Padre Celestial. ¡Os doy las gracias!”

Fuente: Mensajeros de la Reina de la Paz

domingo, 1 de diciembre de 2013

Mensaje de María Reina de la Paz 2-11-13


           "Queridos hijos, nuevamente y maternalmente los invito a amar, a orar sin cesar por el don del amor, a amar al Padre Celestial por encima de todo. Cuando lo amen se amarán a sí mismos y a vuestro prójimo. Estas realidades no pueden separarse. El Padre Celestial está en cada hombre, ama a cada hombre y llama a cada hombre con su propio nombre. Por ello, hijos míos, escuchen por medio de la oración la voluntad del Padre Celestial. Hablen con Él. Tengan una relación personal con el Padre, la cual profundizará aún más vuestra relación entre ustedes, comunidad de mis hijos, de mis apóstoles. Deseo como Madre que a través del amor hacia el Padre Celestial se eleven ustedes por encima de la vanidad de esta tierra y que ayuden a los otros a conocer y a aproximarse gradualmente al Padre Celestial. Hijos míos, oren, oren, oren por el don del amor, porque el amor es mi Hijo. Oren por sus pastores, para que siempre tengan amor por ustedes, como lo tuvo y lo mostró mi Hijo dando su vida por vuestra salvación. Gracias.". 

Fuente: Mensajeros de la Reina de la Paz

martes, 6 de agosto de 2013

Mensaje de María Reina de la Paz 2-07-13


               "Queridos hijos, con amor materno les ruego: entréguenme sus corazones para poder ofrecerlos a mi Hijo y liberarlos, liberarlos de todo aquel mal que,  cada vez más, los aprisiona y los aleja del único bien, de mi Hijo, liberarlos de todo lo que los lleva por el camino equivocado y les quita la paz. Yo deseo conducirlos a la libertad prometida por mi Hijo, porque quiero que aquí se cumpla plenamente la voluntad de Dios. Para que por medio de la reconciliación con el Padre Celestial, a través del ayuno y la oración, nazcan apóstoles del amor de Dios, apóstoles que, libremente y  con amor, difundirán el amor de Dios a mis hijos, apóstoles que difundirán el amor de la confianza en el Padre Celestial, y abrirán las puertas del Paraíso. Queridos hijos, ofrezcan a sus pastores la alegría del amor y del apoyo, que mi Hijo ha pedido a ellos dárselos a ustedes. ¡Les agradezco!”

Comentario:

“Queridos hijos, con amor materno les ruego: entréguenme sus corazones para poder ofrecerlos a mi Hijo y liberarlos, liberarlos de todo aquel mal que, cada vez más, los aprisiona y los aleja del único bien, de mi Hijo, liberarlos de todo lo que los lleva por el camino equivocado y les quita la paz.” 
          Solemos olvidar que la clave de los mensajes de Medjugorje es el corazón. Cuando pide ayuno, lo pide del corazón; cuando llama a la oración es la del corazón. Es el corazón el que debe cambiar y convertirse a Dios “porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. Todas esas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre" (Mc 7:21-23). 
          Estos corazones nuestros deben ser purificados, liberados del mal que aprisiona e impide ser feliz. La libertad usada contra Dios es siempre esclavitud de la voluntad, prisión del alma, sometimiento al demonio, príncipe de este mundo. 

miércoles, 12 de junio de 2013

Mensaje de María Reina de la Paz 2-06-13



         "Queridos hijos, en este tiempo agitado los invito nuevamente a caminar tras de mi Hijo, a seguirlo. Conozco sus dolores, sufrimientos y dificultades, pero en mi Hijo reposarán, encontrarán en Él la paz y la salvación. Hijos míos, no olviden que mi Hijo los ha redimido con la cruz y les dio la posibilidad de ser nuevamente hijos de Dios y de nuevamente llamar “Padre” al Padre Celestial. Amen y perdonen para ser dignos del Padre, porque el Padre de ustedes es amor y perdón. Oren y ayunen, porque ese es el camino hacia vuestra purificación, ese es el camino para conocer y comprender al Padre Celestial. Cuando conozcan al Padre comprenderán que sólo Él es a quien necesitan." 
        (Dijo Mirjana que la siguiente frase fue dicha por la Virgen con énfasis y firmemente) 
          "Yo, como Madre, deseo a mis hijos en la comunión de un único pueblo en el que se escuche y practique la Palabra de Dios. Por ello, hijos míos, encamínense tras mi Hijo, sean una cosa sola con Él, sean hijos de Dios. Amen a sus pastores como los ha amado mi Hijo cuando los ha llamado a servirles. Gracias."

Comentario


“En este tiempo agitado” Los tiempos que corren 
          La Santísima Virgen sitúa nuestro tiempo como agitado, revuelto, al que le falta la paz porque vive como si Dios no existiera. Vivir sin Dios a poco andar termina siendo una vida contra Dios y eso es lo que estamos viendo en todas partes. Por ejemplo, para ir a lo más cercano, entre las noticias de estos días pasados nos presentan ya no la pretensión sino la imposición de hacer de una unión de homosexuales matrimonio. En el plano inclinado en el que a la moral se la va arrastrando –y ello en medio del letargo de la mayoría, que se opone cuando es demasiado tarde- se ha pasado 1) de la ignorancia del pecado de sodomía a la 2) justificación y de allí 3) al reclamo de derechos civiles para la unión de hecho de dos personas del mismo sexo para llegar 4) a la equiparación a la institución del matrimonio natural entre hombre y mujer y luego 5) a la de la familia a la que da origen con la consecuencia nefasta de 6) permitirle a ese pseudo matrimonio la adopción de niños. Si esto que está ocurriendo ante nuestros ojos, que no sólo degrada a la familia sino que la destruye y destruye la vida de niños que seguramente ya encima vienen con la tragedia del abandono, llegamos a la aniquilación de toda la sociedad.          Lo trágico de la situación pasa por momentos de absurda comicidad. Porque llamar matrimonio a lo que no lo es resulta un absurdo tan grande que lleva a otros absurdos no menos graves como cancelar los nombres de “padre” y “madre” para poner en los registros los de “progenitor 1” y “progenitor 2” . Sin embargo, el asunto no para en lo cómico, porque de toda esta locura derivan otros hechos como el de alquilar úteros y espermatozoides y óvulos. Suma y sigue. Una mujer en Francia, donde se ha sancionado la ley del llamado “matrimonio” de homosexuales dijo con tristeza: “¡Hasta me han quitado el nombre de madre para ponerme el de progenitor 2!”.

viernes, 3 de mayo de 2013

Mensaje de María Reina de la Paz 2-05-13

          
         “¡Queridos hijos!, de nuevo os invito a amar y a no juzgar. Mi Hijo, por voluntad del Padre Celestial, estuvo entre vosotros para mostraros el camino de la salvación, para salvaros y no para juzgaros. Si vosotros deseáis seguir a mi Hijo, no juzguéis, sino amad como el Padre Celestial os ama. Cuando os sintáis muy mal, cuando caigáis bajo el peso de la cruz, no os desesperéis, no juzguéis, sino recordad que sois amados y alabad al Padre Celestial por Su amor. Hijos míos, no os desviéis del camino por el que os guío, no corráis imprudentemente hacia la perdición. Que la oración y el ayuno os fortalezcan para que podáis vivir como el Padre Celestial desea, para que seáis mis apóstoles de la fe y del amor, para que vuestra vida bendiga a quienes encontráis, para que seáis uno con el Padre Celestial y mi Hijo. Hijos míos, esta es la única verdad. La verdad que lleva a vuestra conversión, y luego a la conversión de todos los que vosotros encontráis, que no han conocido a mi Hijo, de todos los que no saben qué significa amar. Hijos míos, mi Hijo os ha dado pastores, ¡cuidadlos, orad por ellos! Os doy las gracias.”

Fuente: Medjugorje

sábado, 6 de abril de 2013

Mensaje de María Reina de la Paz 2-04-13


          “Queridos hijos, los invito a ser en el espíritu una sola cosa con mi Hijo. Los invito, para que, a través de la oración y de la Santa Misa, cuando mi Hijo se une de manera especial a ustedes, procuren ser como Él: para que estén siempre dispuestos como Él a cumplir la voluntad de Dios, y no pedir que se realice la de ustedes. Porque, hijos míos, por la voluntad de Dios son y existen, pero sin la voluntad de Dios, no son nada. Yo, como Madre, les pido que con vuestra vida hablen de la gloria de Dios, porque de esa forma también se glorificarán a sí mismos, según Su voluntad. Muestren humildad a todos, y amor hacia el prójimo. Por medio de esa humildad y de ese amor, mi Hijo los ha salvado y les ha abierto el camino hacia el Padre Celestial. Les ruego que abran el camino al Padre Celestial a todos aquellos que no Lo han conocido y no han abierto a Su amor el propio corazón. Con vuestra vida abran el camino a todos aquellos que todavía divagan en busca de la verdad. Hijos míos, sean mis apóstoles que no viven en vano. No olviden que ustedes vendrán ante el Padre Celestial y le hablarán de ustedes. ¡Estén preparados! Nuevamente les advierto: oren por aquellos que mi Hijo ha llamado, les ha bendecido sus manos y los ha donado a ustedes. Oren, oren, oren por sus pastores. Les agradezco.”

Fuente: Rosas para Gospa

lunes, 4 de febrero de 2013

Mensaje de María Reina de la Paz 2-2-13

       
       Queridos hijos, el amor me conduce a ustedes -el amor que también deseo enseñarles- el verdadero amor. El amor que mi Hijo les mostró cuando murió en la cruz por amor hacia ustedes. El amor que está siempre listo a perdonar y a pedir perdón. ¿Cuán grande es el amor de ustedes? Mi Corazón materno se entristece cuando busca el amor en sus corazones. No están dispuestos a someter por amor vuestra voluntad a la voluntad de Dios. No pueden ayudarme a hacer que aquellos que no han conocido el amor de Dios lo conozcan, porque no tienen el amor verdadero. Conságrenme sus corazones y yo los guiaré. Les enseñaré a perdonar, a amar al enemigo y a vivir según mi Hijo. No teman por ustedes. Mi Hijo no olvida en la aflicción a los que aman. Estaré junto a ustedes. Rezaré al Padre Celestial para que la luz de la eterna verdad y del amor los ilumine. Recen por sus pastores para que, a través de vuestro ayuno y vuestra oración, puedan guiarles en el amor. Gracias.

Comentario


         Al contemplar la cruz de Cristo, meditando su Pasión se aprende el verdadero significado del amor. Amor, no es sentirse atraído por las pasiones del momento, tratando de satisfacer los instintos, disfrutando del otro como si fuese un objeto desechable. ¡Eso no es amor! El amor es darse y procurar siempre el bien, ese bien que viene de Dios, que es seguir su perfecta voluntad. No es un apropiarse sino un respetar y darse. El verdadero amor requiere perdón. El perdón dado y perdón pedido, y primero de todo a Dios. Perdonar es purificar el corazón. Sin un corazón puro, no se puede subir a la montaña espiritual del amor.           Todos necesitamos ser perdonados por Dios, somos necesitados de su misericordia, y también tenemos que perdonar para que nada oscurezca nuestras almas, para que ningún sentimiento negativo nos aleje del Señor.
          Hay muchos que ni siquiera saben que han pecado, porque se ha perdido la noción de pecado y entonces la conciencia es ofuscada o sofocada por la contumacia en el pecado. Sin embargo, esto no quita que el pecado igualmente tenga un efecto devastador sobre la persona. Lo mismo ocurre con el perdón que no es dado: el rencor como todo sentimiento negativo corroe el alma, el odio la destruye. Al no querer perdonar, la persona se autoexcluye del perdón de Dios, porque el perdón de Dios está condicionado a nuestro perdón. Lo decimos en cada Padrenuestro: perdona nuestras pecados -"nuestras ofensas"-, es decir nuestras ofensas a Dios que son los pecados que cometemos, “así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden", es decir aquellos que nos hieren de tantos modos como ridiculizándonos, ignorándonos, calumniando, cometiendo violencia.
          Por ello, debemos pedir perdón a Dios por nuestra falta de amor y de verdad. Reconozcamos el mal que anida en nuestro corazón, el mal que hemos cometido y cometemos y pidámosle perdón. Que Él nos perdone por nuestra arrogancia y orgullo que se ponen de manifiesto cuando la menor cosa nos hiere. Que nos dé su perdón por las veces que no somos instrumentos de paz sino de discordia, y por las veces que hemos endurecido el corazón y no vimos el dolor de los demás o que no hemos sido capaces de dar una palabra de consuelo, de conforto, de cercanía a quien de ello tenía necesidad. El Señor tenga misericordia de nosotros cuando permanecimos en el odio, el rencor. Que nos perdone por no haber perdonado, por las veces que no hemos sido misericordiosos. Misericordia y perdón van juntos. Ser misericordioso es la condición que el Señor requiere de nosotros para recibir su misericordia. "Sed misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. Dad, y se os dará: una medida buena, apretada y rebosante, será derramada en vuestro regazo, porque con la medida con la que medís se os medirá a vosotros" (Lc 6:36-38), y también "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia "(Mt 5:7). 

domingo, 6 de enero de 2013

Mensaje de la Reina de la Paz 2-1-13



      "Queridos hijos, con mucho amor y paciencia trato que sus corazones sean símiles al mío. Trato, con mi ejemplo, de enseñarles la humildad, la sabiduría y el amor, porque los necesito, no puedo sin ustedes, hijos míos. De acuerdo a la voluntad de Dios los elijo, por su fuerza los fortalezco. Por ello, hijos míos, no tengan miedo de abrirme sus corazones. Se los daré a mi Hijo y Él, a cambio, les dará el don de la paz divina. Ustedes llevarán ese don a todos los que encuentren, darán testimonio del amor de Dios con su vida y darán el don de mi Hijo a través de ustedes mismos. Yo los guiaré a través de la reconciliación, el ayuno y la oración. Mi amor es inmenso. ¡No teman! Hijos míos, recen por los pastores. Que sus labios estén cerrados a todo juicio, porque no olviden que mi Hijo los ha elegido y sólo Él tiene el derecho de juzgar. Gracias."




Publicado con el permiso de Mensajeros de la Reina de la Paz

domingo, 2 de diciembre de 2012

Mensaje de la Reina de la Paz 2-12-12


      “Queridos hijos, con amor maternal y con maternal paciencia los invito nuevamente a vivir de acuerdo a mi Hijo, a difundir su paz y su amor, y así, como apóstoles míos, puedan acoger con todo el corazón la verdad de Dios y orar para que el Espíritu Santo los guíe. Entonces podrán fielmente servir a mi Hijo y mostrar a los otros su amor con sus vidas. Por el amor de mi Hijo y mi amor, como Madre, lucho para llevar todos mis hijos extraviados en mi abrazo maternal y para mostrarles el camino de la fe. Hijos míos, ayúdenme en mi lucha maternal y oren conmigo para que los pecadores puedan volverse conscientes de sus pecados y sinceramente se arrepientan. Oren también por aquellos que mi Hijo ha elegido y consagrado en su Nombre. Gracias.”

Comentario

Queridos hijos, con amor maternal y con maternal paciencia los invito nuevamente a vivir de acuerdo a mi Hijo
          
¿Cómo se vive de acuerdo a Jesús? En obediente unión con Dios y con corazón humilde y puro. 

a difundir su paz y su amor 
          
No se trata de solamente difundir el anuncio evangélico, el Kerigma. Es decir no basta con anunciar que Jesucristo murió y resucitó, que es Dios hecho hombre que vino a salvar al hombre y que no hay otro Salvador sino Él. Sí, es necesario hacerlo pero no es suficiente sino se lo vive en sí mismo. A la Buena Nueva se la propaga difundiendo, junto al mensaje de salvación, la paz y el amor de Cristo. 

y así, como apóstoles míos 

          
Queda claro, entonces, que el apóstol de la Santísima Virgen es quien viviendo de acuerdo al Señor, obediente a Dios, manso y humilde de corazón, lleva la paz y el amor al ambiente donde le toque vivir e ir. 

puedan acoger con todo el corazón la verdad de Dios y orar para que el Espíritu Santo los guíe 
          
Esta parte del mensaje es de una densidad enorme porque hoy más que nunca no sólo vivimos inmersos en la negra oscuridad del error, de la falsedad, del pecado sino que la sociedad a todo esto que es intrínsecamente malo lo toma por un bien. Por tanto, se vive de modo tal que en materia de moral y de fe nada hay que corregir y de nada hay que arrepentirse. Se vive sin Dios. 
          La advertencia de Dios es tremenda y no deja lugar a dudas cuando dice, por boca de su profeta Isaías: “Ay, de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas” (Is 6:20).

lunes, 5 de noviembre de 2012

Mensaje de la Reina de la Paz 2-11-12


      "Queridos hijos, como Madre les imploro: perseveren como mis apóstoles. Ruego a mi Hijo para que les dé sabiduría y la fuerza divina. Ruego para que puedan discernir todo lo que los rodea según la verdad de Dios y se opongan fuertemente a todo lo que desea alejarlos de mi Hijo. Ruego para que puedan testimoniar el amor del Padre Celestial según mi Hijo. Hijos míos, grandes gracias les han sido dadas para ser testimonios del amor de Dios. No tomen a la ligera la responsabilidad que les es dada. No aflijan a mi Corazón maternal. Como Madre deseo fiarme de mis hijos, de mis apóstoles. Por medio del ayuno y la oración ustedes me abren el camino a que yo ruegue a mi Hijo, para que Él esté junto a ustedes y para que a través de ustedes su Nombre sea santificado. Oren por los pastores, porque nada de todo esto sería posible sin ellos. Gracias."

Queridos hijos, como Madre les imploro: perseveren como mis apóstoles
 
          
En este mensaje hay un llamado concreto con un nombre también concreto: ser apóstoles y perseverar como tales.
         Sentir que formamos parte de aquellos hijos que escuchan a la Madre no necesariamente equivale a afirmar que se la sigue y se cumple con lo que Ella nos pide. El seguimiento va más allá del sentimiento de amor que digamos profesarle. El seguimiento es la acción concreta en el amor. Seguirla significa ir a los demás y no encerrarse en un reducto, es convertirse en enviado de Ella, ya que apóstol significa eso: enviado. Ser apóstol no es una cuestión de exhibir un título sino de ejercerlo. Y el apostolado, lo dice, es el de dar testimonio del amor de Dios revelado en su Hijo, Jesucristo.
Ruego a mi Hijo para que les dé sabiduría y la fuerza divina


          
Nuestra Madre no deja de orar por nosotros para que seamos sus auténticos enviados, para que perseveremos en la misión que se nos encomienda y para que el Señor nos dé sabiduría y fortaleza, que son dones del Espíritu Santo. Sabiduría para tener la luz del discernimiento en la gran confusión actual y en la aún mayor confusión que se cierne sobre el mundo: la gran apostasía, la impostura de la mentira que niega a Dios, niega su salvación –incluso bajo la diabólica trampa que siendo Dios bueno no puede condenar a nadie y que todos finalmente se salvan-, y niega a Jesucristo como único Salvador de los hombres.
          La persecución, por parte del poder en sus distintas manifestaciones, que ha comenzado y que cada vez será mayor, más evidente y feroz, requerirá tesón y heroísmo para poder dar testimonio, y por ello, debemos ser revestidos de fortaleza. Fortaleza para el combate espiritual y para, en medio de ese combate, dar testimonio de la fe verdadera en el amor de Dios. Ese mismo amor que envía a la Virgen Santísima para guiarnos y revelarnos el tiempo que estamos viviendo. Por eso mismo, una de las estrategias del Enemigo –para sembrar más confusión, que es lo suyo propio, y para desviar del verdadero camino a los fieles y a toda persona que intenta acercarse a Dios- es la de disfrazarse del Señor o de la Virgen con falsos videntes, con mensajes que remedan a los de Medjugorje y a través de estos inocular el veneno. Para ello se vale de muchas debilidades nuestras y una, no menor, la de la curiosidad.
          La curiosidad, a veces asociada a la morbosidad de conocer calamidades que se dice van a acontecer, lleva a muchos a hurgar en la red para saber qué dice en tal o en cual parte la supuesta Virgen, qué apariciones nuevas hay, y por añadidura a volverse, por falta de discernimiento, en propagadores de esas mentiras que de inocentes no tienen nada. Pues, la exhortación es a abandonar todas esas cosas y a dedicarse a vivir los mensajes. A rezar y ayunar. Poniendo siempre el corazón en el ayuno y en la oración, para que sean verdaderamente del corazón. A confesarse asiduamente, no por rutina sino para purificar el corazón, convencidos del mal que anida en nosotros, acusando los propios pecados (¡no lo de los demás!) con ánimo contrito y por ese medio de la reconciliación acercarse cada vez más a Dios. A vivir la Eucaristía que se celebra y a adorarla, que es adorar a Dios mismo. A leer y orar la Palabra de Dios, sobre todo los Evangelios. Y siempre a vivir en la caridad, en el amor, amando y perdonando. 

jueves, 4 de octubre de 2012

Mensaje de la Reina de la Paz 2-10-12


       “Queridos hijos, los llamo y vengo entre ustedes porque los necesito. Necesito apóstoles con un corazón puro. Oro, y oren también ustedes, para que el Espíritu Santo los capacite y los guíe, los ilumine y los llene de amor y de humildad. Oren para que los llene de gracia y de misericordia. Sólo entonces me comprenderán, hijos míos. Sólo entonces comprenderán mi dolor por aquellos que no han conocido el amor de Dios. Entonces podrán ayudarme. Serán mis portadores de la luz del amor de Dios. Iluminarán el camino a quienes les han sido concedidos los ojos, pero no quieren ver. Yo deseo que todos mis hijos vean a Mi Hijo. Yo deseo que todos mis hijos experimenten Su Reino. Los invito nuevamente y les suplico: oren por aquellos que Mi Hijo ha llamado. ¡Les agradezco!”

Fuente: Rosas para la Gospa


      El mensaje es un nuevo llamado a la oración por los que no han conocido el amor de Dios y por los sacerdotes. La Santísima Virgen le da el nombre de misión porque es la oración que hace salir de uno mismo, de sus propias necesidades para ocuparse del otro y ese otro es quien más lo necesita sea para salvarse como para ser instrumento elegido e imprescindible de salvación.
          En el mensaje hay resonancias particulares en las que conviene adentrarse.

Queridos hijos, mientras mis ojos los miran

          Ya al inicio nos está diciendo que sobre nosotros tiene constantemente puesta su mirada. ¿Cómo es su mirada? La del amor que no conoce límites. Es penetrante y dulce al mismo tiempo. Es la mirada maternal de esos ojos suyos misericordiosos, que no acusan y se conmueven. Es la mirada llena de atento amor hacia todos y cada uno de sus hijos, tanto los que están cerca como los que están lejos de Ella y de Dios.

…mi alma busca almas con las cuales desea ser una sola, almas que hayan comprendido la importancia de la oración por aquellos hijos míos que no han conocido el amor del Padre Celestial.

          Porque tendemos a olvidarlo, reitera lo que tantas veces nos ha dicho: la oración es lo primero, lo más importante, urgente, absolutamente necesaria.
          Siendo esto así, entonces la pregunta que cada uno debemos hacernos es hasta dónde hemos respondido a estos mensajes de rezar por los que están alejados de Dios y en camino de perdición. Cada uno debe interpelarse: cuándo fue la última vez que lo hice y si rezo por ellos con cuánta asiduidad. ¿Siempre? ¿Rezo por personas concretas o por todas en general? ¿Agrego sacrificio a mi oración? ¿Qué ocurre cuando me cruzo con alguien que me disgusta por su talante agresivo, inmoral o blasfemo? ¿Lo critico en mi fuero íntimo o tal vez expreso un juicio de reprobación o lo veo como a alguien por quien debo rezar?
          A los que ignoran a Dios, blasfeman, se ríen de todo lo santo, la Santísima Virgen no los juzga para condenarlos sino que en la plenitud de la misericordia y con tristeza -porque ve que se están perdiendo y que pueden perderse para siempre- desea salvarlos e incansablemente ora por ellos y busca a hijos generosos que se unan a sus plegarias. 

martes, 4 de septiembre de 2012

Mensaje de la Reina de la Paz 02-09-12



      "Queridos hijos, mientras mis ojos los miran, mi alma busca almas con las cuales desea ser una sola, almas que hayan comprendido la importancia de la oración por aquellos hijos míos que no han conocido el amor del Padre Celestial. Los llamo porque los necesito. Acepten la misión y no teman: los fortaleceré. Los llenaré de mis gracias. Con mi amor los protegeré del espíritu del mal. Estaré con ustedes. Con mi presencia los consolaré en los momentos difíciles. Gracias por sus corazones abiertos. Oren por los sacerdotes. Oren para que la unión entre Mi Hijo y ellos sea la más fuerte posible, para que sean uno. Gracias."


      El mensaje es un nuevo llamado a la oración por los que no han conocido el amor de Dios y por los sacerdotes. La Santísima Virgen le da el nombre de misión porque es la oración que hace salir de uno mismo, de sus propias necesidades para ocuparse del otro y ese otro es quien más lo necesita sea para salvarse como para ser instrumento elegido e imprescindible de salvación.
         
       En el mensaje hay resonancias particulares en las que conviene adentrarse.

Queridos hijos, mientras mis ojos los miran

          Ya al inicio nos está diciendo que sobre nosotros tiene constantemente puesta su mirada. ¿Cómo es su mirada? La del amor que no conoce límites. Es penetrante y dulce al mismo tiempo. Es la mirada maternal de esos ojos suyos misericordiosos, que no acusan y se conmueven. Es la mirada llena de atento amor hacia todos y cada uno de sus hijos, tanto los que están cerca como los que están lejos de Ella y de Dios.

…mi alma busca almas con las cuales desea ser una sola, almas que hayan comprendido la importancia de la oración por aquellos hijos míos que no han conocido el amor del Padre Celestial.

viernes, 3 de agosto de 2012

Mensaje de la Reina de la Paz 2-08-12

      
      “Queridos hijos, estoy con ustedes y no me rindo. Deseo darles a conocer a mi Hijo. Deseo a mis hijos Conmigo en la vida eterna. Deseo que experimenten la alegría de la paz y que obtengan la salvación eterna. Oro para que superen las debilidades humanas. Oro a Mi Hijo, para que les conceda corazones puros. Queridos hijos míos, solo los corazones puros saben cómo llevar la cruz y saben cómo sacrificarse por todos los pecadores que han ofendido al Padre Celestial y que también hoy lo ofenden, porque no lo han conocido. Oro para que conozcan la luz de la verdadera fe que viene solo de los corazones puros. De este modo, todos aquellos que les están cerca experimentaran el amor de Mi Hijo. Oren por aquellos que Mi Hijo ha elegido, para que les guíen por el camino de la salvación. Que su boca este cerrada a todo juicio sobre ellos. Les agradezco.”

Fuente: Rosas para la Gospa

Comentario

“…no me rindo” 

          
La Santísima Virgen no se rinde, no se da por vencida. Es como si dijera, no me rindo pese a que no me escuchan; a que leen mis mensajes pero no cambian; a que algunos y no pocos, en mi Iglesia me ignoran y se cuestionan cómo puede ser que hable tanto, que venga por tanto tiempo. Estas tres palabras, “no me rindo”, encierran ya el futuro triunfo de nuestra Madre celestial. 

“Deseo a mis hijos conmigo en la vida eterna… que obtengan (alcancen) la salvación eterna” 

          
Porque nos ama como nos ama nos quiere con Ella. 
          En tiempos en que salvación es un término que se usa sólo para esta vida y que el alma es sustituida por el cuerpo, tanto que la preocupación principal es la salud (1) y el gimnasio se ha convertido en el lugar de culto masivo; cuando no se habla de justicia de Dios y, por tanto, de infierno porque se llega a decir que está vacío y que todos se salvan, la Madre de Dios manifiesta que su preocupación es la salvación de todos y especialmente de esos hijos suyos que van hacia la condenación, y por eso viene a recordarnos que lo que cuenta es la eternidad. 
          Su deseo, el que alcancemos la salvación por y en su Hijo Jesucristo, único Salvador de los hombres, es la razón de su venida. 

“Deseo darles a conocer a mi Hijo… que experimenten la alegría de la paz”
 
          
Jesucristo es quien nos salva de la muerte eterna y ya desde aquí nos da su paz que es plenitud y da alegría a nuestra vida. 

“Oro para que superen las debilidades humanas. Oro a Mi Hijo, para que les conceda corazones puros… Oro para que conozcan la luz de la verdadera fe que viene sólo de los corazones puros” 

          
Y Ella reza y reza. Ora para darnos fuerzas y así superar nuestras debilidades y miserias que nos tienen atados y nos hacen incapaces de avanzar, esas también que nos hacen caer una y otra vez. Esas debilidades y grietas de las que se vale el Enemigo para ahondándolas hundirnos y esclavizarnos. 
          Ella, nuestra Madre, nos fortalece y realza. Satanás busca constantemente destruirnos, llevarnos al conflicto, al odio, al resentimiento y la tristeza, y a la total oscuridad y desesperación. Es el Padre de la mentira que primero hace creer que no existe ni el pecado, ni él, ni el infierno y, Acusador, pone en las mentes que la Iglesia es la represora y oscurantista ya que no deja hacer lo que cada uno quiera, la que cercena la libertad del hombre. Que no se puede decir a la gente lo que tiene que hacer, que hay católicos adultos que no deben hacer lo que les diga el Magisterio de la Iglesia… Luego cuando consigue su objetivo de muerte y hace un deshecho humano de la persona, le dice que ya no tiene salvación, que su vida es un total fracaso y que lo mejor es acabar cuanto antes matándose. 
          La Santísima Virgen nos trae la paz y la alegría, la felicidad ya en esta tierra porque nos lleva a su Hijo que cambia nuestras vidas. Para su Hijo, a quien no importa cuánto y por cuánto tiempo un alma haya caído en lo más profundo del mal, ninguna vida está perdida y, a quien lo busca sinceramente, le da la salvación, lo purifica, le devuelve la dignidad perdida y cambia su tristeza y llanto en canto de júbilo. 
          Jesucristo purifica nuestros corazones y nos vuelve capaces de encontrarnos con Él en cada oración. De la oscuridad pasamos a la luz de la verdad de la fe, de la verdad del amor y de la vida. 
          ¡Cuántas veces en estos más de treinta años la Reina de la Paz nos ha invitado a la oración y al ayuno! Son ya incontables. Y en todas, si se mira bien, el énfasis va más allá de la práctica de la oración y el ayuno, va directamente al corazón. Oración y ayuno son medios pero lo que nuestra Madre quiere, lo que Dios busca de nosotros, es el corazón. El corazón es lo más profundo e íntimo de la persona. A ese corazón nuestro, con tantas oscuridades, con tantas dobleces, con tantas cobardías y negaciones, sólo lo puede hacer puro el Señor. 
          El Santo Cura de Ars recordaba que en la unión con Dios, que es la verdadera oración, el corazón puro experimenta en sí mismo como una suavidad y dulzura que lo embriaga, se siente rodeado de una luz admirable. Se produce la intimidad con Dios y por ella viene una felicidad inefable.