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viernes, 4 de enero de 2013

Oración al Sagrado Corazón de Jesús (Cardenal Newman)


Corazón Sacratísimo y dulcísimo de Jesús,
oculto en la Eucaristía,
tú sigues palpitando de amor por mí,
sigues repitiendo como una vez:
"He deseado ardientemente...".
Por eso te adoro con todo mi amor y respeto,
con el afecto más ardiente,
con mi voluntad devota y firmemente decidida.
Dios mío, cuando te abajas y me permites recibirte, comerte y beberte, 
y vienes a habitar por un instante dentro de mí,
has que mi corazón sea una sola cosa 
con el latido del tuyo.
Purifica mi corazón de todo lo que me oprime,
de la soberbia, de la dureza, de la insensibilidad,
de los extravíos, del desorden, de la vanidad.
Llénalo de tal modo que
ni los quehaceres cotidianos,
ni los acontecimientos del tiempo lo disturben,
sino que permanezca en paz
temiendo con amor
y amando con temor.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Oración a la Sagrada Familia


¡Oh nuestro Señor Jesucristo!, que junto a tu Madre, la Virgen María, y a tu Padre San José, consagraste la magnífica virtud de la vida familiar, haz que por la intermediación de tus padres sepamos aprender del ejemplo de tu Sagrada Familia.
Elevamos nuestra sentida oración a Ti Señor para poner a nuestra familia bajo tu mirada y protección, te pedimos la acompañes, la asistas en sus necesidades, la mantengas en amorosa unión y sepas guiar sus pasos hasta conseguir estar en tu compañía en el cielo.
Ayúdame, ¡Oh Santa Virgen Madre!, junto con San José, tu casto y fiel esposo, a poder comprender el oculto esplendor de la vida sencilla y el mensaje de paz, humildad, caridad cristiana que la Sagrada Familia nos transmitió.
Te lo pedimos, por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Pueden descargarse la oración desde aquí:



domingo, 30 de septiembre de 2012

Corona al Sagrado Corazón de Jesús. (Rezada por San Pío de Pietrelcina)


      La presente corona la rezaba todos los días el Padre Pío de Pietrelcina al Sagrado Corazón de Jesús por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones. Los fieles, por consiguiente, están invitados a recitarla para unirse espiritualmente a la oración del Padre Pío.

1.- ¡Oh Jesús mío! Tú que dijiste “En verdad os digo: pedid y obtendréis, buscad y encontraréis, golpead y se os abrirá”, he aquí que yo golpeo, yo busco, yo pido la gracia de …..

PadreNuestro, AveMaría, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero.

2.- ¡Oh Jesús mío!Tú que dijiste “En verdad os digo: cualquier cosa que pidáis a Mi Padre, en Mi Nombre, Él  os lo concederá”, he aquí que a Tu Padre, en Tu Nombre, yo pido la gracia de …..

PadreNuestro, AveMaría, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero.

3.- ¡Oh Jesús mío! Tú que dijiste “En verdad os digo: pasarán el cielo y la tierra pero mis palabras no morirán“, he aquí que apoyado en la infabilidad de Tus santas palabras, yo pido la gracia de …..
PadreNuestro, AveMaría, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero.

Oh Sagrado Corazón de Jesús, a quien es imposible no tener compasión de los infelices, ten piedad de nosotros miserables pecadores y concédenos las gracias que te pedimos por medio del Inmaculado Corazón de María, tuya y nuestra tierna Madre.

San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Rezar una Salve.


Quien quiera bajarse esta oración puede hacerlo desde aquí



domingo, 29 de julio de 2012

Oración para despertar el deseo de la Eucaristía



Traspasa, dulcísimo Señor mío, Jesucristo,
lo más íntimo y profundo de mi alma
con la flecha suave y saludable de tu amor,
con la más pura y verdadera caridad,
de modo que suspire y se derrita por el amor a ti
y por el deseo de estar contigo.
Haz que busque sólo tu gloria
y que no vea la hora de reunirme contigo definitivamente.
Concédeme que mi alma tenga hambre de ti,
Pan celestial, alimento de los santos,
Pan nuestro de cada día lleno de poder,
de dulzura y suavidad, que hace sentir las delicias
de su celestial sabor
a todos los que se alimentan con él.
Jesús, a quien los ángeles desean siempre contemplar,
haz que mi corazón tenga siempre ansia de ti,
que se alimente de ti
y que en su interior sienta tus consuelos.
Que mi corazón tenga sed de ti,
ya que eres la fuente de la vida,
el manantial de la sabiduría y de la ciencia,
el río de eterna luz,
un torrente de delicias
y la abundancia de la casa de Dios.
Haz que mi alma no ambicione otra cosa
más que estar contigo,
que te busque y te encuentre,
que me dirija a ti y llegue hasta ti;
que piense sólo en ti y no hable más que de ti
y de todo lo que sea para tu gloria.
Otórgame la humildad que necesito,
que desee tu misericordia hasta llenarme de ella,
que sea generoso y ardiente
y así persevere hasta el fin de mi vida.
Jesús, que seas siempre sólo tu
mi única esperanza, la fuente de mi confianza,
mi tesoro, mi encanto, mi amor,
mi alegría y mi descanso,
mi serenidad, mi paz, mi suavidad,
el delicado perfume de mi alma, mi dulzura,
mi refugio y mi sostén, mi ayuda, mi sabiduría,
mi bien y mi riqueza.
Y que sólo en ti, Jesús mío,
estén siempre fijos mis ojos y firme mi corazón. Amén

San Buenaventura


(Quien lo desee, si quiere descargar la oración, pueden hacerlo desde aquí)





¿Quién es san Buenaventura?




      Juan de Fidanza nació en una pequeña ciudad de Toscana (Italia), en el año 1218. Siendo chico sufrió una grave enfermedad por lo que fue desahuciado. Su madre acudió a san Francisco, que tomándolo en sus brazos exclamó "Buena ventura". El niño se curó y con ese nombre se lo conoció de ahí en más. A los veintidos años, vistió el hábito franciscano. Se doctoró en París, el mismo día que santo Tomás de Aquino, con quien mantuvo una estrecha amistad. Tenía sólo 35 años cuando fue nombrado ministro general de la orden, la que guió durante diecisiete años. Al morir Clemente IV, los cardenales no se ponían de acuerdo para designar al nuevo papa. Le pidieron a Buenaventura para que él solo lo señalara. Nombró a Teobaldo, que al asumir, se llamó Gregorio X. Fue consagrado obispo de Albano y cardenal. El santo intervino lúcidamente en el Concilio de Lyon. Allí murió el 15 de julio de 1274.

Reflexionemos

      Pablo, hablando de la verdadera sabiduría, escribe: "Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, que se haga insensato para ser realmente sabio. Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios" (1 Cor. 3,19). Que nuestro deseo sea conocer a Jesús e imitarlo.


Oremos

Padre nuestro, queremos saborear y difundir 
sólo la sabiduría que procede de la palabra, 
de la vida y del Espíritu de tu Hijo. 
Por Jesucristo, nuestro Señor.    

Fuente: Los cinco minutos con los santos. Santoral

viernes, 15 de junio de 2012

Consagración al Sagrado Corazón de Jesús


      ¡Señor mío y Dios mío Jesucristo! Adoro reverentemente tu Corazón, inflamado en amor nuestro y herido por nuestros pecados. Quiero ratificar cada día mi consagración bautismal a Ti y servirte fielmente según ella 
por amor.
      Me uno a tus designios de redención y salvación y quiero hacer del Sacrificio de la Cruz y de la misa el centro de mi vida, que me impulses a crecer en tu amor y cooperar a la expansión de tu Reino en el mundo entero.
      ¡Oh Jesús, vivo y glorioso en el cielo y en el Sagrario! Me entrego del todo a ti y confío plenamente en ti todos los momentos de mi vida y sobre todo en la hora de mi muerte que acepto humildemente desde este momento como la mayor muestra de acatamiento y gratitud al amor de tu Corazón.
      ¡Oh Corazón de Jesús, me entrego a Ti por manos de tu Madre! Espero que no quedará frustrada mi esperanza.
      Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío. Amén.      

Para descargar esta oración hacerlo desde aquí:



Fuente: Devocionario para el cristiano

Reparar el mal

      
      Celebramos hoy la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. El 16 de junio de 1675 el señor se apareció a santa Margarita María de Alacoque y le mostró su corazón que ama a los hombres y sufre por sus actitudes. Al amor de Cristo el ser humano responde con ingratiutd y desprecio. Es preciso, por tanto, reparar ese mal y hacer lo posible para que el ser humano ame más a Cristo y deje de ser ingrato con él. Ese es el sentido de esta solemnidad y de esta devoción al Sagrado Corazón de Jesús. El destinatario es Cristo y el beneficiado siempre será el ser humano. Ahora nos corresponde a nosotros hacer lo posible para lograr esa reparación. Eso pide Dios y eso necesita el mundo.

Acto de desagravio al Sagrado Corazón de Jesús.

      Señor Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos más que olvido, negligencias y menosprecio: míranos postrados ante tu altar para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injusticias con que, en todas partes, hieren tu amante Corazón.

      Pero recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad, de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas tu divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguirte como pastor y Guía, o conculcando las promesas del bautismo, han sacudido el suave yugo de tu ley.

      Nosotros queremos expiar esos pecados, especialmente la deshonestidad de la vida y de los vestidos, la pornografía, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las injurias proferidas contra tí y contra tus santos, los insultos dirigidos a tu Vicario y al orden sacerdotal, las negligencias y sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del Amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al Magisterio de la Iglesia por ti fundada.

      ¡Ojalá nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entre tanto, como reparación del amor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen, tu santísima Madre, de los santos y de las almas buenas, te ofrecemos la satisfacción que tú mismo ofreciste un día sobre la cruz al eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto sea posible y con el auxilio de tu gracia, reparemos los pecados propios  y ajenos, y la indiferencia de las almas hacia tu amor, oponiendo la de la firmeza de la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos, además, por impedir que seas injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en tu seguimiento.

      ¡Benignísimo Jesús! Por intecesión de la santísima Virgen María reparadora, te suplicamos que recibas este voluntario acto de expiación; concédenos que seamos fieles a tus mandatos y a tu servicio hasta la muerte, y otórganos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, en donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.      


Pueden descargarse esta oración desde aquí:


Fuente: 
  • Encuentro con la palabra (Ciclo B)
  • Mi libro de oraciones

domingo, 10 de junio de 2012

Para las visitas al Santísimo Sacramento y la Hora Santa.

Oración de San Alfonso María de Ligorio

      Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombres estás de noche y de día en este sacramento, lleno de piedad y de amor, esperando, llamando y recibiendo a cuantos vienen a visitarte: creo que estás presente en el sacramento del altar. Te adoro desde el abismo de mi nada y te doy gracias por todas las mercedes que me has hecho, especialmente por haberte dado tú mismo en este sacramento, por haberme concedido por mi abogada a tu amantísima Madre y por haberme llamado a visitarte en este templo.

      Adoro tu Santísimo Corazón y deseo adorarlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este insigne beneficio; en segundo lugar, para reparar las injurias que recibes de tu enemigos en este sacramento; y, finalmente, porque deseo adorarte con esta visita en todos los lugares de la tierra donde estás sacramentado con menos culto y más abandono.

      Me pesa de haber ofendido tantas veces tu divina bondad en mi vida pasada. Propongo, con tu gracia, no ofenderte más en adelante, y ahora, miserable como soy, me consagro enteramente a ti, renuncio a mi voluntad y te la entrego por completo, con mis afectos, deseos y todas mis cosas.

      De hoy en adelante, Señor, haz de mí lo que te agrade. Lo que yo sólo quiero y te pido es tu santo amor, el cumplimiento de tu voluntad y la perseverancia final. Te recomiendo las almas del purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. Te ruego también por todos los pecadores. Finalmente, amadísimo Salvador mío, uno todos mis afectos y deseos a los de tu Corazón amorosísimo, y y así unidos los ofrezco a tu eterno Padre y le suplico, en nombre tuyo, que por tu amor, los acepte y escuche. Amén.

Comunión espiritual.

      Jesús mío, creo que estás presente en el Santísimo Sacramento. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero no pudiendo hacerlo sacramentalmente ahora, ven al menos espiritualmente a mi corazón (breve pausa). Como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno a ti: no permitas que jamás me separe de ti.

Alma de Cristo. (Anima Christi) Oración y canción.

Anima Christi (latín; en español: "Alma de Cristo") es una oración devocional muy conocida en la Iglesia Católica. Su origen se remonta a la primera mitad del siglo catorce y se enriqueció por las indulgencias otorgadas por el Papa Juan XXII en el año 1330. Su autor es desconocido y quizás fue escrita por el mismo Papa Juan XXII. Existe la creencia general de que fue escrita por San Ignacio de Loyola, ya que la incluyó al principio de su escrito "Ejercicios Espirituales" y la recomendaba constantemente. Sin embargo, se sabe que no es cierto ya que se ha encontrado en varios manuscritos, algunos escritos antes del nacimiento del santo.
En el presente continua siendo una oración muy utilizada para después de recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Sagrada Comunión.


En español

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame,
¡Oh buen Jesús, óyeme!
Dentro de tus llagas escóndeme.
No permitas que me separe de Ti. 
Del enemigo maligno, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame
y mándame ir a Tí,
para que con tus santos te alabe.
por los siglos de los siglos.
Amén.



En latín 

Anima Christi, sanctifica me.
Corpus Christi, salve me.
Sanguis Christi, inebria me.
Aqua lateris Christi, lava me.
Passio Christi, conforta me.
O bone Iesu, exaudi me.
Intra tua vulnera absconde me.
Ne permittas me separari a te.
Ab hoste maligno defende me.
In hora mortis meae voca me.
Et iube me venire ad te,
ut cum Sanctis tuis laudem te
in saecula saeculorum.
Amen

sábado, 2 de junio de 2012

Acto de confianza. Mes del Sagrado Corazón de Jesús


ACTO DE CONFIANZA


Corazón de Jesús, Dios y Hombre verdadero,
refugio de los pecadores
y esperanza de los que en ti confían.
Una vez más hemos oído tu invitación:
"Vengan a mi los que están cansados
y agobiados que yo los aliviaré" (Mt. 11,28),
y estamos a tus pies, como María de Betania.
Confiamos en que sigues diciéndonos,
como al paralítico: "Ánimo, hijo, 
tus pecados te son perdonados" (Mt. 9, 2);
como a la mujer enferma:
"Ánimo, hija, tu fe  te ha salvado" (Mt. 9, 22);
y como a tus discípulos atemorizados:
"¡Calma! ¡No teman! ¡Soy yo!" (Mt. 14, 27).
Es por eso que dejamos de temer, 
nos animamos y ponemos en ti nuestra confianza.
Muéstranos el amor de tu Corazón abierto,
para que nos revistamos de tus sentimientos
y aprendamos de ti que eres manso y humilde.
Enséñanos a ser misericordiosos,
ya que el Padre lo es con nosotros,
y a perdonar, como deseamos ser perdonados.
Que el misterio insondable de tu Encarnación,
celebrado en la devoción a tu Sagrado Corazón,
se nos haga más comprensible
para que gocemos al contemplar el gran amor de Dios
y amemos a todos los hombres por amor de los cuales
te hiciste Hombre y moriste en una cruz.

martes, 20 de marzo de 2012

Himno. Este es el día del Señor


Este es el día del Señor.
Este es el tiempo de la misericordia.

Delante de tus ojos
ya no enrojeceremos
a causa del antiguo
pecado de tu pueblo.
Arrancarás de cuajo
el corazón soberbio
y harás un pueblo humilde
de corazón sincero.

En medio de las gentes
nos guardas como un resto
para cantar tus obras
y adelantar tu reino.
Seremos raza nueva
para los cielos nuevos;
sacerdotal estirpe,
según tu Primogénito.

Caerán los opresores
y exultarán los siervos;
los hijos del oprobio
serán tus herederos.
Señalarás entonces
el día del regreso
para los que comían
su pan en el destierro.

¡Exulten mis entrañas!
¡Alégrese mi pueblo!
Porque el Señor que es justo
revoca sus decretos:
La salvación se anuncia
donde acechó el infierno,
porque el Señor habita
en medio de su pueblo.


miércoles, 5 de octubre de 2011

Novena en honor de Santa Teresita del Niño Jesús.

Novena de los 24 Glorias en honor de Santa Teresita del Niño Jesús para obtener una gracia.



Origen de la Novena.


      P. Putigán S. J., comenzó una Novena en honor de Santa Teresita el 3-12- 1925, pidiéndole una gracia importante. Con esta intención comenzó a rezar, durante la Novena, 24 Glorias al Padre, en acción de gracias a la Santísima Trinidad por los favores concedidos a la Santita en los 24 años de existencia terrena. Y hasta se atrevió a pedir a la Santita, en señal de que su Novena era aceptada, recibir de alguien una rosa fresca y entreabierta. Al tercer día alguien le busca para ofrecerle una hermosa rosa encarnada.
      El 24 de diciembre del mismo año comenzó el Padre su segunda Novena y pidió entonces, en señal, una rosa blanca. El cuarto día, una Hermana enfermera del Hospital le entregó una linda rosa blanca diciendo:
      - Santa Teresita le envía a ud. esta rosa.
      - ¿De dónde viene esta rosa?
      - Fuí a la capilla, a orar ante la imagen de Santa Teresita y al aproximarme al altar, cayó a mis pies esta rosa.
      Quise colcarla de nuevo en el jarrón, pero se me ocurrió traérsela a ud.
      El P. Putigán alcanzó las gracias pedidas en la Novena y resolvió propagarla formando una cruzada de oraciones en honor de Santa Teresita.
      Consecuentemente con este propósito, comenzó su propaganda, yendo cada día en aumento las personas que del 9 al 17 de cada mes hacen la Novena de los 24 Glorias al    Padre, uniendo a sus intenciones las de todas aquellas almas devotas que la hacen en los mismos días.
      Puede hacerse en cualquier época del año, pero lo más corriente es hacerla del 9 al 17 de cada mes.



La Novena
Oración preparatoria


Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os agradezco todos los favores, todas las gracias con que enriquecisteis el alma de vuestra sierva Teresa del Niño Jesús durante los 24 años que pasó en la tierra, y por los méritos de tan querida santita, concédeme la gracia que ardientemente os pido si fuere conforme a vuestra santísima voluntad y para salvación de mi alma.
Amén.
Pídase la gracia que se desea conseguir. Récese enseguida los 24 Glorias al Padre, pudiendo añadirse a cada Gloria: Santa Teresita del Niño Jesús, ruega por nosotros.


ORACIÓN FINAL

Santa Teresita, acuérdate de tu Promesa de hacer el bien sobre la tierra; derrama con abundancia tu lluvia de rosas sobre los que te invocamos, y alcánzanos de Dios las gracias que de su Bondad Infinita esperamos.
Así sea.


Oración a Santa Teresita

¡Oh Teresa del Niño Jesús!
Vengo a ti lleno de confianza
a pedirte favores.
La cruz de la vida me pesa mucho,
y no encuentro más que espinas
entre sus brazos.
Mándame una sonrisa de tus
Labios de cielo y una mirada
de tus hermosos ojos…
Que valen más tus caricias que todas
las alegrías
que el mundo encierra.
¡Dios mío!
Por intercesión de Santa Teresita
dame la fuerza para cumplir
exactamente con mi deber,
y concédeme la gracia
que humildemente te pido.

Amén.


Pueden compartir, bajar o imprimir la novena si quieren tenerla con ustedes. Difúndanla, récenla.


jueves, 9 de junio de 2011

¿Quién es el Espíritu Santo?

     El Espíritu Santo es Dios, como lo son el Padre y el Hijo. El Espíritu está presente desde el origen mismo de la creación (Génesis 1,2 y 2,7) Santo y reaparece continuamente en la historia del Pueblo de Dios, manifestándose de diferentes maneras a diversos hombres y mujeres. Éstos tuvieron la sensibilidad de percibirlo y se dejaron seducir por él, desde reyes y profetas a pescadores pobres y sin escuela.

    En el Nuevo Testamento se habla con frecuencia del Espíritu Santo. También se lo llama "Espíritu de Dios", "del Padre de ustedes", "de Jesús", "de verdad", "de vida", el "Consolador", entre otros nombres. Algunos de ellos expresan claramente que este procede del Padre y del Hijo. Además, es presentado en su acción con los símbolos de la paloma, el viento, el fuego, el agua, el sello que marca...

     El uso de esta simbología no debe hacernos olvidar que el Espíritu es Persona y en la Biblia se le atribuye facultades y actividades propias de los seres humanos: tiene inteligencia (Romanos 8, 27), voluntad (1 Corintios 12,11), sentimientos (Efesios 4,30 y Rom 8,27), se revela (2 Pedro 1,21) enseña (Juan 14,26), da testimonio (Gálatas 4,6) intercede (Rom 8,26), habla (Apocalipsis 2,7), ordena (hechos 16,6-7), se lo puede entristecer (Efesios 4,30), engañar (Hechos 5,3) y hasta hablar en su contra (Mt 12,31-32).

     El Espíritu Santo es el soplo de Dios, el aliento vital que transforma nuestra realidad creando un corazón nuevo en el Pueblo de Dios, fortaleciéndolo, animándolo desde adentro, convirtiéndolo en testigo de su fe. Este Espíritu se manifiesta, ante todo, en Jesús, que luego nos lo envía para que conozcamos la voluntad de Dios y demos fruto.

     Con Pentecostés (Hechos 2,1-11), la creación y el mundo entero reciben un nuevo impulso. Al mismo tiempo las comunidades cristianas se vuelven misioneras y se lanzan sin temor a anunciar la Buena Noticia a todos los pueblos. La Iglesia naciente experimenta la acción del Espíritu porque es purificada por Él; el Espíritu la inspira, le da unidad y fortaleza, preside las decisiones de la Comunidad y la construye.

Fuente: 
Celebremos la Pascua y Pentecostés de Miguel Varela CMF

Oremos: 


Ven Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles
y llena de la divina gracia los corazones,
que Tú mismo creaste.
Tú eres nuestro Consolador,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y espiritual unción.
Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tu, el dedo de la mano de Dios;
Tú, el prometido del Padre;
Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.
Enciende con tu luz nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y, con tu perpetuo auxilio,
fortalece nuestra débil carne.
Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé Tú mismo nuestro guía,
y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo.
Por Ti conozcamos al Padre,
y también al Hijo;
y que en Ti, Espíritu de entrambos,
creamos en todo tiempo.
Gloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos infinitos. Amén.

V. Envía tu Espíritu y serán creados.
R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos.

Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo.Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


martes, 7 de junio de 2011

Ven Espíritu Santo, renuévanos

       El Espíritu es como agua necesaria para la vida, que hace brotar la vida en la tierra, que reconforta y refresca. A su vez, también es como el fuego que da energía, calor y que reúne en torno suyo a mucha gente.

       Tal vez nuestra vida ha sufrido procesos de sequía y aridez. Tal vez en ocasiones arrastramos la existencia, agotados por miles de problemas. Posiblemente hayamos sentido la frialdad del desamor, del desencanto y la desilusión.

       Quizá en nuestra vida no exista algo o alguien por quien vivir. O tal vez nunca nos sucedió nada de eso. Sea como fuere, bueno es recordar que también el Espíritu Santo acude en nuestra ayuda siempre que la noche del alma nos domine.

       El Espíritu no está ahí sólo para recordarlo de vez en cuando. Él está presente siempre, y sobre todo cuando el alma humana necesita ser reconfortada con la seguridad total de que Cristo estará con nosotros hasta el fin de los siglos.

       Teniendo esto bien claro el Espíritu Santo ya no será el gran olvidado, sino el gran amado. Esa es la voluntad de Cristo. Y esa es la gran necesidad del ser humano.

Oremos: