domingo, 19 de mayo de 2013

Ven, oh Santo Espíritu


Ven, oh Santo Espíritu
y envíanos tu luz
Tú serás la claridad 
que inunde el corazón.

Padre de los Pobres
ven a enriquecer
-te lo suplicamos-
todo nuestro ser.

Tú eres quien consuela
Amigo siempre fiel.
Tregua en el trabajo
brisa en el calor.

Tú eres el descanso
la ponderación,
cuando viene el llanto;
la consolación.

Eres luz hermosa
que regala amor.
No nos abandones
Espíritu de Dios.

Sana las heridas
limpia el corazón.
Dale Tú el calor
y oriéntalo.

Con tus siete dones
ven, repártelos.
Tu bondad, tu gracia
nos den inspiración.

Salva al que busca
la salvación.
Danos alegría
Amén, Aleluya



miércoles, 15 de mayo de 2013

Catequesis del Papa 15-05-13


PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 15 de mayo de 2013

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy, cercana ya de la fiesta de Pentecostés, deseo hablar del Espíritu Santo que guía a la Iglesia, y a cada uno de nosotros, a la Verdad plena. En nuestros días, marcados por el relativismo, es necesario preguntarnos como Pilato: “¿Qué es ‘la’ Verdad?”. La Verdad con mayúsculas no es una idea que nosotros nos hacemos o consensuamos, sino una persona con la que nos encontramos. Cristo es la Verdad, que se ha hecho carne. Y el Espíritu Santo hace posible que lo reconozcamos y lo confesemos como Señor.
El Espíritu Santo nos recuerda las palabras de Jesús y las imprime en nuestros corazones. Él es la ley inscrita en nuestro interior, donde tomamos las decisiones. El Espíritu Santo, además, nos lleva a la inteligencia de la Verdad completa. Él es quien suscita el sentido de la fe en los creyentes creando una comunión, cada vez más profunda, con Cristo. Mediante el Espíritu Santo, el Padre y el Hijo hacen morada en nosotros.
En este Año de la fe, invoquemos especialmente la asistencia del Espíritu Santo, para que nos guíe y nos sostenga en el camino del discipulado.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, México, Honduras, Paraguay, Chile, Argentina y los demás países latinoamericanos. Pidamos a la Virgen María que nos haga dóciles a la acción del Espíritu Santo, para que como Ella, con disponibilidad total, digamos “sí” a los designios de Dios en nuestra vida. Muchas gracias.

Fuente: La Santa Sede

martes, 14 de mayo de 2013

Solemnidad de la Ascención del Señor Ciclo C 12-05-13


Ahora nos toca a nosotros
          En el día de la Ascensión, los apóstoles comprendieron mejor las Sagradas Escrituras:“se les abrió la mente”. Jesús, antes de dejarlos, les dijo algo muy consolador: “Ustedes son testigos de todo esto”, que es lo mismo que declarar: “Confío en ustedes”.  Los llevó hasta cerca de Betania, los bendijo y se separó de ellos. Subió al cielo. Los discípulos volvieron a Jerusalén muy contentos. La vida de todos los mortales termina con la muerte. La muerte de Cristo se transforma en la alegría de la Resurrección y el envío de los que creyeron en él para que misionen por todo el mundo.Así comienzan los tiempos de la Iglesia primitiva, una comunidad que vivía con la alegría de la misión, algo que se repite hasta nuestros días. La Iglesia, una comunidad que toma seriamente la misión, es alegre y contagia alegría. Aquel día los apóstoles entendieron que comenzaba una nueva tarea, y fueron a predicar el evangelio por todo el mundo entonces conocido. Pedro viajó a Roma, Italia, y allí lo crucificaron cabeza abajo. Santiago, el Mayor, hermano de Juan, fue decapitado en la misma Jerusalén. Su hermano, Juan, el evangelista, estuvo en Asia Menor, ciertamente en Patmos y Éfeso. Andrés, hermano de Pedro, divulgó la fe en Rusia y en Crimea, y murió en una cruz de aspas,la “cruz de san Andrés”. Felipe evangelizó Asia Menor, y murió crucificado a los 87 años. Tomás evangelizó el Oriente hasta la lejana India. Bartolomé predicó en la Mesopotamia, donde le arrancaron la piel. Simón y Tadeo fueron decapitados después de predicar en Armenia y Egipto. Santiago, el Menor, que evangelizó Jerusalén, fue arrojado desde la muralla de la ciudad, apaleado, y su cuerpo fue encontrado, según la tradición, en Galicia, donde es venerado. Los apóstoles comprendieron que, después de la Ascensión, les tocaba a ellos continuarla.Ellos eran los testigos que habían entendido las Escrituras y recibido el don del Espíritu Santo. Ahora los testigos somos nosotros, y a nosotros nos toca llevar adelante esa misión. ¿A dónde vamos?
P. Aderico Dolzani, ssp.
Hoy contemplamos a Jesús que vuelve al Padre; concluye así su presencia terrenal entre nosotros. "El Padre resucita a su Hijo de entre los muertos. Lo exalta gloriosamente a su derecha. Lo colma de la fuerza vivificante de su Espíritu. Lo establece como Cabeza de su Cuerpo que es la Iglesia. Lo constituye Señor del mundo y de la historia. Por él y en él ha querido el Padre recrear lo que ya había creado" (Documento de Puebla, nro. 195).

PRIMERA LECTURA
Hech 1, 1-11

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

          En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido. Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios. En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: "La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días". Los que estaban reunidos le preguntaron: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?". Él les respondió: "No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra". Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: "Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir".

Palabra de Dios.

SALMO
Sal 46, 2-3. 6-9

El Señor asciende entre aclamaciones. O bien: Aleluya.

Aplaudan, todos los pueblos,
aclamen al Señor con gritos de alegría;
porque el Señor, el Altísimo, es temible,
es el soberano de toda la tierra. 

El Señor asciende entre aclamaciones,
asciende al sonido de trompetas.
Canten, canten a nuestro Dios,
canten, canten a nuestro Rey. 

El Señor es el Rey de toda la tierra,
cántenle un hermoso himno.
El Señor reina sobre las naciones
el Señor se sienta en su trono sagrado. 

SEGUNDA LECTURA
Ef 1, 17-23

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

          Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Éste es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro. Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de Aquél que llena completamente todas las cosas.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Lc 24, 46-53

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

          Jesús dijo a sus discípulos: "Así está escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto. Y yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto". Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Los discípulos, que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría, y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios.

Palabra del Señor.


En español, homilía del Papa Francisco, canonizaciones Año de la Fe, 12 de mayo de 2013.
          En este séptimo domingo del Tiempo Pascual, nos reunimos con alegría para celebrar una fiesta de la santidad. Damos gracias a Dios que ha hecho resplandecer su gloria, la gloria del Amor, en los Mártires de Otranto, la Madre Laura Montoya y la Madre Laura Montoya yMaría Guadalupe García Zavala. Saludo a todos los que habéis venido a esta fiesta – de Italia, Colombia, México y otros países – y os lo agradezco.
           Miremos a los nuevos santos a la luz de la Palabra de Dios que ha sido proclamada. Una palabra que nos invita a la fidelidad a Cristo, incluso hasta el martirio; nos ha llamado a la urgencia y la hermosura de llevar a Cristo y su Evangelio a todos; y nos ha hablado del testimonio de la caridad, sin la cual, incluso el martirio y la misión pierden su sabor cristiano.

jueves, 9 de mayo de 2013

Contemplando a María Santísima de Luján 8-05-13


Te miro gozoso, Madre de Luján
tu imagen pequeña está llena de luz,
celeste tu manto, por Pura y por Limpia,
tu túnica blanca, virginal.

Tus rayos de oro, vestida de sol,
toda santa y llena de tu Hijo Jesús.
A tus pies la luna...,
a Ti se somete la creación...

Corona de estrellas, son doce,
las tribus y Apóstoles que eligió el Señor,
con ellos sus pueblos, nosotros,
somos tu corona, te la puso Dios.

Otra corona, ceñida en tu frente;
corona de Reina de la Argentina,
de la que eres Patrona, Patrona jurada.
Por eso el escudo que brilla en la luna,
también en la túnica, es tu posesión.

Reluce el Rosario, regalo de tu hijo,
el Papa que quiso postrarse ante Ti.
Tus manos se juntan....
tus ojos se entornan...
estás suplicando por nuestra Nación.

Como Señora y Reina
y Madre de todos,
recorres dominios corriendo los siglos,
llevando consuelo, salud, Esperanza, 
brindando las gracias del Redentor.
No hay pueblo que nos visitaras,
Mediadora de su Corazón:
aquí y allá te quedaste
para más estar con tus hijos.

Llegaste a Luján, fundaste tu Villa,
hoy convertida en tu Capital,
te hicimos Capilla,
pequeña, de barro,
y luego un templo, y otro más.

Y un cura santo alzó tu Santuario,
de suma belleza, casi celestial.
Magno palacio, digno de la Reina,
y cálida Casa, maternal.

Allá peregrinan, cantando, los tuyos,
caminan, caminan, hasta divisar
sus dos altas torres, "dos gritos al Cielo"...
y dentro
donde el Señor te ilumina,
"lo más profundo del alma argentina.

G. S.