lunes, 5 de agosto de 2013

La catequesis del Papa 12-06-13

PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 12 de junio de 2013

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

          Hoy desearía detenerme brevemente en otro de los términos con los que el Concilio Vaticano II definió a la Iglesia: «Pueblo de Dios» (cf. const. dogm. Lumen gentium, 9; Catecismo de la Iglesia católica, 782). Y lo hago con algunas preguntas sobre las cuales cada uno podrá reflexionar.
¿Qué quiere decir ser «Pueblo de Dios»? Ante todo quiere decir que Dios no pertenece en modo propio a pueblo alguno; porque es Él quien nos llama, nos convoca, nos invita a formar parte de su pueblo, y esta invitación está dirigida a todos, sin distinción, porque la misericordia de Dios «quiere que todos se salven» (1 Tm 2, 4). A los Apóstoles y a nosotros Jesús no nos dice que formemos un grupo exclusivo, un grupo de élite. Jesús dice: id y haced discípulos a todos los pueblos (cf. Mt 28, 19). San Pablo afirma que en el pueblo de Dios, en la Iglesia, «no hay judío y griego... porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús» (Gal 3, 28). Desearía decir también a quien se siente lejano de Dios y de la Iglesia, a quien es temeroso o indiferente, a quien piensa que ya no puede cambiar: el Señor te llama también a ti a formar parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor. Él nos invita a formar parte de este pueblo, pueblo de Dios.
Domingo 10° del  Tiempo Ordinario Ciclo C 9-06-13
Qué difícil es creer en un solo Dios
           Jesús ordenó a un muerto: “¡Levántate!”. El difunto se incorporó y comenzó a hablar. Nadie había pedido ese milagro al Maestro, sino que fue fruto de su mirada cariñosa a la madre, que, viuda, quedaba en una penosa situación, en este mundo. Con tanta gente en busca de sanaciones, imaginemos a un religioso de hoy de cualquier rito, que simule milagros de este calibre… Arrasaría a nivel mundial.Bien nos cabe una definición de Jesús sobre la sociedad de su tiempo: “generación incrédula”. No obstante, nos vemos tan necesitados de magia y profecías apocalípticas... “No creo que lleguen los tres días de tinieblas, pero, por las dudas, me compro las velas bendecidas… y pido en la parroquia un litro de agua bendita”. “No creo que el santo o la santa me castigue si no paro en su santuario… pero, por las dudas, paro y dejo mi ofrenda…”. “No creo que otros tengan poder para hacerme el mal,pero, por las dudas, que no falten agua debajo de la cama, velas, oraciones y aceites para alejar todo daño…”. “No creo en las cadenas de milagros y amenazas, pero, por las dudas, las difundo…”. Tal vez, a veces pensamos todo eso… Qué difícil es creer en un solo Dios. Creemos, pero, “por las dudas”, le ponemos también una ficha a las otras creencias. El Evangelio nos muestra, en muchas ocasiones, que la fe es la que obra milagros y que los milagros no hacen la fe. A Jesús lo veían realizar milagros, pero no creían, y lo liquidaron porque molestaba. También hoy lo que molesta no son los milagros, las apariciones, las visiones… sino la fe centrada en el Señor Jesús resucitado y presente en este mundo en nuestros hermanos, a quienes tenemos que tratar como a él mismo. Sobre esto seremos juzgados, y no en si hemos creído o no en otras cosas.
P. Aderico Dolzani, ssp.
PRIMERA LECTURA
1Rey 17, 17-24

Lectura del primer libro de los Reyes.

          En aquellos días, cayó enfermo el hijo de la viuda que había socorrido al profeta Elías, y su enfermedad se agravó tanto que no quedó en él aliento de vida. Entonces la mujer dijo a Elías: "¿Qué tengo que ver yo contigo, hombre de Dios? ¡Has venido a mi casa para recordar mi culpa y hacer morir a mi hijo!". "Dame a tu hijo", respondió Elías. Luego lo tomó del regazo de su madre, lo subió a la habitación alta donde se alojaba y lo acostó sobre su lecho. E invocó al Señor, diciendo: "Señor, Dios mío, ¿también a esta viuda que me ha dado albergue la vas a afligir, haciendo morir a su hijo?". Después se tendió tres veces sobre el niño, invocó al Señor y dijo: "¡Señor, Dios mío, que vuelva la vida a este niño!". El Señor escuchó el clamor de Elías: el aliento vital volvió al niño, y éste revivió. Elías tomó al niño, lo bajó de la habitación alta de la casa y se lo entregó a su madre. Luego dijo: "Mira, tu hijo vive". La mujer dijo entonces a Elías: "Ahora sí reconozco que tú eres un hombre de Dios y que la palabra del Señor está verdaderamente en tu boca".

Palabra de Dios.

SALMO
Sal 29, 2. 4-6. 11-12a. 13b

Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste.

Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste 
y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. 
Tú, Señor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, 
cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. 

Canten al Señor, sus fieles; 
den gracias a su santo Nombre, 
porque su enojo dura un instante, 
y su bondad, toda la vida: 
si por la noche se derraman lágrimas, 
por la mañana renace la alegría. 

"Escucha, Señor, ten piedad de mí; 
ven a ayudarme, Señor". 
Tú convertiste mi lamento en júbilo: 
¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! 

SEGUNDA LECTURA
Gál 1, 11-19

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

           Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, porque yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo. Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba, y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, en mi exceso de celo por las tradiciones paternas. Pero cuando Dios, que me eligió desde el vientre de mi madre y me llamó por medio de su gracia, se complació en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, sin consultar a ningún hombre y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y después regresé a Damasco. Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días. No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Lc 7, 11-17

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

          Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba. Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: "No llores". Después se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron y Jesús dijo: "Joven, yo te lo ordeno, levántate". El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre. Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: "Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo". El rumor de lo que Jesús acababa de hacer se difundió por toda la Judea y en toda la región vecina.

Palabra del Señor.


PAPA FRANCISCO
ÁNGELUS
Plaza de San Pedro
Domingo 9 de junio de 2013

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

          El mes de junio está tradicionalmente dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, máxima expresión humana del amor divino. Precisamente el viernes pasado, en efecto, hemos celebrado la solemnidad del Corazón de Cristo, y esta fiesta da el tono a todo el mes. La piedad popular valora mucho los símbolos, y el Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la misericordia de Dios; pero no es un símbolo imaginario, es un símbolo real, que representa el centro, la fuente de la que brotó la salvación para toda la humanidad.

lunes, 1 de julio de 2013

El Inmaculado Corazón de María Ciclo C 8-06-13

LECTURA
Is 61, 9-11

Lectura del libro de Isaías.

          La descendencia de mi pueblo será conocida entre las naciones, y sus vástagos en medio de los pueblos: todos los que los vean reconocerán que son la estirpe bendecida por el Señor. Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios. Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas. Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.

Palabra de Dios.

Comentario
El pueblo de Dios, y María ?su expresión más acabada? cantamos lo que Dios ha hecho en nosotros. Estamos de fiesta, adornados, porque el Señor nos ha regalado la justicia y su amor. Y eso es para siempre.

SALMO
1Sam 2, 1. 4-8

Mi corazón se regocija en el Señor, mi salvador.

Mi corazón se regocija en el Señor, 
tengo la frente erguida gracias a mi Dios. 
Mi boca se ríe de mis enemigos, 
porque tu salvación me ha llenado de alegría. 

El arco de los valientes se ha quebrado, 
y los vacilantes se ciñen de vigor; 
los satisfechos se contratan por un pedazo de pan, 
y los hambrientos dejan de fatigarse; 
la mujer estéril da a luz siete veces, 
y la madre de muchos hijos se marchita.

El Señor da la muerte y la vida, 
hunde en el abismo y levanta de él. 
El Señor da la pobreza y la riqueza, 
humilla y también enaltece. 

Él levanta del polvo al desvalido 
y alza al pobre de la miseria, 
para hacerlos sentar con los príncipes 
y darles en herencia un trono de gloria. 

EVANGELIO
Lc 2, 41-51

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

          Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y, acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. Al tercer día, lo hallaron en el templo en medio de los doctores de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados". Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?". Ellos no entendieron lo que les decía. Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.

Palabra del Señor.

Comentario
Hay momentos en que hay que tomar decisiones, y no siempre son bien comprendidas, o aceptadas inmediatamente por el entorno. Jesús tuvo que atravesar también esos momentos. Y estas decisiones afectaron tanto a su padre como a su madre. Pero ellos buscaban el Reino, y en medio de las incomprensiones, ponían su corazón en manos del Padre.

          Tobit llamó a su hijo Tobías y le dijo: "Hijo mío, ya es hora de pagarle lo convenido a tu compañero, agregando incluso algo más". Tobías llamó a su compañero y le dijo: "Toma en pago la mitad de lo que has traído, y vete en paz". Entonces Rafael llamó aparte a los dos y les dijo: "Bendigan a Dios, y celébrenlo delante de todos los vivientes por los bienes que él les ha concedido, para que todos bendigan y alaben su Nombre. Hagan conocer debidamente a todos los hombres las obras de Dios y nunca dejen de celebrarlo. Es bueno mantener oculto el secreto del rey, pero las obras de Dios hay que revelarlas y publicarlas como es debido. Practiquen el bien, y así el mal nunca los dañará. La oración con el ayuno y la limosna con la justicia valen más que la riqueza con la iniquidad. Vale más hacer limosna que amontonar oro. La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado. Los que dan limosna gozarán de una larga vida. Los que pecan y practican la injusticia son enemigos de su propia vida. Voy a decirles toda la verdad, sin ocultarles nada. Ya les dije que es bueno mantener oculto el secreto del rey y revelar dignamente las obras de Dios. Cuando tú y Sara hacían oración, era yo el que presentaba el memorial de sus peticiones delante de la gloria del Señor; y lo mismo cuando tú enterrabas a los muertos. Cuando no dudabas en levantarte de la mesa, dejando la comida para ir a sepultar un cadáver, yo fui enviado para ponerte a prueba. Pero Dios también me envió para sanarte a ti y a tu nuera Sara. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están delante de la gloria del Señor y tienen acceso a su presencia. Por eso, bendigan al Señor sobre la tierra y celebren a Dios. Ahora subo a Aquel que me envió. Pongan por escrito todo lo que les ha sucedido". Y en seguida se elevó.

Asombro y custodia: Leer la vida con la Palabra de Dios. El Papa el sábado en Santa Marta

          Aprendamos, como María, a recibir y a custodiar la Palabra de Dios. Fue la invitación que el Papa Francisco formuló en la Misa en la Casa de Santa Marta este sábado 8 de junio, memoria del Corazón Inmaculado de la Beata Virgen María. El Papa subrayó que María leía la vida con la Palabra de Dios y esto justamente significa custodiar. En la Misa de hoy participó un grupo de colaboradores de Caritas Internationalis, acompañados por el secretario general, Michel Roy. 


           Asombro y custodia: el Papa desarrolló su homilía de hoy partiendo de este binomio. La ocasión la ofreció el Evangelio del día, que narra del asombro de los maestros de la Ley en el Templo en el escuchar a Jesús y en el guardar de María, en su corazón, la Palabra de Dios. El asombro, observó el Pontífice, “es más del gozo: es un momento en el que la Palabra de Dios viene, es sembrada en nuestro corazón”. Pero, advirtió, “no se puede vivir siempre en el asombro”, esto de hecho va llevado “en la vida con la custodia”. Y es precisamente lo que hace María, de la que se dice que se “maravilló” y custodió la “Palabra de Dios”: