viernes, 1 de julio de 2011

Su Santidad Benedicto XVI cumplió 60 años de sacerdocio. 29-06-11

     
         El Santo Padre cumplió, este 29 de junio, 60 años de sacerdocio en el día en que la Iglesia celebra la solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles y mártires, día en que celebramos justamente el Día del Papa.
        En la página web totalmente renovada de la Santa Sede encontrarán fotos y videos del día de su ordenación sacerdotal. Pueden acceder a ese material aquí. También puede acceder al link de la página de la Santa Sede en español aquí

        Esta es la oración que el Papa redactó con motivo de su aniversario de ordenación:


Señor,
te damos gracias 
porque has abierto tu corazón para nosotros;
porque en tu muerte y en tu resurrección
te has convertido en fuente de vida.

Haz que seamos personas vivientes,
vivientes de tu fuente,
y dónanos el poder ser nosotros también fuentes,
capaces de donar a este nuestro tiempo
agua de vida.

Te damos gracias
por la gracia del ministerio sacerdotal.
Señor, bendícenos
y bendice a todos los hombres de este tiempo
que están sedientos y en la búsqueda
Amén.
                                       Benedictus PP XVI

Haciendo clic aquí,  en la página de Catholic.net pueden leer un artículo sobre su ordenación sacerdotal donde podrán encontrar además:


- La Oración por la santificación del Clero
- Preces u oración de los fieles para el 60 aniversario de la ordenación sacerdotal de Benedicto XVI
- La semblanza biográfica oficial
- Sus documentos como Papa
- Veinticinco acontecimientos capitales en su pontificado
- La bibliografía de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI

Solemnidad de San Pedro y San Pablo. Día del Papa. 29-06-11

        
        Pedro era natural de Betsaida, cerca del lago de Genesaret, de ahí su trabajo de pescador. De carácter franco y vehemente desde un primer momento creyó en jesús y lo amó sin reservas. Será "pescador de hombres" y luego "piedra fundamental de la Iglesia". Reconoce la Divinidad del Señor: "Tú eres el Hijo de Dios vivo". Afirma sin dudas: "Señor, Tú sabes que te amo", a pesar de lo cual lo niega en la debilidad del miedo. Con la fuerza del Espíritu recorrió incansable muchas tierras llevando el mensaje de Jesús y alentando a las nuevas comunidades. Muríó mártir por la fe en el año 67.

        El nombre original de Pablo era Saulo, que significa "deseado". Nació en Tarso, en Asia Menor, persiguió a los cristianos y los denunciaba a los israelitas. Un día tuvo una visión y oyó la voz del Señor, se hizo defensor de la Iglesia y se convirtió al cristianismo llamándose Pablo. El gran convertido camino a Damasco siente el fuego de una vida nueva que debe comunicar. Con santa impaciencia se lanza a todos los caminos, recorre ciudades, funda cristiandades, designa líderes, escribe cartas ejemplares, afronta peligros.

        Podríamos hacer un Decálogo de su Cristocentrismo: 1) Cristo es su vida. 2) Todo es el amor de Cristo.3) Conocerlo. 4) Gloriarse en su cruz. 5) Su fuerza es la gracia de Cristo. 6) Colaborar con su gracia. 7) Apoyarse en Él. 8) Estar con Él. 9) Sufrir por Cristo. 10) Nada lo separará de su amor.

        Los santos Pedro y Pablo son dos pilares fundamentales de la Iglesia desde sus orígenes. Ambos, con sus distintos modos, fueron testigos del resucitado y entregaron su vida al servicio del anuncio de la Buena Nueva. Ambos, en fin, respondieron a esta pregunta de Jesús: "¿quién dicen que soy yo? Pedro, testigo privilegiado de la resurrección, capitaneó los primeros pasos de la Iglesia de Cristo. Pablo, apasionado e intenso, recorrió los caminos del mundo anunciando la salvación y al Salvador.

        En Roma el emperador Nerón mandó crucificar a Pedro y decapitar a Pablo. Cada 29 de junio conmemoramos a nuestros santos mártires, y elevamos nuestras plegarias para que el Señor proteja constantemente a nuestro Papa Benedicto XVI.

domingo, 26 de junio de 2011

Cantemos al amor de los amores



Cantemos al amor de los amores.
Cantemos al Señor.
Dios está aquí.
Venid adoradores,
adoremos a Cristo Redentor.

¡GLORIA A CRISTO JESÚS!
CIELOS Y TIERRA BENDECID AL SEÑOR.
HONOR Y GLORIA A TÍ
REY DE LA GLORIA
AMOR POR SIEMPRE A TÍ
DIOS DEL AMOR

 Unamos nuestra voz a los cantares
del coro celestial.
Dios está aquí,
al Dios de los altares alabemos
con gozo angelical.

Los que buscáis solaz
en vuestras penas
y alivio en el dolor.
Dios está aquí
y vierte a manos llenas
los tesoros de celestial dulzor.

Que abrace nuestro ser la viva llama
del más ferviente amor.
Dios está aquí,
está porque nos ama,
como Padre y Amigo
y Bienhechor.

Cantemos al Amor de los
Amores, cantemos sin cesar:
Dios está aquí.
Venid, adoradores,
adoremos a Cristo en el altar.


"El que me come vivirá por mí"



"De la misma manera que el Padre, 
que vive, me ha enviado
y que yo vivo por Él, 
de la misma manera 
aquellos que me coman, 
vivirán por Mi."


Tomado de la Exhortación Apostólica «Sacramentum Caritatis» del Papa Benedicto XVI

        El Señor Jesús, que por nosotros se ha hecho alimento de verdad y de amor, hablando del don de su vida nos asegura que «quien coma de este pan vivirá para siempre» (Jn 6,51). Pero esta «vida eterna» se inicia en nosotros ya en este tiempo por el cambio que el don eucarístico realiza en nosotros: «El que me come vivirá por mí» (Jn 6,57). Estas palabras de Jesús nos permiten comprender cómo el misterio «creído» y «celebrado» contiene en sí un dinamismo que lo convierte en principio de vida nueva en nosotros y forma de la existencia cristiana.

        En efecto, comulgando el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo se nos hace partícipes de la vida divina de un modo cada vez más adulto y consciente. Análogamente a lo que san Agustín dice en las Confesiones sobre el Logos eterno, alimento del alma, poniendo de relieve su carácter paradójico, el santo Doctor imagina que se le dice: «Soy el manjar de los grandes: crece, y me comerás, sin que por eso me transforme en ti, como el alimento de tu carne; sino que tú te transformarás en mí». En efecto, no es el alimento eucarístico el que se transforma en nosotros, sino que somos nosotros los que gracias a él acabamos por ser cambiados misteriosamente. Cristo nos alimenta uniéndonos a él; «nos atrae hacia sí».

        La Celebración Eucarística aparece aquí con toda su fuerza como fuente y culmen de la existencia eclesial, ya que expresa, al mismo tiempo, tanto el inicio como el cumplimiento del nuevo y definitivo culto, la logiké latreía. A este respecto, las palabras de san Pablo a los Romanos son la formulación más sintética de cómo la Eucaristía transforma toda nuestra vida en culto espiritual agradable a Dios: «Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable» (Rm 12,1). 

Pueden leer todo el texto cliqueando aquí