lunes, 11 de marzo de 2013

Cónclave: no es una elección política, sino espiritual

          Nuestro director general el padre Federico Lombardi, que está informando diariamente a la prensa como director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede sobre el andamiento de las Congregaciones de los cardenales, ayer en una entrevista a Radio Vaticano subrayaba la importancia de los tres documentos que rigen la Sede Vacante: la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, el último Motu Proprio de Benedicto XVI, y el Código de Derecho Canónico.
“Son tres documentos completamente diferentes entre sí, en el sentido de que el Código de Derecho Canónico es la ley universal de la Iglesia que se ocupa de todos los aspectos más fundamentales. Así pues, para nosotros, ha contado mucho en este caso que el Código de Derecho Canónico prevé la renuncia del Papa. Aunque esto nunca se llevó a la práctica, de hecho, era una posibilidad prevista en la ley general de la Iglesia. Es muy importante hacer hincapié en esto. En cambio, la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, es una ley específica sobre la Sede Vacante, el Cónclave, y la elección del Sumo Pontífice, que es un aspecto, por supuesto, muy importante para la vida de la Iglesia, por tanto muy delicado, que ha de ser regulado con extrema precisión. Por ello, los Papas a menudo han promulgado reglas muy precisas para esta circunstancia específica. 

          La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, de Juan Pablo II, es la que ha disciplinado con gran detalle el Cónclave después de su pontificado. Por su parte el Motu Proprio es una ley que en cierto sentido completa algunos aspectos de la Constitución Apostólica. Por lo tanto es una ley que en puntos muy específicos y en detalles relativamente menores, retoca y mejora algunos aspectos que en el pasado Cónclave y en la pasada Sede Vacante, habían aconsejado cambios para satisfacer algunas necesidades. En resumen: el Código de Derecho Canónico es una ley universal para toda la Iglesia, que contiene muchas disposiciones, normas, incluyendo la posibilidad de la renuncia del Papa; La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis es la ley específica para la Sede Vacante y el Cónclave, y el Motu Proprio es una ley muy particular que modifica y perfecciona La Constitución Apostólica”. 

domingo, 3 de marzo de 2013

Mensaje de la Reina de la Paz 2-03-13



          “Queridos hijos, de nuevo os invito maternalmente: no endurezcáis el corazón. No cerréis los ojos ante las advertencias que por amor el Padre Celestial os envía. ¿Lo amáis sobre todas las cosas? ¿Os arrepentís de que a menudo olvidáis que el Padre Celestial, por su gran amor, ha enviado a su Hijo para redimiros con la cruz? ¿Os arrepentís de que todavía no aceptáis el mensaje? Hijos míos, no opongáis resistencia al amor de mi Hijo. No opongáis resistencia a la esperanza y a la paz. Con vuestra oración y vuestro ayuno, mi Hijo con su cruz disipará las tinieblas que quieren envolveros y someteros. Él os dará fuerza para una vida nueva. Al vivirla según mi Hijo, seréis bendición y esperanza para todos los pecadores que deambulan en las tinieblas del pecado. Hijos míos, ¡velad! Yo, como Madre, velo con vosotros. Especialmente oro y velo por aquellos que mi Hijo ha llamado a ser para vosotros portadores de luz y portadores de esperanza: por vuestros pastores. ¡Os doy las gracias!”

Comentario


          Es necesario –y se verá porqué- comenzar la reflexión de este mensaje tan importante con una retrospectiva de estos más de 31 años de presencia manifiesta de la Santísima Virgen entre nosotros caracterizados por, diríamos, un estilo definido. Ese estilo ha sido el de nunca acusar a nadie, nunca asustar tampoco, nunca hablar de calamidades ni inminentes ni futuras. No se encontrará entre todos los muchísimos mensajes ni siquiera uno de esos. Su tono ha sido siempre de confianza y de exhortación e invitación, se ha lamentado sí de nuestra falta de respuesta, y siempre con paciencia ha repetido lo esencial para nuestra salvación, comenzando por la oración, que es nuestra relación con Dios y que si falta nada es posible. Por cierto que quien rastree todos los mensajes tampoco encontrará nada que mínimamente pueda significar una desviación a la fe o a la moral cristiana. Ha dicho lo que la Iglesia conoce, pero que –justo es reconocerlo- en la gran mayoría de los casos ha dejado de decirlo. En varias ocasiones, Ella ha hablado también de la acción y del poder del Enemigo. Constantemente nos llama a las realidades trascendentes y a vivir y obrar para la eternidad. Nos trae la esperanza, nos llama a la fe y nos muestra el camino del amor. Ese mismo camino que le hace recorrer la distancia infinita desde su realidad de eternidad a la nuestra. Viene de este modo extraordinario en todo sentido (1) porque nos ama muchísimo más de lo que podamos nosotros imaginar.“Si supieran cómo los amo llorarían de alegría”, ha dicho. Su señal es el viento. Viene traída por el Espíritu. Viene a enseñarnos, a advertirnos, a llamarnos a obrar en la salvación junto a Ella. Viene la Santísima Madre a llevarnos a su Hijo, a rescatarnos y salvarnos. No hay dudas: su presencia nos ha abierto a los tiempos de la gran batalla entre Ella, la Mujer, y el Enemigo de Dios y de nosotros, Satanás, su enemigo.

          No es posible objetar nada de los mensajes que ha dado y sigue dando en Medjugorje. A la vista están los ingentes frutos de conversión y las gracias que se derraman. Están a la vista de quien quiera verlo. Cuando se intenta dar explicaciones a la gracia se frustran en el absurdo y no se explica nada. Como por ejemplo, decir que donde se reza pasan esas cosas. Pero, ¿Por qué no se responde que allí se reza como en ningún otro lado? ¿Y que eso es fruto de la gracia no de la simple voluntad? Fue la corriente de gracia la que generó el fenómeno Medjugorje y no al revés. En y por Medjugorje cada día hay nuevos milagros de conversión. Conversión de la vida a Dios es un milagro de orden moral. ¿Por qué no se responde que allí se confiesa como en ninguna otra parte, incluyendo otros santuarios marianos? Y no sólo confesiones en cuanto a cantidad sino también a calidad. Personas que después de toda una vida, 30, 40 años y hasta más, acuden penitentes con el alma dolorida a la reconciliación con Dios. Si eso es tan explicable, entonces que quienes los explican no pierdan tiempo e imiten a Medjugorje. Que se pongan a rezar y a esperar que haya verdaderas conversiones. Y esto dicho sin ironía. Porque por cierto que si se reza, si los sacerdotes dan el ejemplo de oración, si tienen sus iglesias abiertas, si pasan horas delante del Santísimo y del confesonario, grandes cosas ocurrirán. Eso es así y hay demostraciones de esta evidencia.

Domingo 3° de Cuaresma Ciclo C 3-03-13


La palabra es para convertirnos, no para informarnos 

Algunas personas le contaron a Jesús un hecho de la crónica cruel de su época: Pilato asesinó a unos fieles y mezcló su sangre con la de las víctimas de los sacrificios. Y ante la pregunta, Jesús responde: “No sufrieron esto por malos, como tampoco los que murieron aplastados por la torre de Siloé”. Como nos ocurre a nosotros a veces, ellos buscan en la Palabra una información. Jesús les contesta que esos galileos, si no daban frutos, no eran más culpables que ellos. Jesús habló entonces de los presentes: “Si ustedes no cambian, terminarán de la misma manera”. Y continuó con la parábola de la higuera estéril, para enseñarnos que es necesario dar frutos. Lo que puede servirnos para echar una mirada a nuestros fracasos. Nadie está exento de experiencias frustrantes en la vida. Proyectos de trabajo en los que invertimos tiempo e ilusiones, y que se desmoronaron. Relaciones afectivas del plano familiar o de amistad se desvanecieron en silencio y decepciones. Proyectos de estudio interrumpidos por otras necesidades, o la imposibilidad de completarlos. Y si miramos en nuestro corazón de cristianos, de creyentes, también podemos experimentar la falta de frutos espirituales. Cada vez que nos acercamos al confesionario o pedimos perdón, estamos aceptando una experiencia de esterilidad. En esos momentos, hay quienes piensan que todo está perdido. La depresión serpentea en nuestra sociedad más de lo que aparenta. Otras veces, nos proponemos cambiar la próxima vez, algún día, más adelante, en el futuro... Y la vida continúa estéril. Jesús nos enseña que siempre hay otra oportunidad para el que se anima a cambiar. La este- rilidad, la frustración, el pecado, los errores y la depresión nunca son razones para conformarnos con lo que somos. El Señor es quien trabaja su higuera, la riega, la cuida, la abona... y ésta vive, crece, da fruto y se reproduce sin darse cuenta de lo que recibe. Jesús quiere que nos convirtamos ahora.

P. Aderico Dolzani, ssp.

PRIMERA LECTURA
Éx 3, 1-8a. 10. 13-15

Lectura del libro del Éxodo.

Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una vez el rebaño más allá del desierto y llegó a la montaña de Dios, al Horeb. Allí se le apareció el Ángel del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de la zarza. Al ver que la zarza ardía sin consumirse, Moisés pensó: "Voy a observar este grandioso espectáculo. ¿Por qué será que la zarza no se consume?". Cuando el Señor vio que él se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la zarza, diciendo: "¡Moisés, Moisés!". "Aquí estoy", respondió él. Entonces Dios le dijo: "No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa". Luego siguió diciendo: "Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios. El Señor dijo: "Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel. Ahora ve, yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas". Moisés dijo a Dios: "Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cuál es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?". Dios dijo a Moisés: "Yo soy el que soy". Luego añadió: "Tú hablarás así a los israelitas: 'Yo soy' me envió a ustedes". Y continuó diciendo a Moisés: "Tu hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre, y así será invocado en todos los tiempos futuros".

Palabra de Dios.

SALMO
Sal 102, 1-4. 6-8. 11

El Señor es bondadoso y compasivo.

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios. 

Él perdona todas tus culpas
y sana todas tus dolencias;
rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura. 

El Señor hace obras de justicia
y otorga el derecho a los oprimidos;
él mostró sus caminos a Moisés
y sus proezas al pueblo de Israel. 

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
así de inmenso es su amor por los que lo temen. 

SEGUNDA LECTURA
1Cor 10, 1-6. 10-12

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: No deben ignorar que todos nuestros padres fueron guiados por la nube y todos atravesaron el mar; y para todos, la marcha bajo la nube y el paso del mar, fue un bautismo que los unió a Moisés. También todos comieron la misma comida y bebieron la misma bebida espiritual. En efecto, bebían el agua de una roca espiritual que los acompañaba, y esa roca era Cristo. A pesar de esto, muy pocos de ellos fueron agradables a Dios, porque sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Todo esto aconteció simbólicamente para ejemplo nuestro, a fin de que no nos dejemos arrastrar por los malos deseos, como lo hicieron nuestros padres. No nos rebelemos contra Dios, como algunos de ellos, por lo cual murieron víctimas del Ángel exterminador. Todo esto les sucedió simbólicamente, y está escrito para que nos sirva de lección a los que vivimos en el tiempo final. Por eso, el que se cree muy seguro, ¡cuídese de no caer!

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Lc 13, 1-9

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

En cierta ocasión se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. Él les respondió: "¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera". Les dijo también esta parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: 'Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?'. Pero él respondió: 'Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás'".

Palabra del Señor.


Dado que nos encontramos en un período de transición en la Iglesia, en espera de la elección del nuevo Papa, durante el período en que la Santa Sede continue en situación de Sede Vacante, continuaré transcribiendo aquí las homilías que su Santidad Benedicto XVI ofreciera para el tiempo de Cuaresma, Ciclo C pero del año 2010. 
Como ustedes saben, los ciclos litúrgicos son tres: A, B y C y cada tres años en la misa del Domingo vuelven a leerse las lecturas que corresponden a cada ciclo, en este caso las que corresponden al tiempo de Cuaresma. 
Es un modo, además, de seguir caminando durante este tiempo itinerante hacia a la Pascua, acompañados por las palabras del Santo Padre, aunque ya no sea esta su función. Sus palabras siempre nos acompañarán, dado que estas se encuentran en el archivo de la página web de la Santa Sede y a disposición de quien quiera leerlas y meditarlas.
Recemos cada día, para que el Espíritu Santo descienda abundantemente durante el tiempo en que se celebre el Cónclave de Cardenales que tendrán la responsabilidad de elegir al nuevo Papa, para que este sea luz para la Iglesia y un hombre que irradie santidad, con un corazón configurado al mismo Corazón de Cristo, verdadera cabeza de la Iglesia y Aquel en quien depositamos toda nuestra confianza y esperanza mientras peregrinamos a la casa del Padre.

HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
Domingo 7 de marzo de 2010

Queridos hermanos y hermanas:

          "Convertíos, dice el Señor, porque está cerca el reino de los cielos" hemos proclamado antes del Evangelio de este tercer domingo de Cuaresma, que nos presenta el tema fundamental de este "tiempo fuerte" del año litúrgico: la invitación a la conversión de nuestra vida y a realizar obras de penitencia dignas. Jesús, como hemos escuchado, evoca dos episodios de sucesos: una represión brutal de la policía romana dentro del templo (cf. Lc 13, 1) y la tragedia de dieciocho muertos al derrumbarse la torre de Siloé (v. 4). La gente interpreta estos hechos como un castigo divino por los pecados de sus víctimas, y, considerándose justa, cree estar a salvo de esa clase de incidentes, pensando que no tiene nada que convertir en su vida. Pero Jesús denuncia esta actitud como una ilusión: "¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo" (vv. 2-3). E invita a reflexionar sobre esos acontecimientos, para un compromiso mayor en el camino de conversión, porque es precisamente el hecho de cerrarse al Señor, de no recorrer el camino de la conversión de uno mismo, que lleva a la muerte, la del alma. En Cuaresma, Dios nos invita a cada uno de nosotros a dar un cambio de rumbo a nuestra existencia, pensando y viviendo según el Evangelio, corrigiendo algunas cosas en nuestro modo de rezar, de actuar, de trabajar y en las relaciones con los demás. Jesús nos llama a ello no con una severidad sin motivo, sino precisamente porque está preocupado por nuestro bien, por nuestra felicidad, por nuestra salvación. Por nuestra parte, debemos responder con un esfuerzo interior sincero, pidiéndole que nos haga entender en qué puntos en particular debemos convertirnos.

sábado, 2 de marzo de 2013

Bendice al Señor, alma mía (Salmo 103) 102



Bendice al Señor, alma mía, 
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; 
bendice al Señor, alma mía, 
y nunca olvides sus beneficios. 

El perdona todas tus culpas 
y cura todas tus dolencias; 
rescata tu vida del sepulcro, 
te corona de amor y de ternura; 

no acusa de manera inapelable 
ni guarda rencor eternamente; 
no nos trata según nuestros pecados 
ni nos paga conforme a nuestras culpas. 

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, 
así de inmenso es su amor por los que lo temen; 
cuanto dista el oriente del occidente, 
así aparta de nosotros nuestros pecados.