lunes, 1 de octubre de 2012

Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás - 25 de septiembre

      
            En este vigésimo noveno aniversario de las apariciones de la Virgen María en San Nicolás de los Arroyos (25 de septiembre de 1983) a una humilde mujer llamada Gladys Motta, leemos en los medios que este martes pasado se hicieron presentes en el Santuario unos 300 mil fieles, y que pasaron 800 mil en todo el fin de semana. Tal parece que la ciudad no dio abasto. La reseña dice que no sólo vino gente de nuestro país sino también de los países limítrofes: Uruguay, Paraguay y Bolivia. Aquí pueden leer la nota completa.


      Mi interés pasa en esta fecha por resaltar lo que considero importante: nuestra Madre se hizo presente en el pasado en distintos pueblos humildes y casi alejados de las grandes ciudades y aún se hace presente en varios de ellos para acompañar a nosotros, sus hijos, Pueblo de Dios, en este lento peregrinar que es nuestra vida con la alegría, la esperanza y la tribulación que Dios quiera mandarnos, en estas épocas de confusión y rebeldía casi general, en este alejamiento del Padre Celestial que experimenta al presente la humanidad entera. 

      La Virgen María viene aún a recordarnos, a través de sus mensajes, como solícita Mensajera de parte de Dios y amorosa Madre, que es necesaria una verdadera y profunda conversión.  Nos invita suave pero firme a renovar la fe en Cristo, nuestro Salvador y Señor de la Historia y el único que puede conducirnos a Dios y la felicidad eterna, como corolario de nuestra vida cotidiana, hecha entrega fiel, vivida según su voluntad y su Ley de Amor. 


      Desde la página del Santuario pueden leer los mensajes que la Virgen ha dado a Gladys. Siempre debemos leer estos mensajes con fe y no por pura curiosidad, sino como una guía para realizar en nosotros aquello que Dios desea de cada uno y que podemos concretarlo llevando a cabo lo que María nos pide con insistencia, pues desea nuestra propia salvación y, con nuestra colaboración, la de todo el mundo.

En sus mensajes se repite una constante y el motivo de su visitas frecuentes y cada vez más prolongadas a lo largo de la tierra:

13-5-89    1655

"Hija mía, hoy, como entonces en Fátima, nuevamente son Mis visitas aquí en 
la  tierra; aunque son éstas más frecuentes y prolongadas, ya que la humanidad vive momentos de gran dramatismo.
¿Es que el hombre no ha comprendido aún, que sólo debe estar al servicio de  
Dios? Perecerá su alma si se resiste a hacerlo.
Muchos corazones no aceptan Mi invitación a la oración, a la conversión; es por
eso que la obra del demonio crece y se extiende.
Hijos míos: Por medio de la oración y la conversión, retornaréis a Dios; que no
encuentre El, aridez en vuestro corazón.
Alabado sea el Altísimo. Predícalo."

Nos dice José Ordóñez en su libro "No dejéis pasar este momento. Hechos y mensajes de María de San Nicolás" (Editorial Lúmen) que ella en sus mensajes nos pide
la conversión más de sesenta y seis veces:

3-5-88       1409

"¡Oh hija mía, el Señor, es la Esperanza, la Vida! La Palabra del Señor, es el
Verdadero Alimento que nutre al cristiano.
Cristo, hoy; no es amado, no es seguido, no es escuchado.
Cristo, es hoy por muchos, injuriado, despreciado, atacado.
La Madre, está llevando a los hombres, la Palabra de Su Hijo y su gran pedido:
Conversión. Amén, amén.
Hazlo conocer."

      El centro de los mensajes dados en San Nicolás, Fátima, Garabandal, Lourdes o Medjugorje es siempre el mismo: realizar en nosotros la conversión pedida por 
Nuestro Señor, que resulta de la escucha atenta del llamado que Dios mismo hace en nuestro interior y que sólo es posible percibirlo si oramos y tratamos de vivir ensu presencia y comunión a diario. 
      Es, en resumen, lo que Dios ha dicho con sus propias palabras en el Monte 
Tabor: "Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo." en presencia de Pedro, Santiago y Juan, (los tres Apóstoles que luego se constituyeron en las Columnas de la Iglesia naciente), en el momento de la 
Transfiguración de Jesús, en el que Él manifestó, por anticipado, la 
gloria de su Resurrección.

      También reiteradas veces nos pide la Consagración a su Inmaculado Corazón:

Oración para Consagrarnos:

7-9-84, Mensaje 275

“¡Oh Madre! Quiero Consagrarme a Ti.
Virgen María hoy Consagro mi vida a Ti.
Siento necesidad constante de tu presencia en mi vida,
para que me protejas, me guíes y me consueles.
Sé que en Ti mi alma encontrará reposo
y la angustia en mí no entrará,
mi derrota se convertirá en victoria,
mi fatiga en Ti fortaleza es”.
Amén.


"A todos mis hijos que se Consagren a vuestra Madre, os digo: Mi corazón recibe gozoso esa entrega, ese amor que ofrecéis porque son almas que se salvan de las garras del mal mereciendo la Gloria Eterna, la Gloria del Señor. Amén. Amén.
Dadlo a conocer.
Que esto sea meditado, quiera Dios iluminar vuestros espíritus para que lleguen a comprender el valor de la Consagración."


      Visiten la página web del Santuario María del Rosario de San Nicolás y lean los 
mensajes.

      Ofrezcamos nuestras obras diarias y roguemos a nuestra Madre con insistencia 
por la conversión del mundo y por nuestra propia conversión diaria. 
Consagrémonos a su Inmaculado Corazón.

Fuente:
·         No dejéis pasar este momento. Hechos y mensajes de María de San 
Nicolás

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