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domingo, 30 de septiembre de 2012

Corona al Sagrado Corazón de Jesús. (Rezada por San Pío de Pietrelcina)


      La presente corona la rezaba todos los días el Padre Pío de Pietrelcina al Sagrado Corazón de Jesús por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones. Los fieles, por consiguiente, están invitados a recitarla para unirse espiritualmente a la oración del Padre Pío.

1.- ¡Oh Jesús mío! Tú que dijiste “En verdad os digo: pedid y obtendréis, buscad y encontraréis, golpead y se os abrirá”, he aquí que yo golpeo, yo busco, yo pido la gracia de …..

PadreNuestro, AveMaría, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero.

2.- ¡Oh Jesús mío!Tú que dijiste “En verdad os digo: cualquier cosa que pidáis a Mi Padre, en Mi Nombre, Él  os lo concederá”, he aquí que a Tu Padre, en Tu Nombre, yo pido la gracia de …..

PadreNuestro, AveMaría, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero.

3.- ¡Oh Jesús mío! Tú que dijiste “En verdad os digo: pasarán el cielo y la tierra pero mis palabras no morirán“, he aquí que apoyado en la infabilidad de Tus santas palabras, yo pido la gracia de …..
PadreNuestro, AveMaría, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero.

Oh Sagrado Corazón de Jesús, a quien es imposible no tener compasión de los infelices, ten piedad de nosotros miserables pecadores y concédenos las gracias que te pedimos por medio del Inmaculado Corazón de María, tuya y nuestra tierna Madre.

San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Rezar una Salve.


Quien quiera bajarse esta oración puede hacerlo desde aquí



domingo, 23 de septiembre de 2012

San Pío de Pietrelcina (Padre Pío) 23 de septiembre

"Entregaría mil veces la vida sin con ello
      lograra que un alma sola alabase 
una vez más al Señor."



La misión que Dios confió al Padre Pío

Infinitas alabanzas y acciones de gracias sean dadas a ti, mi Dios. Me has ocultado a los ojos de todos al llamarme a pertenecer a la orden de los capuchinos; pero al mismo tiempo me has confiado una gran misión. Una misión que sólo tú y yo conocemos…
Señor, muéstrate cada vez más a mi pobre corazón, y completa en mí el trabajo que has comenzado. Siento profundamente dentro de mi corazón una voz que me dice continuamente: santifícate y haz que los demás sean santos.
Carta a una hija espiritual de noviembre de 1922

Mensaje del Padre Pío a un alma.

 El Padre Pío, durante su vida, se aparecía a muchos por bilocación. Después de su muerte continúa manifestándose a ciertas personas.
 Últimamente se ha aparecido a un alma privilegiada.
 El Padre Pío estaba rodeado por una luz maravillosa, en medio de flores y circundado de Ángeles. Sus llagas eran luminosas, pero sobre todo la llaga del costado. Sobre el pecho tenía una Cruz, pero sin Crucificado. El Crucificado era el mismo Padre Pío.
 En seguida, le trasmitió un MENSAJE que dice así:

 “Querido hermano… escribe
 ¡No tengas miedo! ¡Soy el Padre Pío!
 ¡Viva eternamente Cristo, Rey y Señor de todo el universo!
   Desde el trono de mi gloria, te hago llegar mi palabra, mientras estás en el mar tempestuoso de la vida humana, que se debate y nada en el estiércol de toda clase de inmundicias.
      Yo, Padre Pío, amante de Jesús Crucificado, copia viviente de su vida crucificada, tengo el permiso de comunicarte todo lo que me sucedió apenas expirado.
      El Omnipotente Dios; justísimo y amabilísimo, permitió que mi alma permaneciese todavía tres días en el globo terráqueo, a los píes del Tabernáculo, para reparar todas las irreverencias que se habían cometido en el lugar santo de Dios, a causa de mi presencia atendiendo la gente.
      El haber quedado tres días a los pies del Tabernáculo no significa pérdida de la santidad que la infinita bondad de Dios tuvo a bien concederme.
    En el momento de mi tránsito, comprendí a la luz de Dios, la necesidad de un acto completo de reparación por todas las almas que, durante tantos años, cometieron por mi causa muchas faltas de reverencia delante del Santísimo Sacramento.
      El alma enamorada de Dios, conociendo a la luz del Sol Eterno que se aproxima la belleza de Dios, se precipita por si misma a dar al Señor el último testimonio de amor y reparación. Por lo tanto no hay que maravillarse por aquellos tres días de reparación. Al mismo tiempo fui hallado digno de ser semejante a Cristo hasta en el ingreso en la fulgente gloria que me esperaba.  ¿No permaneció Cristo tres días y tres noches en el sepulcro? El cuerpo virginal de nuestra dulcísima Madre Inmaculada, ¿acaso no quedó en la tierra tres días y tres noches?  Inescrutables designios de Dios que la razón humana no puede comprender!
    Durante ese tiempo, el alma Santísima de Jesús gozaba de la gloria beatífica de la Divinidad en el seno de su Padre Celestial; en cambio para mí, los tres días pasados al pie del Tabernáculo fueron bastante penosos.
       Después, el alma emprendió su vuelo, deteniéndose en las mansiones de la gloria para contemplar toda la grandeza de un Dios Omnipotente. Luego franqueé el último umbral donde el alma abismada, contempla todos los arcanos que se gozan en el Paraíso.
  No hablo del gran premio que he merecido por tantos sufrimientos soportados en la tierra, pues, si me fuera posible, hubiera preferido quedarme en la tierra para sufrir hasta el fin del mundo para reparar por la gran Majestad de Dios tan ultrajada y para poder salvar todavía más almas.
  ¡Oh almas negligentes...valorad vuestra existencia! ¡Haced de ella un gran tesoro para la vida eterna!
 Pero mi misión continuará todavía... No permaneceré inactivo. Acompañaré a las almas que me fueron queridas y vigilaré a las que vacilen en la Fe. Estaré con vosotros mientras así lo disponga la Divina Voluntad.
   ¡Invocadme en vuestros momentos penosos, en el tempestuoso valle de lágrimas! Os ayudaré y os asistiré para que no vacile vuestra Fe y deis gloria al Señor que os ha creado de la nada.
    En el Cielo estoy en constante coloquio con Dios para salvar las almas, pero especialmente recurro a la Reina del Cielo y de la tierra, junto a Nuestra Señora, desempeño mi misión… Es tiempo de gran corrupción en el mundo, pero es también tiempo de gran Misericordia por parte de Dios, que sigue esperando que sean utilizados sus méritos infinitos.

martes, 3 de enero de 2012

Tiempo precioso


      "¿Quién puede asegurarnos que mañana estaremos vivos? Escuchemos la voz de nuestra conciencia, la voz del profeta: "Si hoy escuchan su voz, no endurezcan su corazón" (Heb 3, 7-8). No posterguemos de un momento a otro lo que tenemos que hacer porque el próximo momento no nos pertenece."


*
    
 " ¡Oh, qué precioso es el tiempo! Benditos sean aquellos que saben emplearlo para hacer cosas buenas. Si al menos todos pudieran comprender qué precioso es el tiempo, indudablemente cada uno haría todo lo posible para emplearlo en modo loable."


Fuente: 

  • Padre Pío. Su testamento espiritual. (Selección por Patricia Treece)