domingo, 23 de septiembre de 2012

San Pío de Pietrelcina (Padre Pío) 23 de septiembre

"Entregaría mil veces la vida sin con ello
      lograra que un alma sola alabase 
una vez más al Señor."



La misión que Dios confió al Padre Pío

Infinitas alabanzas y acciones de gracias sean dadas a ti, mi Dios. Me has ocultado a los ojos de todos al llamarme a pertenecer a la orden de los capuchinos; pero al mismo tiempo me has confiado una gran misión. Una misión que sólo tú y yo conocemos…
Señor, muéstrate cada vez más a mi pobre corazón, y completa en mí el trabajo que has comenzado. Siento profundamente dentro de mi corazón una voz que me dice continuamente: santifícate y haz que los demás sean santos.
Carta a una hija espiritual de noviembre de 1922

Mensaje del Padre Pío a un alma.

 El Padre Pío, durante su vida, se aparecía a muchos por bilocación. Después de su muerte continúa manifestándose a ciertas personas.
 Últimamente se ha aparecido a un alma privilegiada.
 El Padre Pío estaba rodeado por una luz maravillosa, en medio de flores y circundado de Ángeles. Sus llagas eran luminosas, pero sobre todo la llaga del costado. Sobre el pecho tenía una Cruz, pero sin Crucificado. El Crucificado era el mismo Padre Pío.
 En seguida, le trasmitió un MENSAJE que dice así:

 “Querido hermano… escribe
 ¡No tengas miedo! ¡Soy el Padre Pío!
 ¡Viva eternamente Cristo, Rey y Señor de todo el universo!
   Desde el trono de mi gloria, te hago llegar mi palabra, mientras estás en el mar tempestuoso de la vida humana, que se debate y nada en el estiércol de toda clase de inmundicias.
      Yo, Padre Pío, amante de Jesús Crucificado, copia viviente de su vida crucificada, tengo el permiso de comunicarte todo lo que me sucedió apenas expirado.
      El Omnipotente Dios; justísimo y amabilísimo, permitió que mi alma permaneciese todavía tres días en el globo terráqueo, a los píes del Tabernáculo, para reparar todas las irreverencias que se habían cometido en el lugar santo de Dios, a causa de mi presencia atendiendo la gente.
      El haber quedado tres días a los pies del Tabernáculo no significa pérdida de la santidad que la infinita bondad de Dios tuvo a bien concederme.
    En el momento de mi tránsito, comprendí a la luz de Dios, la necesidad de un acto completo de reparación por todas las almas que, durante tantos años, cometieron por mi causa muchas faltas de reverencia delante del Santísimo Sacramento.
      El alma enamorada de Dios, conociendo a la luz del Sol Eterno que se aproxima la belleza de Dios, se precipita por si misma a dar al Señor el último testimonio de amor y reparación. Por lo tanto no hay que maravillarse por aquellos tres días de reparación. Al mismo tiempo fui hallado digno de ser semejante a Cristo hasta en el ingreso en la fulgente gloria que me esperaba.  ¿No permaneció Cristo tres días y tres noches en el sepulcro? El cuerpo virginal de nuestra dulcísima Madre Inmaculada, ¿acaso no quedó en la tierra tres días y tres noches?  Inescrutables designios de Dios que la razón humana no puede comprender!
    Durante ese tiempo, el alma Santísima de Jesús gozaba de la gloria beatífica de la Divinidad en el seno de su Padre Celestial; en cambio para mí, los tres días pasados al pie del Tabernáculo fueron bastante penosos.
       Después, el alma emprendió su vuelo, deteniéndose en las mansiones de la gloria para contemplar toda la grandeza de un Dios Omnipotente. Luego franqueé el último umbral donde el alma abismada, contempla todos los arcanos que se gozan en el Paraíso.
  No hablo del gran premio que he merecido por tantos sufrimientos soportados en la tierra, pues, si me fuera posible, hubiera preferido quedarme en la tierra para sufrir hasta el fin del mundo para reparar por la gran Majestad de Dios tan ultrajada y para poder salvar todavía más almas.
  ¡Oh almas negligentes...valorad vuestra existencia! ¡Haced de ella un gran tesoro para la vida eterna!
 Pero mi misión continuará todavía... No permaneceré inactivo. Acompañaré a las almas que me fueron queridas y vigilaré a las que vacilen en la Fe. Estaré con vosotros mientras así lo disponga la Divina Voluntad.
   ¡Invocadme en vuestros momentos penosos, en el tempestuoso valle de lágrimas! Os ayudaré y os asistiré para que no vacile vuestra Fe y deis gloria al Señor que os ha creado de la nada.
    En el Cielo estoy en constante coloquio con Dios para salvar las almas, pero especialmente recurro a la Reina del Cielo y de la tierra, junto a Nuestra Señora, desempeño mi misión… Es tiempo de gran corrupción en el mundo, pero es también tiempo de gran Misericordia por parte de Dios, que sigue esperando que sean utilizados sus méritos infinitos.


     “Te he dicho que hice mi Purgatorio al pie del Tabernáculo. Esta ha sido la voluntad del Señor. Habría podido hacerlo más prolongado y de distinto modo.
      Mi Purgatorio lo hice en vida sobre la tierra, signado con las llagas de Jesús Crucificado y con el alma continuamente en penosa congoja, semejante a la que padeció Jesús en la Cruz en su dolorosa agonía. He podido vivir tanto, gracias a la asistencia que me proporcionaba el Señor.
       ¿Quieres saber cuál es mi gloria? Sólo puedes formarte de ello una pálida idea.
    Hay gozos paradisíacos que se descubren siempre de nuevo, y uno queda siempre extasiado...: Pero no hay para todos la misma gloria… El alma que ha amado más, que ha sufrido más y que se mantuvo en la verdadera pureza, esa alma es capaz de saborear mucho mejor el misterio incomparable de la Celestial Jerusalén.
      
      Yo me hallo junto a mi querido Padre Francisco, rodeado de Querubines y Serafines que entonan el himno del amor y de la gloria.
      En el mundo se vive sin Fe, o tal vez con  Fe lánguida.

      Los que están más cerca del Señor podrían trabajar más y embellecer su alma con jugos vitales.
      ¡Dichosas las almas que, como industriosas abejas, llegan a alcanzar la meta celestial con la corona bien formada sobre su cabeza!
      Mientras tanto, en el mundo sólo se piensa en gozar y se peca mucho. Hay amenazas por parte de Dios que se van a cumplir inexorablemente!! Toda la Corte celestial adora a la Omnipotencia Divina y le suplica que se aplaque. Por eso mismo… rogad todos y ofreced sacrificios!”


  “Todos dicen: ¡Ha muerto el P. Pío ! ¡Ha muerto el Padre Pío!
Mas ¿cómo puede llamarse “muerto” al que ha alcanzado la verdadera vida, la eternidad?
     El alma inmortal abandona sus despojos mortales, o sea el cuerpo, para gozar de la verdadera felicidad.
     Muertos son los que viven alejados de Dios, sin vivir la verdadera vida, esto es; la gracia divina. El alma muerta a la gracia, viviendo en las tinieblas, tiene su cuerpo como un cadáver ambulante, sin consistencia esencial. Toda la vida que anima al cuerpo es la sustancia real emanada de la vida del alma. De ahí que el título de muerte”, para los seguidores de Cristo, es absurdo. Se debería llamar “tránsito” “viaje a la casa paterna”.
En el mundo se viaja mucho, llevando el alma en el frágil vaso que la contiene. De ahí arrancan las facultades intelectuales operantes, producidas por el alma.
¡Ay de aquellos que no conocen bien lo que significa pasar de la tierra a la eternidad!
Se experimenta un gran miedo porque no se vive de la realidad vital. Por esto, se da mucha importancia a la humanidad, viviendo a medias.
     ¡Amad la verdadera vida que os conduce a Cristo! ¡La carne debe servir de instrumento para atesorar méritos con miras al viaje que conduce a las bodas eternas! “¡Nada de miedos!” El que sepa viajar, encontrará su triunfo…! El triunfo de haber custodiado bien el tesoro del alma inmortal en unos despojos mortales, terrestres, llamados “cuerpo”, el cual también resucitará resplandeciente al final, para gozar de la felicidad celestial. Cuanto más frenemos el cuerpo, mortificando sus fuertes pasiones y manteniéndolo en la pureza, tanto más nos servirá para obrar el bien y tanto más brillará en la feliz eternidad.
  La muerte no es tal para los que hayan vivido la vida de Cristo, sino que es vida. El alma es el centro vital de todo el ser humano. Apenas deja el cuerpo, se lanza como flecha hacia Dios, Fuente de vida para iniciar la vida sin fin… Siendo así, las almas en gracia de Dios no deben experimentar ninguna especie de terror al aproximarse la hora suprema de su encuentro con el Creador”.

  “Muchas personas me han tenido por áspero… irascible..
 ¡He aquí el motivo! ¡Cuántas luchas intimas debí entablar contra el amigo del orgullo, que a veces me molestaba fuertemente y, en ciertas circunstancias propicias, me hacía obrar diversamente!
 ¡Pero no debemos juzgar con facilidad a un alma que humildemente ama, sirve y se sacrifica para la gloria de Dios.
     “Querido hermano en Cristo y con Cristo! Te recomiendo ocuparte actualmente de cómo poder honrar siempre más a la gran Madre de Dios y Madre nuestra.
      Si estuvieses en el cielo y vieras todo lo impuro que hay en el corazón del hombre, y cómo el hombre quisiera desbaratar los planes de Dios manifestados en la Redención humana por medio de María Inmaculada, tú desearías precipitarte, si te fuese posible, sobre la tierra, para manifestar al mundo la verdad infalible del Verbo Encarnado en el seno purísimo de la Virgen María, por obra y virtud del Espíritu Santo.
     Sin embargo, sabiendo tú todo lo que hay en el mundo no puedes llegar a comprenderlo plenamente, por no encontrarte en el eterno esplendor de Dios.
      ¡Cuánta consternación y aún miedo, para expresarme de un modo humano, no deja en nosotros la Infinita Justicia de Dios, dispuesta a actuar al ver vilipendiada y ultrajada su Infinita Majestad!
     Tú, querido hermano, querrías comprender cómo los Bienaventurados pueden gozar y al mismo tiempo sentir consternación y miedo: vete sabiendo que, siendo nosotros felices en el Cielo, nos vemos obligados a valernos de modos terrenos para hacernos comprender mejor.
¿No fue necesario que se humanizara el Verbo de Dios, Jesús, para salvar a la humanidad? Por lo tanto, no es nada extraño que nosotros nos manifestemos tristes y doloridos, y que podamos estar horrorizados ante la terrible desventura que afectará a toda la humanidad, contaminada con la culpa y sin posibilidad de salvación.
      Los ángeles, aun siendo puros espíritus, cuando se aparecen, ¿no tornan acaso formas humanas? Todo es posible para Dios, cuando El lo quiere.
     La manifestación dolorosa debe aparecer en proporción con la redención de un Dios Omnipotente, de tal modo que el hombre tome conciencia del horror que despierta en Dios su presencia tenebrosa.
    Cuando el cielo está sereno y brilla el sol, el hombre se siente feliz de poder obrar cómodamente, sin encontrar obstáculos; pero cuando el cielo se presenta oscuro y amenaza con una lluvia torrencial, entonces sí que el hombre toma precauciones de defensa. . . siempre y cuando lo quiera.
      ¡Cuántas manifestaciones  nefandas de libertinaje inmoral!
     Los malvados, queriendo encubrir su corrupción, pretenden ofuscar o anular los atributos de Dios en la creación y Redención del hombre caído y luego depravado con tantas infamias.
 El mundo camina en tinieblas!. No hay medio de escape! Debería ser castigado y reducido a la nada, con más razón que Sodoma y Gomorra!
 No tardéis en destilar sobre las almas un poco de luz del cielo! Pero antes que nada, esta luz deberían recibirla las almas consagradas… aseglaradas…, que pretenden cambiar el Maná Celestial por las bellotas de los animales inmundos!


 “¿Qué sucederá en el mundo? Nuestra felicidad del Cielo está invadida por gemidos angustiosos, por cuanto todos tenemos en la tierra seres humanos que nos pertenecen.
¡Apresúrate! ¡No te detengas en reflexiones! Escribe. . . habla. . – sacude los corazones que quieren sumergirse en el barro!!!
Son, ante todo, nuestros Hermanos Consagrados los que hacen amargo el “Pan de la Vida”, por cuanto comienzan a corromper su conducta.
¡Qué trágica perspectiva!… ¡Qué Babilonia de visiones!… La hora es gravísima y serán ellos los primeros en ser envueltos en la tormenta, por cuanto a causa de ellos ocurre tanto mal en el mundo.

Pon en práctica tu programa: 

1º Manifestar al mundo el Dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María;
2º Proclamar que las almas consagradas al no querer seguir las normas de la pureza y de la continencia virginal, no son dignas de permanecer en el servicio de Dios junto a los Santos Tabernáculos.
Hace falta mucha oración, un poco de penitencia, mayor unión con Jesús Eucaristía, mayor dedicación al desagravio. Se necesitan víctimas de reparación, almas Hostias, almas puras.  El sufrimiento de las almas puras penetra en los Cielos.
¡Que no duerman los fieles! Preocúpense de los intereses del Creador, eviten los pasatiempos inútiles, la televisión prolongada!
    ¡Privaciones. .. penitencia. . . celo por la gloria de Dios!!


      “Te propongo todavía manifestar al mundo dos problemas importantes que tanto se valorizan en la Gloria Beatífica, en la cual nos encontramos. Si nos fuera dado bajar a la tierra, estaríamos dispuestos a volver a ella, para hacer méritos y llenar, cada uno de nosotros, aquellos huecos grandes y pequeños pasados inútilmente en tiempos perdidos.
Dios ha creado a los hombres, no para disiparse en el tiempo, sino para salvarse y santificarse por medio del tiempo, empleándolo para la Patria Celestial que los espera a todos.
       Es la pérdida del tiempo pasado inútilmente en el pecado, lo que gradualmente arrastra al infierno. Este es el primer problema: evitar la pérdida del tiempo.
      El segundo es, inculcar la necesidad de vivir en la presencia de Dios. ¡Qué importante es vivir en la presencia de Dios!  
      El mismo Señor dijo a Abrahán al constituirlo padre de grandes generaciones:
       “¡Anda en mi presencia y sé perfecto!”
José, hijo de Jacob, invitado a cometer el mal en casa de Putifar, se rehusó a ello enérgicamente diciendo: ¿Cómo puedo yo cometer una mala acción en la presencia de mi Dios? – A consecuencia de ésto fue calumniado y recluido en una cárcel.
Pero el Señor estaba con José y lo premió, haciéndolo grato al director de la cárcel, quien le confió los demás presos que quedaron todos a sus órdenes.
Además, el Señor le premió dándole el don de profecía y así salió de la cárcel y fue constituido virrey de Egipto.
La casta Susana, invitada a pecar, al pensamiento de “¡Dios me ve!”, pronunció su “no” rotundo. Los tentadores, burlados, inventaron una calumnia y la condenaron a muerte.
El Señor quiso premiarla, y mandó al Profeta Daniel para descubrir la calumnia. Fueron condenados los acusadores de Susana y ella fue liberada de aquella inefable calumnia que debía conducirla al martirio.
      ¡Problemas importantísimos son éstos de los últimos tiempos, tan pecaminosos y tan llenos de escándalos! Se vive como si Dios no existiese y aquellos que conocen la existencia divina intentan huir de la mirada de Dios, a fin de ahorrarse preocupaciones en la justificación de su conducta extraviada.
Muchas almas se hartan de conocer y sabelo que yo he dicho o hecho en San Juan Rotondo, pero no logran decidirse sobre una base firme y convincente.»


“Te recomiendo insistir para hacer progresar el amor y la preocupación hacia aquel acto supremo del infinito amor que prodigó Jesús dándose a Sí mismo todo entero y sin límites a las almas.
    ¡Que se sienta esta gratitud hacia Jesús Eucaristía y que se ponga en práctica El Tabernáculo es la fuente de la vida; es sostén, paz, ayuda y consuelo de las almas fatigadas!
¡Se debe ir a Jesús con verdadera fe y no por rutina como para olvidarlo cuanto antes!‘Vivir de la fe, de aquella fe viva que eleva las almas a las cosas sublimes, en vez de sumergirse demasiado en la tierra!.
     El mundo es un lugar de tránsito. Se debe saber luchar para desprenderse de las cosas fugaces.
  Si las almas no se acercan con frecuencia al Fuego Eucarístico, permanecen frías, sin aliento, tibias, sin méritos. Y ¿qué consuelo puede recibir Jesús de esas almas que no tienen la fuerza de volar sobre todo lo creado?
     Debemos vivir firmes en la convicción práctica de nuestra obligación de amar y servir al Señor.
¡Oh, si las almas conociesen bien y apreciasen el gran don de Dios que se quedó viviente en la tierra, cómo vivirían la vida de otro modo!
     Del Tabernáculo se sacan todos los tesoros: el alma se santifica y vive transformada en Dios. Si no se experimenta hambre y sed de Dios Vivo, se vive una vida vacía, oscura, que no hace ningún progreso.”

“Se me atribuyen milagros, profecías, bilocaciones, estigmatizaciones, etc. Pero yo no fui otra cosa que un indigno instrumento del Señor. Sin la lluvia que cae del cielo la tierra no produce más que cardos y espinas.
      En cierto modo, Jesús debe servirse de algún alma para demostrar al mundo su existencia y su omnipotencia. A muchas almas ha dado el Señor abundantes gracias, pero después se las retiró porque Él quiere ser correspondido. La semilla debe germinar… el terreno debe ser fértil. Solamente se necesita acoger a Dios que llama a la puerta y, si no se le abre generosamente para recibir su visita... pasa de largo … no se detiene a hospedarse. Exige cierta disposición que es un deber. El resto lo hace Él y sabe hacerlo bien.
          Mas el alma que busca y desea la visita de Dios, tiene que apartarse del bullicio del mundo.
       El buen Dios me encontró a mí….. solitario y en oración. Llamó a la puerta de mi corazón y yo lo acogí, pensando que era un deber el hospedar al Señor que me había creado.
     Amar a Dios es el mayor deber de la vida, y yo lo comprendí desde niño, como lo comprenden aún muchos niños, todavía no emponzoñados por el mundo.
         ¡Son las familias las que tienen la puerta cerrada a la luz del sol!
    ¡Son las familias que malgastan tiempo junto al televisor, en presencia de sus pequeñuelos! Esperan con ansia los programas interesantes sin preocuparse de los niños, que van asimilando tanto veneno en sus inocentes corazoncitos… y por esto el Señor pasa de largo!
      ¡Así es el tiempo presente: el paso de Dios, sin darle la oportunidad de detenerse!
      Y después… ¡pobres familias que de un hogar hacen un foco de rebelión!
     Yo, por la gracia de Dios, he cumplido mi jornada y creo haber cumplido con mi deber en dar al Amor todo lo que Él por amor, me ha dado a mí a lo largo de su Calvario.
¡Si supiéramos cómo resulta cien veces centuplicado por Dios todo acto, aún el más mínimo, hecho por su amor! A todos los miles de personas que acudieron a verme en San Juan Rotondo, sin reparar en incomodidades y sacrificios, les pregunto:
     ¿Habéis cambiado de conducta? ¿Qué frutos habéis sacado de haberos acercado a un pobre siervo de Dios? Si todos hubieseis cambiado, habríais llevado la luz al mundo. Vuestros contactos conmigo han dado escasos frutos, pues de otro modo el mundo no empeoraría constantemente.
      Reflexionad: Si la semilla enterrada en el surco no muere, no echa raíces; si el hombre no muere a todas las inclinaciones de la carne, no puede tener vida.
     El hombre y la mujer, en el paraíso terrestre, no supieron luchar ni vencer en la lucha diabólica del orgullo y cayeron vencidos en las garras de Satanás. Su pecado pasó a todas las generaciones hasta el fin del mundo, y de ahí que la lucha siempre revive en el hombre, como consecuencia del pecado. Como un padre desnaturalizado, llevando una vida escandalosa, corrompe a sus propios hijos con su mal ejemplo, así Adán pervirtió al mundo.
      Lo que en estos momentos te estoy anunciando, tú, querido hermano, puedes libremente referirlo, ya que es urgente que la humanidad sea sacudida y despierte. Que no duerma en el pantano de la culpa; que reconozca la omnipotencia de Dios tres veces Santo, y que de su corazón mane leche y miel en vez de odio.
   Los castigos, se los procura el hombre con sus actos de rebelión contra el Dios Altísimo. El hombre, abandonado a sí mismo por parte de Dios, se encamina hacia el abismo de toda clase de perdición.”

     “Escribe también esto:
 No se comprende bastante la importancia del alma cuando debe comparecer ante la Infinita Majestad de un Dios Juez.
     Aún algunos Santos, aunque de excelsa santidad, han demorado por unos instantes su entrada en la gloria eterna a causa de algunas cositas que parecen nada a los ojos de los hombres.
     ¡Cada alma debe corresponder a los talentos dados por el Señor!
     Te dejo oh hermano, este legado: El Crucifijo, la Eucaristía, el Corazón Inmaculado de María y las almas que hay que salvar !!!”

Fuente: 
  • Padre Pío. Su testamento espiritual
  • 366 textos de el Padre Pío de Pietrelcina
  • Oraciones y devociones católicas

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