miércoles, 30 de marzo de 2011

El llamado de la Sabiduría. Proverbios. Cap. 8


1 ¿No está llamando la Sabiduría 
       y no hace oír su voz la Inteligencia?
2 En las cumbres más altas que bordean el camino, 
       apostada en el cruce de los senderos,
3 al lado de las puertas, a la entrada de la ciudad, 
      en los lugares de acceso, ella dice en alta voz:
4 “A ustedes, hombres, yo los llamo, 
       y mi voz se dirige a los seres humanos.
5 Entiendan, incautos, qué es la perspicacia; 
      entiendan, necios, qué es la sensatez.
6 Escuchen: es muy importante lo que voy a decir, 
      mis labios se abren para expresar lo que es recto.
7 Sí, mi boca profiere la verdad, 
      la maldad es una abominación para mis labios.
8 Todas mis palabras son conformes a la justicia, 
      no hay en ellas nada retorcido o sinuoso;
9 todas son exactas para el que sabe entender 
      y rectas para los que han hallado la ciencia.
10 Adquieran mi instrucción, no la plata, 
       y la ciencia más que el oro acrisolado.
11 Porque la Sabiduría vale más que las perlas, 
       y nada apetecible se le puede igualar”.

Los tesoros de la Sabiduría


12 Yo, la Sabiduría, habito con la prudencia 
        y poseo la ciencia de la reflexión.
13 El temor del Señor es detestar el mal: yo detesto la soberbia, el orgullo, 
       la mala conducta y la boca perversa.
14 A mí me pertenecen el consejo y la habilidad, 
       yo soy la inteligencia, mío es el poder.
15 Por mí reinan los reyes 
    y los soberanos decretan la justicia;
16 por mí gobiernan los príncipes 
       y los nobles juzgan la tierra.
17 Yo amo a los que me aman 
       y los que me buscan ardientemente, me encontrarán.
18 Conmigo están la riqueza y la gloria, 
       los bienes perdurables y la justicia.
19 Mi fruto vale más que el oro, que el oro fino, 
       y rindo más que la plata acrisolada.
20 Yo voy por el sendero de la justicia, 
       en medio de las sendas de la equidad,
21 para repartir posesiones a los que me aman 
       y para colmar sus tesoros.

La Sabiduría en la creación


22 El Señor me creó como primicia de sus caminos, 
        antes de sus obras, desde siempre.
23 Yo fui formada desde la eternidad, 
        desde el comienzo, antes de los orígenes de la tierra.
24 Yo nací cuando no existían los abismos, 
        cuando no había fuentes de aguas caudalosas.
25 Antes que fueran cimentadas las montañas, 
        antes que las colinas, yo nací,
26 cuando él no había hecho aún la tierra ni los espacios 
        ni los primeros elementos del mundo.
27 Cuando él afianzaba el cielo, yo estaba allí; 
        cuando trazaba el horizonte sobre el océano,
28 cuando condensaba las nubes en lo alto,
        cuando infundía poder a las fuentes del océano,
29 cuando fijaba su límite al mar para que las aguas no transgredieran sus bordes, 
        cuando afirmaba los cimientos de la tierra,
30 yo estaba a su lado como un hijo querido y lo deleitaba día tras día,
        recreándome delante de él en todo tiempo,
31 recreándome sobre la faz de la tierra, 
        y mi delicia era estar con los hijos de los hombres. 


Felicidad del que encuentra la Sabiduría


32 Y ahora, hijos, escúchenme: 
       ¡felices los que observan mis caminos!
33 Escuchen la instrucción y sean sabios: 
       ¡no la descuiden!
34 ¡Feliz el hombre que me escucha, 
       velando a mis puertas día tras día 
       y vigilando a la entrada de mi casa!
35 Porque el que me encuentra ha encontrado la vida 
       y ha obtenido el favor del Señor;
36 pero el que peca contra mí se hace daño a sí mismo 
       y todos los que me odian, aman la muerte.

Un segundo aire a mitad de Cuaresma. Por Mauricio I. Pérez

Recomiendo este y todos los podcast que viene realizando Mauricio. En pocas palabras y de modo muy claro nos ayuda a reflexionar sobre lo que es importante vivir durante este período de Cuaresma. Recomiéndenlo a otros. Es necesario compartir nuestra fe y los medios para acrecentarla.



Jovenes Oblatos: Oración de San Francisco de Asís - Audio Cancion M...

Oración simple

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor;
donde haya mal, ponga yo perdón ;
donde haya discordia, ponga yo armonia;
donde haya error, ponga yo verdad;
donde haya duda, ponga yo fe;
donde haya desesperación, ponga yo esperanza;
donde haya sombras, ponga yo luz;
donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Señor, que no me empeñe tanto
en ser consolado como en consolar,
en ser comprendido como en comprender;
en ser amado como en amar.

Porque es olvidándose a sí mismo uno se encuentra;
es perdonando como se es perdonado;
es muriendo como uno despierta a la vida eterna.

Realizando clic sobre el link podés encontrar la página donde escuchar la canción en mp3.
Jovenes Oblatos: Oración de San Francisco de Asís - Audio Cancion M...:

¿Cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano?

Evangelio según San Mateo 18,21-35.

Entonces se adelantó Pedro y le dijo: "Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?".
Jesús le respondió: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.
Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.
Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.
El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Señor, dame un plazo y te pagaré todo".
El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.
Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: 'Págame lo que me debes'.
El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: 'Dame un plazo y te pagaré la deuda'.
Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.
Este lo mandó llamar y le dijo: '¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda.
¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?'.
E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.
Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos".



Perdonar de corazón, siempre y en toda circunstancia.


Reflexión desde el libro El Evangelio Meditado (Padre Alfonso Milagro)


"...¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga?..."

Pareciera que Pedro estaba ya cansado de perdonar y por eso pregunta al Maestro, hasta cuándo debe seguir perdonando.
Es el cansancio de los buenos, que llamó Pío XII; pareciera como si hubiera un límite para el amor, para la virtud; como si los buenos, una vez llegado ese límite, se sintieran con derecho a las reacciones meramente humanas.
Pero la respuesta de Jesús es sufientemente clara y no deja lugar a dudas; con el hebraísmo" de "setenta veces siete" nos expresa, que nuestra disposición interna para el perdón no debe variar jamás, por muchas que sean las ofensas que recibamos.
El Padre Celestial enseña a cada uno a perdonar de corazón al hermanao. Es Él mismo quien nos da un corazón de hijo, capaz de comprender y perdonar al hermano.
No nos cansemos de perdonar, de ser buenos, de amar al prójimo, como no podemos cansarnos de amar a Dios.

 "¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?"

Nosotros hemos ofendido a Dios; la gravedad de nuestros pecados supera con mucho a lo que nosotros hayamos podido recibir de nuestro prójimo; no olvidemos que los pecados que nosotros hemos cometido contra Dios tienen una gravedad infinita, ya que la gravedad de una ofensa se mide no por la persona que la hace, sino por la dignidad de la persona que se ofende, en este caso Dios, infinito en santidad y dignidad.
Esa deuda nuestra con Dios, expresada en la parábola por una cifra exorbitante, es una deuda que nosotros no podemos cancelar y por eso debemos recurrir a la infinita misericordia del Señor, que no mira la magnitud de nuestras ofensas, sino al infinito amor que nos tiene como hijos.
En la parábola el rey perdonó generosamente la deuda de su siervo  y en cambio éste no quiso perdonar a su compañero la insignificante deuda que con él tenía.
Este siervo inmisericorde se condenó a sí mismo con su deplorable conducta. ¿No es, en efecto, justo que si nosotros pedimos perdón a Dios de nuestros pecados, perdonemos también nosotros las ofensas que nuestro prójimo nos pudiera haber inferido?

Vivencia:

Perdonar quiere decir olvidar, no guardar rencor, ni aun memoria de las ofensas recibidas.
En cristiano perdonar quiere decir algo más: no sólo es no desear el mal a los que nos ofenden o molestan, sino desearles positivamente el bien, pedir por ellos; no llegar a esto, sería no perdonar de corazón, no cumplir el mandato del Señor.
Cuando reces el Padrenuestro, no dejes de poner tu atención en aquella petición: "Perdona nuestras ofensas como también perdonamos a los que nos ofenden". No permitas que el Padrenuestro llegue a ser tu sentencia de condenación.

martes, 29 de marzo de 2011

Meditamos cantando: Cántaro de agua viva

Miras mi pequeñez,
llenas toda mi vida
tomas mis impulsos de muerte
y me das tu propia vida.
Cuidas mi corazón,
me amas en mi pobreza
y soy pequeño,
para que vos seas grande.

Cántaro de agua viva,
tu cuerpo me purifica.
Y me das la savia nueva
para crecer.
Calma en tiempos de lucha, 
nave a puerto seguro
ya mi vida tiene alguien
en quien creer.

Tu amor me mueve,
corre como sangre por mis venas,
tu luz es la luz
de mi alegre existencia.
La salvación me abraza,
en un madero te entregabas,
sediento estoy mi Dios,
de tu Palabra,
sediento estoy mi Dios,
de tu Palabra


Escucha "Cántaro de agua viva"




Dios te espera


Convertirse es arrepentirse de los pecados.
Es querer cambiar de vida.
para eso Dios me espera en el único tribunal
que me garantiza la absolución.
En la puerta de cualquier confesionario.
En la persona de cualquier sacerdote.
Dios no tiene rencor.
A partir de allí conseguiré la paz
y la tranquilidad perdida.

Para pensar:

¿Somos conscientes de que Dios nos espera siempre con los brazos abiertos, para comenzar una "nueva vida"?


Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Porque el Señor es recto y bondadoso,
indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes
y descubre a los pobres sus caminos.
                 (Salmo 24)



Dijo la Virgen María en Medjugorje en el mensaje del 6-11-83:

"No vayan a confesarse por hábito para continuar igual que antes. No, eso no es bueno . La confesión debe darle un impulso a su fe . Debe estimularlos y acercarlos a Jesús. Si la confesión no significa realmente nada para ustedes  entonces tendrán gran dificultad en convertirse" 

Domingo 3° de Cuaresma Ciclo A 27-03-11

Libro del Exodo 17,3-7.

Pero el pueblo, torturado por la sed, protestó contra Moisés diciendo: "¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Sólo para hacernos morir de sed, junto con nuestros hijos y nuestro ganado?".
Moisés pidió auxilio al Señor, diciendo: "¿Cómo tengo que comportarme con este pueblo, si falta poco para que me maten a pedradas?".
El Señor respondió a Moisés: "Pasa delante del pueblo, acompañado de algunos ancianos de Israel, y lleva en tu mano el bastón con que golpeaste las aguas del Nilo. Ve,
porque yo estaré delante de ti, allá sobre la roca, en Horeb. Tú golpearás la roca, y de ella brotará agua para que beba el pueblo". Así lo hizo Moisés, a la vista de los ancianos de Israel.
Aquel lugar recibió el nombre de Masá - que significa "Provocación"- y de Meribá - que significa "Querella"- a causa de la acusación de los israelitas, y porque ellos provocaron al Señor, diciendo: "¿El Señor está realmente entre nosotros, o no?".

Salmo 95(94),1-2.6-7.8-9.
 
¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias, aclamemos con música al Señor!
¡Entren, inclinémonos para adorarlo! ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que él apacienta, las ovejas conducidas por su mano. Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
"No endurezcan su corazón como en Meribá, como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron, aunque habían visto mis obras.

Carta de San Pablo a los Romanos 5,1-2.5-8.


Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.
En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores.
Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor.
Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.

Evangelio según San Juan 4,5-42.

Llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José.
Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía.
Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: "Dame de beber".
Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.
La samaritana le respondió: "¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?". Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.
Jesús le respondió: "Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: 'Dame de beber', tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva".
"Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva?
¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?".
Jesús le respondió: "El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed,
pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna".
"Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla".
Jesús le respondió: "Ve, llama a tu marido y vuelve aquí".
La mujer respondió: "No tengo marido". Jesús continuó: "Tienes razón al decir que no tienes marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad".
La mujer le dijo: "Señor, veo que eres un profeta.
Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar".
Jesús le respondió: "Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre.
Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.
Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre.
Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad".
La mujer le dijo: "Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo".
Jesús le respondió: "Soy yo, el que habla contigo".
En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó: "¿Qué quieres de ella?" o "¿Por qué hablas con ella?".
La mujer, dejando allí su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente:
"Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. ¿No será el Mesías?".
Salieron entonces de la ciudad y fueron a su encuentro.
Mientras tanto, los discípulos le insistían a Jesús, diciendo: "Come, Maestro".
Pero él les dijo: "Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen".
Los discípulos se preguntaban entre sí: "¿Alguien le habrá traído de comer?".
Jesús les respondió: "Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra.
Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: ya están madurando para la siega.
Ya el segador recibe su salario y recoge el grano para la Vida eterna; así el que siembra y el que cosecha comparten una misma alegría.
Porque en esto se cumple el proverbio: 'no siembra y otro cosecha'
Yo los envié a cosechar adonde ustedes no han trabajado; otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos".
Muchos samaritanos de esta ciudad habían creído en él por la palabra de la mujer, que atestiguaba: "Me ha dicho todo lo que hice".
Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días.
Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra.
Y decían a la mujer: "Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo".


Reflexión.

Las lecturas de este domingo nos hablan del encuentro de Jesús con la samaritana, quien lo encontró sentado al lado del pozo de Jacob descansando, ya que el tramo desde Jerusalén a Galilea era largo, le demandaban unas 14 horas de caminata, y pasó por la región de Samaría en horas del mediodía cuando el calor arreciaba.

El Papa dijo este domingo, antes de rezar el Angelus, que vemos en este pasaje del evangelio a Jesús en su dimensión humana, necesitaba apagar su sed y por eso se detuvo allí junto al pozo de agua. Actualmente Jesús tiene sed de nuestra fe y de nuestro amor, porque el corazón de Jesús fue hecho para amar, Él es el Amor mismo y todo amor requiere una respuesta.

Jesús mismo es el "Agua Viva" que sacia nuestros propios deseos de eternidad, esa búsqueda de felicidad que realizamos toda la vida. Muchos, equivocadamente, buscan en el mundo, en cosas que no colman, que no sacian, realizar sus propios anhelos, su propia felicidad pero no buscan hacer la voluntad de Dios, si no su propia voluntad y allí es cuando dejan a Dios fuera de su vida y de sus proyectos.

Este agua a que hace referencia Jesús es al mismo tiempo, figura del bautismo. El Espíritu Santo desciende sobre nosotros en ese momento, el agua limpia el pecado original y renacemos a una vida nueva como hijos de Dios y por la fe en su gracia.



A lo largo de nuestra vida es necesario que tengamos una relación personal y filial con nuestro Padre. Unidos a Él es como crecemos en nuestra vida espiritual. Somos llamados por medio del bautismo a vivir una vida de gracia. Debemos tener clara nuestra identidad como cristianos, fuimos llamados gratuitamente, elegidos por Dios para realizar una misión: el servicio a los hombres para la gloria de Dios y el anuncio de la Palabra, mediante la compasión, la misericordia, el amor a los demás en hechos concretos de cada día.

Si vemos en la lecturas de hoy, en la primera encontramos al pueblo judío recién salido de Egipto, caminando por el desierto y quejándose a Moisés por la falta de agua, aunque lo que en realidad más tenía el pueblo era falta de confianza y abandono en Dios, dudando de Moises, a pesar de haber visto las obras que él realizaba con el favor de Dios y fue así como el pueblo de Israel en ese momento a Dios cerró su corazón.

En cambio, la samaritana tenía sed de saciar su necesidad de ser amada. En su búsqueda del amor no encontró ninguno que realmente realizara ese anhelo en ella pero su corazón se abrió frente a lo que le revelaba Jesús y se convirtió en evangelizadora, llevando a su pueblo la noticia de que había encontrado al Mesías y gracias a su palabra, el pueblo creyó en Jesús y vió en Él al Salvador anunciado por los profetas.

Jesús también espera en este tiempo de Cuaresma que abramos el corazón y que lo escuchemos en el silencio. Para ello debemos buscar ese momento de quietud donde dejemos a un lado las preocupaciones, el ruido y la distracción y dediquemos unos minutos a hablar con el Señor.

De nuestro encuentro con Jesús, por medio de la oración personal o en la Asamblea celebrando la Eucaristía es de donde obtenemos la gracia para nuesra santificación y donde afirmamos nuestra  fe e identidad como cristianos. Pero esta fe no la guardamos para nosotros, sino que el mismo Jesús nos mandó cumplir con la misión de servir a los hombres para gloria de Dios y de anunciar su Palabra.
¿Cómo podemos hacer esto? A través de la compasión, la misericordia, el amor a los demás traducidos en hechos concretos cada día.

Vivamos para Cristo y según Cristo. Solamente Él calma nuestra sed y nuestra hambre de eternidad y de felicidad plena, pues las cosas de este mundo sabemos que no son duraderas. A través de los sacramentos, recibidos en estado de gracia, Cristo se nos da entero con Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad para nuestra conversión y perfeccionamiento. Tengamos un corazón humilde y generoso siempre dispuesto a buscarlo, recibirlo y escucharlo para discernir cuál es su voluntad sobre nuestra vida y nuestra sed se verá colmada por su amor misericordioso, así seremos verdaderos adoradores en espíritu y en verdad.

domingo, 27 de marzo de 2011

Mensaje de María Reina de la Paz. 25-03-11

Desde junio de 1.981, nuestra Madre la Virgen María viene  a Medjugorje para darnos un mensaje. Lo hace porque ve con aflicción la situación en que vivimos actualmente a nivel mundial, cada vez más alejados de Dios y de todo lo que nos une a Él. Es por eso que ella nos insta a que volvamos a Él, con decisión, realicemos nuestra conversión y vivamos cada día según su voluntad.
Debemos aprovechar este tiempo de misericordia en que aún tenemos tiempo de volver, si nos hemos alejado de la fe. Debemos hacerlo antes de que se nos agote este tiempo propicio para nuestro cambio de vida. Jesús dice que este es el tiempo de su misericordia, que en su primera venida vino como Salvador, con humildad y misericordia para buscar a los pecadores y rescatarnos a un precio de sangre. En su segunda venida lo hará en toda su Gloria y Majestad como justo Juez y nos deja como última tabla de salvación la devoción a su Divina Misericordia, devoción dada a conocer por intermedio de Santa Faustina Kowalska. 

Les dejo aquí el mensaje que la Virgen nos da cada día 25 del mes para que lo lean con atención, lo mediten y se dejen guiar por la mano amorosa de María, quien intercede constantemente ante Dios Padre por todos nosotros y desea que oigamos la voz de Dios y de su Hijo. En otro post voy a contarles como fue ese encuentro de la Virgen con los jóvenes videntes de Medjugorje, a quiénes ella eligió para transmitirles los mensajes y ellos a su vez los comunican al mundo desde hace casi 30 años.

Mensaje del 25 de marzo de 2011


      "¡Queridos hijos! De manera especial hoy deseo invitarlos a la conversión. Que a partir de hoy comience una vida nueva en su corazón. Hijitos, deseo ver su “sí” y que su vida sea el vivir con alegría la voluntad de Dios en cada momento de su vida. Hoy de manera especial los bendigo con mi bendición maternal de paz, de amor y de unidad en mi Corazón y en el Corazón de mi Hijo Jesús. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

El mensaje es tomado de la página http://www.mensajerosdelareinadelapaz.org/, quiénes solicitan que además de mencionar la dirección de su página web, mencionemos su dirección de correo electrónico:  reinadelapaz@mensajerosdelareinadelapaz.org


Algunas ideas fuertes que nuestra Mamá nos propone en este mensaje:

  • Invitación a la conversión
  • Comienzo de una vida nueva
  • Decir sí con alegría a la voluntad de Dios cada día
En esta ocasión nos deja una bendición especial de paz, amor y unidad en los Sagrados Corazones.

La Virgen ha pedido en otras oportunidades, que no leamos estos mensajes con el deseo de satisfacer nuestra curiosidad sino que ellos deben  ser "vividos". María nos los da cada mes con el deseo de guiarnos para que nuestra vida cambie y esté orientada a realizar en nosotros la voluntad de Dios. 

En otro post también les hablaré sobre el deseo de nuestra Madre de que le consagremos nuestro corazón a su Corazón Inmaculado, de esta manera ella nos toma para sí y para Jesús y nos protege de un modo especial, y va realizando en nosotros una labor de conversión en la medida en que nosotros respondamos a ese compromiso que asumimos desde nuestra consagración a ella.


viernes, 25 de marzo de 2011

La Anunciación del Señor (Solemnidad). 25-03-11. Lecturas del día



"Hágase en mi según tu palabra"

Hoy celebramos la Solemnidad de la Anunciación del Señor. Celebramos el sí de María, quien fue la mujer elegida por Dios para llevar a cabo su Plan de Salvación de la humanidad, la cual se hallaba condenada a la muerte eterna por la desobediencia de nuestros primeros padres, en virtud de lo cuál Dios intervino en la historia del hombre para rescatarlo. Fue así que Cristo vino al mundo por medio de un milagro: nació de una mujer virgen quien, aunque sin comprender en un primer momento lo que se pedía de ella, no opuso reparo alguno, sino que dijo al Arcángel Gabriel al anunciarle su misión: "Hágase en mi según tu palabra". Aceptó en su vida la voluntad de Dios con humildad. En ese instante el Espíritu Santo obró el milagro de la Encarnación en el vientre de María. Pero, aunque encarnado, Cristo no nacería por una unión carnal sino espiritual, Él es Hijo de Dios y de María virgen. El esposo de María, san José hizo las veces de padre adoptivo de Jesús.
Con su sí la Virgen María se convertía en nuestra co-redentora y se cumplía lo anunciado por los profetas.

Lecturas

Libro de Isaías 7,10-14.

Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos:
"Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas".
Pero Ajaz respondió: "No lo pediré ni tentaré al Señor".
Isaías dijo: "Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios?.
Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"."


Salmo 40(39),7-8.9.10.11.

Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, entonces dije: "Aquí estoy. En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón".
Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, tú lo sabes, Señor.
No escondí tu justicia dentro de mí, proclamé tu fidelidad y tu salvación, y no oculté a la gran asamblea tu amor y tu fidelidad.

Carta a los Hebreos 10,4-10.

Porque es imposible que la sangre de toros y chivos quite los pecados.
Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo: Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo.
No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios.
Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad.
El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley.
Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo.
Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados pro la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.

Evangelio según San Lucas 1,26-38.

En el sexto mes, el Angel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Angel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".
María dijo al Angel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?".
El Angel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,
porque no hay nada imposible para Dios".
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Angel se alejó.


Reflexión de la lectura del Evangelio por Tertuliano (teólogo) desde la pág. web El Evangelio del día

« Que se haga en mí según tu palabra »

¿Por qué el Hijo de Dios ha nacido de una Virgen?... Era necesario un modo totalmente nuevo de nacimiento al que iba a consagrar un nueva manera de nacer. Isaías había profetizado que el Señor anunciaría esta maravilla por un signo. ¿Qué signo? « He aquí que una Virgen va a concebir y dar a luz un niño» Sí, la Virgen ha concebido y dado a luz al Emmanuel, Dios con nosotros (Is 7,14; Mt 1,23). Helo aquí, este nuevo orden de nacimiento: el hombre nace de Dios porque Dios nace del hombre; Dios se hace carne para regenerar la carne por la semilla nueva del Espíritu y lavar todas sus manchas pasadas.

Todo este orden nuevo ha sido prefigurado en el Antiguo Testamento, porque en el designio divino el primer hombre ha nacido por Dios a través de una virgen. En efecto, la tierra estaba aún virgen, el trabajo del hombre no la había tocado, la semilla no había sido echada, cuando Dios la toma para formar el hombre y hacerle « un ser viviente » (Gn 2,5.7). Si pues el primer Adán ha sido formado de la tierra, es justo que el segundo, el que el apóstol Pablo llama «el nuevo Adán» sea él también formado por Dios con una tierra virgen, es decir de una carne cuya virginidad permanecía inviolada, para llegar a ser «Espíritu que da la vida» (1 Co 15,45)...

Cuando ha querido cubrir «su imagen y semejanza» (Gn 1,26) caída en poder del demonio, Dios ha hecho de la misma manera que en el momento en el que lo había creado. Eva era aún virgen cuando acogió la palabra que iba a producir la muerte; fue también en una virgen cómo debía descender  la Palabra de Dios que iba a criar el edificio de la Vida... Eva había dado su fe a la serpiente; María tuvo fe en Gabriel. El pecado que Eva había cometido al creer, es creyendo como María lo ha borrado... La Palabra del diablo ha sido para Eva la semilla de su humillación y de sus dolores en el alumbramiento (Gn 3,16), y ella parió el asesino de su hermano (4,8). Al contrario, María alumbró un hijo que debía salvar a Israel, su hermano.

Como María

Pidamos a nuestra Mamá que nos de fortaleza para siempre decir sí a la voluntad de Dios sobre nuestra vida. Que nuestro corazón sea humilde para aceptar aquellas cosas que surgen en nuestro camino y que no siempre comprendemos la razón: una enfermedad, algún problema familiar o laboral, la muerte de algún ser querido u otras situaciones a las que en un primer momento no le hallamos solución. Decir sí, ofrecer en nuestra oración diaria, por manos de María, todo aquello que nos representa alguna dificultad, o que nos resulte duro o amargo. Siempre decir que sí.

Celebremos a nuestra Madre con un canto. Les dejo Ave María Blues en la voz de Martín Valverde

miércoles, 23 de marzo de 2011

¿Cómo vamos esta Cuaresma? Por Mauricio I. Pérez

Me parece útil y sobre todo muy esclarecedor compartir este podcast con ustedes ya que, aunque vamos por la segunda semana de Cuaresma, siempre podemos estar todavía en vías de comenzar a plantearnos el itinerario que nos ayude a entrar en nuestro desierto interior. En todo caso, si todavía no comenzamos a hacer nada de nada, hoy es un buen día para comenzar en serio a prepararnos para celebrar con un corazón nuevo, limpio y reconciliado la Pascua de Jesús con Jesús.

Sin más les dejo este podcast realizado por Mauricio I. Pérez y recomiendo también escuchar sus otros podcast. Hay gente que tiene realmente dones que brindan verdadera luz para todos. Recomiendo compartirlo con quien ustedes crean que le resultaría útil escuchar sus palabras.

¿Cómo vamos esta Cuaresma?

Ámame como eres

"Conozco tus miserias, las luchas y las tribulaciones de tu alma,
las deficiencias y las enfermedades de tu cuerpo,
sé de tu vileza, de tus pecados y te digo los mismo:
dame tu corazón, ámame como eres...
Si esperas ser un ángel para abandonarte al Amor,
no amarás nunca.
Aún si eres vil en la práctica del deber y de la virtud,
si vuelves a caer a menudo en aquellas culpas
que quisieras no cometer mas, no te permito no amarme,
ámame como eres.
En cada instante y en cualquier situación en que te encuentres,
en el fervor o en la aridez, en la felicidad o en la deslealtad,
ámame como eres. Quiero el amor de tu pobre corazón...
Si esperas para ser perfecto, no me amarás jamás...
Hijo mío, deja que te ame, quiero tu corazón.
Amo en tí también tu debilidad, amo el amor de los pobres
y miserables; quiero que desde los harapos de tu nada
suba continuamente un gran grito: ¡Jesús, te amo!
Hoy estoy ante la puerta de tu corazón como un mendigo.
Yo, el Rey de los Reyes! Llamo y espero, apúrate a abrirme.
Cualquier cosa que suceda, no esperes a ser santo para
abandonarte al amor, no me amarías nunca... Ámame como eres"

Este es mi Hijo

"Este es mi Hijo muy
querido, escúchenlo."
Una frase que encierra la
clave para una existencia.
un camino para
encontrar el sentido de
la vida.
Muchas veces las voces
del mundo suelen ser más
atractivas, más fuertes
o más seductoras.
Pero sólo una voz puede
satisfacer aquello que
el hombre necesita.
Sólo una voz
la de Jesús,
puede orientarnos
para llegar a la
verdadera felicidad.


Pensemos:

¿En qué momento  nos disponemos a escuchar a Jesús? ¿Tengo momentos de silencio interior, lectura, oración?


Señor, Padre Santo, que nos mandaste
escuchar a tu amado Hijo,
alimenta nuestra fe con Tu Palabra
y purifica los ojos de nuestro espíritu,
para que podamos alegrarnos de tu gloria. Amén

Domingo 2° de Cuaresma Ciclo A 20-03-11

Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo". 

 Segundo Domingo de Cuaresma.


Lecturas.

Libro de Génesis 12,1-4.

El Señor dijo a Abrám: "Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al país que yo te mostraré. 
Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; engrandeceré tu nombre y serás una bendición. 
Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra". 
Abrám partió, como el Señor se lo había ordenado, y Lot se fue con él. Cuando salió de Jarán, Abrám tenía setenta y cinco años. 

Salmo 33(32),4-5.18-19.20.22.

Porque la palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; 
él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. 
Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, 
para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. 

Nuestra alma espera en el Señor; él es nuestra ayuda y nuestro escudo. 
Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti.

Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 1,8-10.

No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios. 
El nos salvó y nos eligió con su santo llamado, no por nuestras obras, sino por su propia iniciativa y por la gracia: esa gracia que nos concedió en Cristo Jesús, desde toda la eternidad, 
y que ahora se ha revelado en la Manifestación de nuestro Salvador Jesucristo. Porque él destruyó la muerte e hizo brillar la vida incorruptible, mediante la Buena Noticia. 

Evangelio según San Mateo 17,1-9.

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. 
Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. 
De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús. 
Pedro dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". 
Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: "Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo". 
Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. 
Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: "Levántense, no tengan miedo". 
Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo. 
Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos". 

Reflexión:


En este camino de conversión, de crecimiento, de cambio que es la Cuaresma, con la lectura de cada domingo vemos como Cristo mismo se nos va revelando cada vez más.

En el primer Domingo de Cuaresma lo veíamos preparándose en el “desierto” para comenzar su vida pública y como experimentaba en sí mismo, luego de pasar 40 días ayunando, la debilidad humana al sentir hambre. Lo vemos tentado por el demonio, quien lo confrontaba con la Palabra de las mismas Sagradas Escrituras. Cristo lo vencía allí mismo en su propio juego y nos daba la clave del tema que se tocaba en el evangelio de ese domingo:“No sólo de pan vive el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”, y otras citas: "También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios" yAdorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto".
Así Jesús nos dejaba en claro que frente a las tentaciones de poder, de riqueza, de fama y reconocimiento público, que se nos proponen en el mundo moderno (idolatría), debemos oponerle con sabiduría y como opción de vida cristiana una vida de servicio a los demás y de entrega, vivida a la luz de su Ley de Amor.

En la primera lectura de este domingo vemos como Abraham recibe una misión de Dios. Él es el Padre de los creyentes y quien da su sí a Dios haciendo su voluntad, poniéndose en camino hacia algo desconocido. Es modelo de fe, de aquel que confía en lo que Dios dispone, aún sin saber lo que le espera en ese viaje. Movido por la esperanza parte hacia el país de Canaan, creyendo en que Dios cumplirá lo prometido.

En la segunda lectura se nos plantea lo que cada cristiano debe hacer: confesar a Cristo y anunciar su Buena Nueva: la Salvación de todos los pueblos, a pesar de las dificultades y los desprecios que recibirá tan sólo por pertencer a Cristo, por seguirlo y anunciarlo. Es que el cristiano debe seguir el mismo camino que su Maestro, el sufrimiento, el dolor y la incomprensión de aquellos que a su vez no aceptan a Cristo y su Palabra de Vida. Somos llamados a ser santos. Pero  además sabe el cristiano que el mundo será un lugar de purificación, de oportunidad de practicar la fidelidad que conduce a la felicidad definitiva y duradera de la vida que nos ofrece Cristo, pero que primero deberá pasar por la cruz y por la muerte, para poder gozar finalmente de la Vida Eterna.

En este camino ascendente hacia la Pascua vemos en la lectura del Evangelio un nuevo aspecto de Jesús. Él se nos revela de forma progresiva a medida que vamos aumentando nuestra intimidad con Él en la escucha silenciosa, en la oración del corazón.
Así lo hace con sus amigos y lo hace en esta ocasión con tres de los Apóstoles: Pedro, Santiago y Juan, quienes serían luego los pilares sobre los que edificaría su Iglesia.

En este Domingo lo vemos en su “Transfiguración”, descubriéndonos quién es en realidad y revelando ahora su aspecto divino en el Monte Tabor, anticipando aquello que ocurriría luego de su muerte, la Resurrección y también mostrando que Él era quien debía venir, el Mesías a quien esperaban, en quién se cumplía aquello que se daba en llamar “La Ley y Los Profetas”, dando sentido y finalización a la misión de Moises (quien recibió de manos del mismo Dios las Tablas de la Ley ) que aparece hablando con Jesús y con Elías (quien representa a los Profetas, aquellos que hablaban en nombre de Dios, recordando al pueblo hebreo el vivir en la fidelidad y en el cumplimiento de la Ley. Ellos eran los depositarios de las promesas divinas y era el pueblo elegido para que surgiera de él el Salvador del mundo)

En su significado más actual la transfiguración se da en la medida en que luchamos para vencer en nosotros la tentación y el pecado, sobrellevar nuestras cruces y vivir con un corazón nuevo, “transfigurado”. Desde esa transfiguración personal trabajar para hacer posible desde una misma una sociedad más justa, honesta y solidaria, en el que los buenos valores no sean sólo algo que se nombran como una utopía a alcanzar sino algo que se vive desde el respeto por aquellos con los que interactuo diariamente en todos los ámbitos. La paz y el amor no son posibles solamente en el cielo si no que ya es posible y sobre todo necesario vivirlos en este mundo.