lunes, 24 de octubre de 2011

4 de octubre. San Francisco de Asís

      
El pobre de Asís es uno de los santos que mejor reflejan la pobreza, la alegría y el amor fraterno de Jesús. 
      Pero la hermosura de su corazón podría expresarse sintéticamente como "apertura". Todo lo que existe era objeto de su amor, de su admiración o de su compasión fraterna, y por eso le cantaba a Dios por la "hermana luna", el "hermano fuego", la "hermana hierba".
      Su corazón pacificado no se resistía ni se llenaba ante las contrariedades de la vida o de la naturaleza, sino que reaccionaba con un espíritu de feliz aceptación que lo convertía en un modelo de permanente alegría.
      Su mirada de amor cautivaba y exhortaba a vivir de otra manera. No necesitaba insistir ni presionar a los demás para obtener una respuesta generosa. Servía con sencillez el banquete del Evangelio que atrae por sí mismo, por su propia hermosura.
      Francisco salía permanentemente de sí mismo para adorar, para reconocer la belleza de las cosas, para servir con humildad a quien lo necesitara, para perdonar a quien lo ofendía.
      Su pequeña existencia, por estar completamente apoyada en el "altísimo y buen Señor", era una inestimable combinación de ternura y vigor.
      Siendo adolescente era feliz y soñador, dispuesto a embarcarse en cualquier sueño noble y grande. Quiso ser caballero, pero en la primera batalla cayó prisionero. En otra campaña tuvo otro sueño que lo llevó a regresar a Asís. Jesús lo quería todo para él.
      En 1.206 entró a una pequeña iglesia en ruinas, y mirando al crucifijo entendió que tenía la misión de levantarla de nuevo. El sueño profético en realidad anunciaba una misión mucho más importante que después descubriría: devolverle a la Iglesia cristiana la luz del Evangelio y la sal del amor, con el testimonio de su vida completa y felizmente entregada.
      Luego descubrió su vocación de anunciar el Evangelio con su mensaje de conversión, amor y paz, y lo dejó todo para cumplir esa misión junto con un grupo de compañeros. Su mensaje y la belleza de su testimonio provocaba conversión y reconciliación fraterna por donde pasaba.     El beso que dio a un leproso refleja su capacidad de mirar a los demás con la mirada de Dios.
      Fue a Oriente a predicar a los mahometanos, con el sueño de morir mártir, pero su predicación fue escuchada con respeto.
      Su identificación con Cristo fue tan grande, que se manifestó en las llagas que recibió en las manos, en el maravilloso encuentro con Jesús que vivió en el monte Alvernia.
      Para quien sueña con ocupar el primer lugar, porque de los contrario sufre sintiendo que no es nada, Francisco brilla con su opción de ser "el menor" de todos. Además, invitaba a sus compañeros a llamarse "los hermanos menores".


Escritos de San Francisco


Cántico de las criaturas


Altísimo, omnipotente, buen Señor, tuyas son la 
alabanza, la gloria y el honor y toda bendición.
A ti sólo, Altísimo, corresponden, y ningún
hombre es digno de hacer de tí mención.
Loado seas, mi Señor, por todas tus creaturas,
especialmente por el señor hermano Sol,
que trae el día y nos alumbra.
Y es bello y radiante con gran esplendor:
de ti, Altísimo lleva significación.
Loado seas, mi Señor, por la hermana Luna
y las estrellas: en el cielo las has formado 
luminosas, preciosas y bellas.
Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire, y el nublado, y el sereno,
y todo tiempo, por el cual a tus creaturas das sustento.
Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil, preciosa y casta.
Loado seas, mi Señor por el hermano fuego,
por el cual alumbras la noche:
y él es bello, alegre, robusto y fuerte.
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana
la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores
y hierbas.
Loado seas, mi Señor,
por aquellos que perdonan por tu amor
y soportan enfermedad y tribulación.
Bienaventurados aquellos que sufren en paz,
pues por ti, Altísimo, coronados serán.
Loado seas mi Señor, por nuestra hermana
la muerte corporal,
de la cual ningún viviente puede escapar.
¡Ay de aquel que muere en pecado mortal!
Bienaventurados aquellos a quienes encuentre
en tu santísima voluntad,
pues la muerte segunda no le hará mal.
Load y bendecid a mi Señor, dadle gracias
servidlo con gran humildad.


La bondad de Dios

      Omnipotente, altísimo y supremo Dios,
Padre santo y justo, Señor, Rey del cielo y la tierra,
te damos gracias por lo que eres.
      De tu propia santa voluntad creaste todas las 
cosas espirituales y materiales, haciéndonos a tu
imagen y semejanza, y nos diste un puesto en el
Paraíso, junto a tu Hijo único, en el Espíritu Santo.


La sabiduría del corazón

      Dichosos del siervo que, cuando habla, no se 
expresa buscando recompensa, y no incurre en
ligereza al hablar, sino que considera sabiamente
lo que ha de decir y responder. Ay del religioso
que no retiene en su corazón los favores que el
Señor le manifiesta y, en vez de darlos a conocer a
los demás por las obras, prefiere manifestarlos a
los hombres por medio de palabras, para ser
admirado. Ése "ya ha recibido su recompensa"
(Mt 6, 2)... En cambio, el Espíritu de Dios nos
inspira...humildad, paciencia, perfecta simplicidad 
y verdadera paz del corazón.


Oración:

Señor, que con el poder de tu gracia has producido la entrega bella y cautivante de san Francisco de Asís,  te ruego que despiertes en mí el deseo de la santidad verdadera, para que también yo pueda agradarte con una vida entregada, llena de generosidad y alegría.





Haz de mí un instrumento de tu paz


Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.


Fuente: 
  • El Evangelio de cada día. Santoral. Víctor M. Fernández
  • La sabiduría de San Francisco. (Compilación Hermano Ramón SSF)





Haciendo clic en este link de La fe católica pueden acceder a dicha página donde pueden ver, si lo desean, en una lista de reproducción, la película Hermano Sol, Hermana Luna del director Franco Zeffirelli sobre la vida de San Francisco. Es muy hermosa, se las recomiendo.



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