miércoles, 15 de junio de 2011

Dones del Espíritu Santo

    
      Los dones comunmente atribuidos al Espíritu, no son ni exhaustivos ni excluyentes: antes bien, resumen toda la actividad que éste realiza en nosotros. Sin embargo, por sobre todos, hay un don que da sentido a todos los demás: es el don del Amor. Pero no de cualquier tipo de amor, sino del que encuentra su máxima expresión en quien entrega la vida por sus hermanos.  Este es el mayor regalo del Espíritu. Sin él, nuestra vida no tiene sentido. El amor (o la caridad) es la primera acción de Dios: creó al hombre y al mundo por amor y en la plenitud de los tiempos Jesús Resucitado, por amor, nos salvó de la muerte.

Los siete dones del Espíritu Santo.

      Desde siempre hemos aprendido que los dones del Espíritu Santo son siete. Pero este número tiene un significado simbólico: plenitud, totalidad y perfección. los siete dones (al igual que los sacramentos) pretenden resumir toda la acción del Espíritu Santo en los cristianos. Estos están tomados del libro de Isaías, cuando el profeta describe las cualidades que tendrá el futuro Mesías:
      "Sobre él reposará el espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor -y lo inspirará el temor del Señor-. Él no juzgará según las apariencias ni decidirá por lo que oiga decir: juzgará con justicia a los débiles y decidirá con rectitud para los pobres del país..." (Is. 11,2-4a).

     Sabemos que los dones del Espíritu no son regalos pasivos, sino que exigen una respuesta, como lo expresa claramente el profeta. por lo tanto, quien es movido por el Espíritu Santo debe obrar de esa manera. Meditemos un poco sobre el significado y sentido de los mismos:

  • Sabiduría: Consiste en conocer a Dios. Ser sabio, según el Espíritu, es conocer  y experimentar el amor y la bondad de Dios que practica la justicia y nos capacita para que seamos justos también nosotros. Esto no se aprende ni en los libros ni en los cursos sino a través de una vivencia personal y comunitaria de oración.
  •  Entendimiento: es el don que nos ayuda a descubrir cuál es la voluntad de Dios en las grandes y pequeñas situaciones cotidianas.
  • Ciencia: este don nos da la capacidad de discernir, distinguiendo lo que es bueno y lo que es mejor. Nos da a conocer el proyecto de Dios para cada día. Nos lanza a actuar de acuerdo a nuestros principios y valores cristianos.
  • Consejo: A través de este don podemos dialogar fraternalmente en nuestras familias y en la comunidad cristiana. Podemos ayudar a quien lo necesite, orientando y colaborando para encontrar soluciones mejores. Mediante el consejo y la palabra oportuna debemos animar a los desanimados alentándolos a no bajar los brazos y también podemos ver la vida con optimismo.
  •  Fortaleza: Este don nos ayuda a enfrentar con coraje y energía las dificultades y problemas que a veces parecen asfixiarnos y que nos cierran el camino. Nos ayuda a vencer las tentaciones de dejar a Jesús por un camino más fácil. Nos permite mostrar dulzura y alegría en las obligaciones que nos toca desempeñar como padres, trabajadores, estudiantes, político, catequistas, animadores de la comunidad, etc.
  • Piedad: Es el don que nos hace descubrir el corazón de Dios amándonos profundamente. También nos invita a entregarle el nuestro y nos envía a los hermanos que más necesitan de nuestro consuelo. Es el don de la Misericordia.
  • Temor de Dios: Este don nos hace reconocer con humildad que Dios es siempre más grande que todo lo que podamos imaginar y nos impulsa a respetarlo y quererlo como nuestro Padre.

         Nosotros recibimos uno o más dones para compartirlos en la comunidad. Obrar de otra manera es privar de un servicio al Pueblo de Dios. Estos dones o carismas debemos recibirlos con agradecimiento, sabiendo que son regalos que nos comprometen y que el Espíritu los da a quien, cuando y como quiere.

        Ahora bien, los carismas y dones del Espíritu son dados para la edificación de la Iglesia; corresponde a la Iglesia misma determinar su autenticidad.

        Todos los dones que el Espíritu Santo concede tienen valor en la medida en que son compartidos en comunión, por amor y en el amor. Es recomendable leer los capítulos 12 y 13 de la primera carta a los Corintios donde se halla una descripción más amplia de los dones y carismas y su importancia en la vida de la Iglesia. 

    Fuente: Celebremos la Pascua y Pentecostés. Miguel Varela CMF


    Oremos:

    Ven Espíritu Creador, 
    visita las almas de los fieles;
    e inunda con tu gracia 
    los corazones que Tu creaste.

    Ilumíname y hazme conocer 
    lo bueno para obrarlo 
    y lo malo para detestarlo 
    por el don de Sabiduría.

    Intensifica mi vida interior 
    por el don de Entendimiento.
    Aconséjame en mis dudas y vacilaciones 
    por el don de Consejo.

    Dame la energía necesaria 
    en la lucha contra mis pasiones, 
    por el don de Fortaleza. 

    Envuelve todo mi proceder 
    en un ambiente sobrenatural, 
    por el don de Ciencia.

    Haz que me sienta hijo tuyo 
    en todas las vicisitudes de la vida, 
    y acuda a Tí, por el don de Piedad.

    Concédeme que te venere y te ame 
    y ande con cautela en el sendero del bien; 
    guiado por el don del santo Temor de Dios

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