miércoles, 2 de enero de 2013

Mensaje extraordinario dado por la Reina de la Paz a Ivan Dragicevic el 28-12-12 en el Podbrdo

Estas son las palabras de Ivan:
          «Deseo describir brevemente el encuentro de esta noche con la Virgen con estas palabras que yo tengo, porque describir el encuentro con la Virgen es muy difícil, porque cada palabra es pobre para poder describir con palabras la belleza de este encuentro y, en particular, es realmente muy difícil de describir el amor de la Madre. Por lo tanto deseo decírselos con estas palabras que yo tengo, en el modo más breve y más simple. También esta noche la Virgen ha venido muy contenta y feliz. Al inicio nos ha saludado a todos con su saludo materno: “Sea alabado Jesús, queridos hijos míos.” Luego la Virgen oró aquí sobre todos nosotros por un tiempo prolongado con las manos extendidas y oró en forma particular por los enfermos aquí presentes. Después la Virgen dijo:
          «Queridos hijos, también hoy deseo invitarlos a la alegría, los invito de nuevo a la alegría. Al mismo tiempo, los invito a la responsabilidad. Queridos hijos, acojan responsablemente mis mensajes y vivan mis mensajes, porque, viviendo mis mensajes deseo conducirlos a mi Hijo. En todos estos años en que estoy con ustedes, mi dedo está apuntando a mi Hijo, a Jesús, porque deseo conducirlos a todos a Él. Por lo tanto, en los próximos días, háganse esta pregunta: “¿Qué puedo hacer para que mi corazón esté más cerca de Jesús?” Que esta pregunta los guíe. Díganse a sí mismos: “¿Qué debo dejar? ¿Qué debo rechazar para que mi corazón esté más cerca de Jesús?” ¡Oren, queridos hijos! Yo voy a orar por todos ustedes, para que la respuesta en sus corazones sea: “Sí, yo deseo estar siempre cerca de Jesús.” Gracias, queridos hijos, porque también hoy han respondido a mi llamado y han dicho sí.»
          Luego yo encomendé a todos los presentes, todas sus necesidades, sus intenciones, sus familias, y en particular a todos los enfermos. Luego la Virgen continuó orando un tiempo en particular por los sacerdotes y por las vocaciones en la Iglesia. Después la Virgen se marchó en oración, se marchó en el signo luminoso de la luz y de la cruz con su saludo: “Vayan en paz, queridos hijos míos.” ¡Gracias!»

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